La ficción y el poder (reflexiones luego de releer a Piglia)

Rafael Correa, Reflexiones sobre política, Ricardo Piglia
imagen tomada de perfil.com

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Me gusta leer a Ricardo Piglia. En realidad me gusta más releerlo. En ese ejercicio de relectura se da una sobreexposición, una estimulación que te permite mirar al mundo de otra forma. Una foto encima de otra. Ya no es lo mismo, se convierte en algo realmente interesante.

Un cuadro dentro de un cuadro te da otra experiencia estética.

La sensación explota en tu cara, sobre todo cuando en esas lecturas encuentras aquello que te sirve para generar nuevos contextos, otras perspectivas sobre lo que te rodea. Leer no te vuelve mejor persona, te hace más entretenida la existencia.

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En “Crítica y ficción” (De Bolsillo, 2014), Piglia recopila algunas de las entrevistas que ha dado en varios años y en varias de sus respuestas consigue establecer certezas sobre la ficción y su relación con el poder. Entre otras cosas, Piglia dice:

“La escritura de ficción se instala siempre en el futuro, trabaja con lo que todavía no es. Construye lo nuevo con los restos del presente”.

“Todo trabajo de la crítica, se podría decir, consiste en borrar la incertidumbre que define a la ficción”.

“El discurso del poder ha adquirido a menudo la forma de una ficción criminal”.

“Para (Roberto) Arlt la sociedad está trabajada por la ficción, se asienta en la ficción”.

“Valéry decía: ‘La era del orden es el imperio de las ficciones, pues no hay poder capaz de fundar el orden con la sola represión de los cuerpos con los cuerpos. Se necesitan fuerzas ficticias’. ¿Qué estructura tienen esas fuerzas ficticias? Quizás ese sea el centro de la reflexión política de un escritor. La sociedad vista como una trama de relatos, un conjunto de historias y de ficciones que circulan entre la gente”.

“El Estado centraliza esas historias; el Estado narra. Cuando se ejerce el poder político se está imponiendo una manera de contar la realidad. Pero no hay una historia única y excluyente circulando en la sociedad”.

“Por supuesto que se suprimen desde el poder ciertas historias y se imponen otras. Hay un trabajo de construcción de la creencia, al mismo tiempo que otras versiones y otras verdades van perdiendo consenso público”.

“Las ideas y las figuras de la realidad se construyen desde posiciones concretas. Aunque se presentan como neutras y se ofrecen como imágenes de validez universal. Esa trama de relatos expresa relaciones de fuerza”.

“La conciencia artística y la conciencia revolucionaria se identifican por su negatividad, por su rechazo del realismo y del sentido común liberal, por el carácter anticapitalista de su práctica”.

“Escribir es sobre todo corregir, no creo que se pueda separar una cosa de otra”.

“Toda élite se autodesigna”.

“La literatura trabaja la política como conspiración, como guerra; la política como una gran máquina paranoica y ficcional”.

“La política se ha convertido en la práctica que decide lo que una sociedad no puede hacer. Los políticos son los nuevos filósofos: dictaminan qué debe entenderse por real, qué es lo posible, cuáles son los límites de la verdad. Todos se ha politizado en ese sentido”.

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No hay poder que no haga un ejercicio de ficción para sostenerse. No lo puede hacer de otra manera. El discurso político es ficción y la ficción puede equivocarse.

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Hace varios días escuché el que se supone será el último informe a la nación de Rafael Correa como presidente. Las ficciones estaban ahí, en forma de frases que a casi 10 años de historia de la Revolución Ciudadana en el país, nos sabemos de memoria (muchas pronunciadas por la presidenta de la Asamblea, Gabriela Rivadeneira). Y una frase dicha mil veces se vuelve solo sonido, un bla, bla, bla inerte. Porque un discurso se debe sostener con las acciones que acompañen su enunciación, de lo contrario es mala ficción. El tiempo ayuda a entender este tipo de fracasos y una década es tiempo suficiente como para reconocer cuando una ficción ha fracasado.

La ficción, por regla general, está asentada en la mentira. Es una posición de inconformidad ante la realidad que te rodea y que te obliga a pensar en otra realidad. Por eso, el único lugar de presencia que le podemos dar a esa ficción está en lo que va a venir: ficcionamos en un tiempo futuro porque esperamos que todo lo que venga sea de otra manera. En ese sentido, la ficción de cualquier poder político —o cualquier otro poder— está basada en aquello que está por venir, no en lo que sucede. Hay una promesa, implícita, de que todo va a estar mejor.

Esta ficción como narración política se enfrenta al pasado y a un presente que no convence porque es consecuencia del pasado —el presente siempre va a ser una ruina que vino de antes— y la Revolución Ciudadana, al ser presente y pasado, simultáneamente, no ha entendido que buscar un futuro mejor es dejar en claro su propio fracaso. El pasado y presente de la RC es el uróboros.

En este tema de construcciones de universos narrativos —como lo es asumir y luchar para que la realidad que funciona para mí sea realidad para otros—, me golpea que existiendo tantos creadores, gente de letras, de música y artistas ligados al régimen, estos no sean capaces de intervenir en el manejo de esta ficción, para que sean los mecanismos de la misma ficción los que ayuden a superar vacíos y absurdos discursivos. Lo que hacen, siendo honestos, es entrar en una dinámica fallida y repetir los mismos errores —frases hechas, eslóganes que parecen inofensivos, discursos dignos de la guerra fría, etc. —, a veces hasta sin darse cuenta del daño que se hacen, negando las bases de la ficción que han construido. Suele pasar que las frases que llenan sus bocas no dicen nada.

El manejo de esa ficción/discurso del gobierno lo hace gente que cree que lo sabe hacer, que asume que lo hace bien, que está convencida que por tener el cargo que tiene cualquier cosa que digan o historia que narren va a ser perfecta. Y muchas personas tratando de controlar la ficción, la destruyen. La SECOM quiere manejar una ficción a través de un aparato comunicacional que, al contrario de lo que muchos creen, no busca generar una verdad, sino establecer condiciones para que todo lo que digan sea tomado como verdad. Pero la verdad de un régimen no resiste el paso del tiempo.

Cuando esta ficción nos quiere vender un futuro, con una narración que ya no alcanza, la suerte está echada.

La gente que maneja la comunicación del gobierno y que trata de implantar una sola vía alrededor de esta ficción ecuatoriana, no sabe lo que está haciendo. Probablemente nunca lo supo.

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Casi al finalizar el informe a la nación, Rafael Correa dijo estas palabras:

“Queridos jóvenes de mi patria, mis últimas palabras para ustedes: ‘Donde está tu tesoro, está tu corazón’, dice el evangelio. Tengan la seguridad de que mi tesoro no es el poder, sino el servicio. Tener un país sin miseria, pero también sin lujuriosos derroches. Un país que supere la cultura de la indiferencia, como lo dice el Papa Francisco. Donde se acaben los descartables de la sociedad; en el cual trabajemos para los hijos de todos y así juntos alcanzar el Buen Vivir, el Sumak Kausay de nuestros pueblos ancestrales. El bien común es la razón de ser de la autoridad política. Es ese bien común el que hemos tratado de construir en Ecuador desde hace nueve años. Mi sueño, queridos jóvenes, siempre fue trabajar por mi patria. La vida me dio la oportunidad, no únicamente de trabajar sino de liderar un proceso de cambio histórico. Ecuador no ha vivido una época de cambios, sino un verdadero cambio de época. Recuerden que el desarrollo es básicamente un proceso político. La pregunta clave es quién manda en una sociedad: ¿las élites o las grandes mayorías? ¿El capital o los seres humanos? ¿El mercado o la sociedad? La satanización del poder político, sobre todo en América Latina, es una de las estrategias de inmovilización de los procesos de cambio. A no caer en esa trampa. Hemos avanzado mucho, pero aún nos falta consolidar la relación de poder en función de la gente, el poder popular, el poder de las grandes mayorías y dentro de esas grandes mayorías: los más pobres. Aún están allí con sus cámaras de producción, con sus medios de comunicación, con su poder económico, con su ideología disfrazada de ciencia. Los principios sobre los que hemos basado nuestra acción es (sic) la supremacía del trabajo humano sobre el capital; el construir una sociedad con mercado, pero no de mercado, donde vidas, personas y la propia sociedad se convierten en una mercancía más. No creo en manos invisibles. La historia nos demuestra que para lograrle justicia e incluso la misma eficiencia, se necesitan manos bastantes visibles, se requiere de acción colectiva, de una adecuada, pero importante intervención del Estado, con la sociedad tomando conscientemente sus decisiones por medio de procesos políticos. Queridos jóvenes, en un año más ya no estaré aquí. El país debe descansar de mí y, sinceramente yo también debo descansar un poquito del país (aplausos)… No es fácil gobernar un país como Ecuador, con una terrible prensa tremendamente corrupta, deshonesta, vocera de los grupos de siempre, con tal nivel de incoherencia, inconsistencia, en una supuesta oposición, con la mentira como instrumento, el engaño, sin respetar principios, sin tener escrúpulos. No es sencillo. Algunas veces dicen que yo soy irascible… creo que soy una persona común y corriente. Los raros eran los presidentes que no se inmutaban ante tanta infamia, tanta calumnia. No esperen nunca de mí que me deshumanice por ser presidente de la República”.

imagen tomada de elcomercio.com

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Ficciones desde el poder. Al menos conté cinco.

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De acuerdo a encuestas, la aprobación de Correa ha descendido. Se supone que un 58% de los ecuatorianos desaprueban la gestión del Presidente. Las encuestas, dentro de este universo, también funcionan como mecanismos de ficción.

El sábado pasado, Correa presentó sus propias encuestas en el enlace ciudadano. Y claro, en las suyas, el 63% apoya a su gobierno y el 67% lo ve de manera positiva como gobernante.

En la narración llamada Ecuador, los elementos se entrecruzan, porque a la ficción del poder también se le enfrentan otras ficciones. O voces críticas que buscan revelar esos agujeros, esos vacíos en la narración.

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Podría hacer una lista de todas esas ficciones estatales que durante años nos han querido convencer de algo que en el fondo no existe. Pero este post no tendría fin.

Podría también hacer una lista de ficciones en contra del poder político, las que también han querido convencernos de algo.

Ambas están ahí. Necesitan estar ahí porque no hay remedio. En este juego de tensiones entre las dos facciones, nos revelamos como realmente somos.

Uno es el bueno, otro es el malo. Escoja su lado.

Que el dinero electrónico, que los Panamá papers, que Álex Bravo, que la Refinería del Pacífico, que los insultos de funcionarios vía Twitter, que la CIA presente en Ecuador, que el Plan Cóndor, que los asambleístas aprobando normas que generan descuentos en sueldos de ecuatorianos para apoyar la reconstrucción por el terremoto y negándose a dar el 10% de su sueldo para lo mismo…

Las discusiones públicas —en medios y en plataformas digitales— buscan definir dos únicos caminos y cualquier intento por crear ficciones se topa con una presión determinista: si lo viste así, lo vas a ver de esta manera, como consecuencia.

La peor ficción es la que se sostiene por dicotomías burdas.

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Hace unos días, 400 escritores de Estados Unidos publicaron una carta abierta al pueblo de su país, en contra del candidato presidencia Donald Trump. Al inicio se lee:

“Because, as writers, we are particularly aware of the many ways that language can be abused in the name of power / Porque como escritores, estamos particularmente al tanto de las formas en las que se puede abusar del lenguaje en el nombre del poder”.

Ni siquiera los escritores tienen el poder para manejar los entresijos de la ficción.

imagen tomada de hyperallergic.com

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Es curiosa la existencia de una “Red de maestros y maestras por la revolución educativa” desde el 2015. Curiosa porque la crea el régimen para generar una plataforma que le haga contrapeso a la histórica —y no por eso mejor, Unión Nacional de Educadores (UNE)— y también porque se vuelve en parte de su fuerza de choque, manifestando su apoyo al Gobierno cada vez que pueda.

Siempre que pienso en esto me acuerdo de cuando a Bender lo echan del parque temático y grita: “¡Construiré mi propio parque temático con juegos de azar y mujerzuelas!”. Otra vez la ficción.

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En “Crítica y ficción”, Piglia hace un recuento interesante de cuando regresa a Buenos Aires después de varios años y llega al país de los milicos. Le llamó la atención algo: que la señalética del transporte urbano cambiara de mostrar dónde se tomaba los colectivos a “zona de detención”. Lo cual, tomando cuenta el universo en el que estaba, decía mucho. “En esa expresión se sintetiza una relación entre el lenguaje y la situación política”, dice Piglia.

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“En este país hay que hacer la revolución”, dice Piglia. Pienso lo mismo de Ecuador. Revolución no es un proceso modernista del Estado. Revolución no es cambiar a los dueños del balón. Revolución no es la Revolución Ciudadana. Eso es solo frase, eslogan, nada.  Los caudillismos son pasado, nunca presente, peor futuro.

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Chantal Mouffe escribe un artículo de opinión importante para el dossier sobre el populismo, que se publicara recientemente en la Revista ñ, de Clarín. Y quizás valdría la pena su lectura para enfrentarnos a ese concepto que, ligado a las mismas construcciones que prodiga la ficción, no hemos comprendido de todo. Mouffe dice:

“Al volverse borrosa la frontera izquierda/derecha por la reducción de la democracia a su dimensión liberal, desapareció el espacio donde podía tener lugar esa confrontación agonista entre adversarios. Y la aspiración democrática ya no encuentra canales de expresión en el marco de la política tradicional. El demos , el pueblo soberano, ha sido declarado una categoría zombi y ahora vivimos en sociedades posdemocráticas (…) En ese contexto de crisis social y política, ha surgido una variedad de movimientos populistas que rechazan la pospolítica y la posdemocracia. Proclaman que van a volver a darle al pueblo la voz que le ha sido confiscada por las élites. Independientemente de las formas problemáticas que pueden tomar algunos de esos movimientos, es importante reconocer que se apoyan en legítimas aspiraciones democráticas. El pueblo, sin embargo, puede ser construido de maneras muy diferentes y el problema es que no todas van en una dirección progresista. En varios países europeos esa aspiración a recuperar la soberanía ha sido captada por partidos populistas de derecha que han logrado construir el pueblo a través de un discurso xenófobo que excluye a los inmigrantes, considerados como una amenaza para la prosperidad nacional. Esos partidos están construyendo un pueblo cuya voz reclama una democracia que se limita a defender los intereses de los considerados nacionales”.

Mouffe, parafraseando a Ernesto Laclau —su esposo, junto a quien es considerada una de las influencias principales para el movimiento español Podemos—, define al populismo no como una ideología, ni como una estrategia con programa, ni como un régimen político. En realidad lo cataloga como una manera de hacer política, centrada en la construcción de un nuevo sujeto político: el pueblo.

El populismo como forma es quizás la única manera o camino que tenemos para entender lo que pasa en Ecuador. El populismo es quizás la ficción principal en este momento.

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“El Estado es también una máquina de hacer creer. En la época de la dictadura, circulaba un tipo de relato ‘médico’: el país estaba enfermo, un virus lo había corrompido, era necesario realizar una intervención drástica. El Estado militar se autodefiniría como el único cirujano capaz de operar, sin postergaciones y sin demagogia. Para sobrevivir, la sociedad tenía que soportar esa cirugía mayor. Ése era el núcleo del relato: país desahuciado y un equipo de médicos dispuestos a todo para salvarle la vida. En verdad, ese relato venía a encubrir una realidad criminal, de cuerpos mutilados y operaciones sangrientas. Pero al mismo tiempo la aludía explícitamente. Decía todo y no decía nada: la estructura del relato de terror”.

Ricardo Piglia

Tomado de “Crítica y ficción”, pp 100 y 101.

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El nuevo poder que está llegando ya está construyendo su propia ficción. No hay otro camino.

El hombre mediocre

Rafael Correa, Reflexiones sobre política
Rafael Correa, imagen tomada de elvocerous.com

Una semana después, todo deja la aspiralada sensación de programa repetido, de disco rayado, de problema en la máquina del tiempo. Elecciones hace un domingo y más allá de que el Consejo Nacional Electoral anunciara ayer que no hay una fecha definitiva para dar los resultados finales (situación que por lo menos merece que todo el pleno del Consejo renuncie), el país sigue siendo lo mismo y ante eso, quizás, hoy lo veo así, lo mejor sea mirar para otro lado y tratar de jugar a la esperanza. ¿Se puede estar peor?

Ojo: hay algo que supuestamente ha mejorado, quizás el precio haya sido muy alto, no lo sé.

Alguien hace poco me dijo que lo mejor de todo esto es que ya se acabó. Ya no hay más campaña y viviremos un tiempo de verdadero Gobierno. Y cada cual tendrá que hacer lo suyo para que Ecuador se mantenga a flote. Talvez esa sea una manera de verlo, de cierta forma, con algo de serenidad y cordura. Trato. Ayer lo traté. Hoy lo trato. El sábado lo traté, pero no me entró en la cabeza cómo un Presidente, que hace unos días atrás fue reelegido en primera vuelta con el 51% (eso en algo se ha podido definir y nadie duda de los resultados), se tome casi 30 minutos de su intervención sabatina, en la que informa a los ciudadanos lo que ha hecho esa semana, para atacar no sólo a un ex Presidente candidato perdedor (que bueno, muchos sabemos lo que es y lo que representa: el simple y llano oportunismo político), sino a la gente que votó por él. Un gesto que me parece no sólo terrible… Eso es algo asqueroso y vil.

Ahora, ni siquiera la expresión democrática de una minoría que no llegó al poder (sea su posición política la que sea) es sinónimo de democracia. Aquellas personas que no estaban contentas con Correa y votaron por Lucio Gutiérrez no merecen respeto, para nada. Es inconcebible, que un Gobernante trate de esa manera a quienes no son sus seguidores. Eso es lo más fácil, denostar al que no piensa como tú. Lo más sencillo, arbitrario y peligroso. Ahora tenemos la puerta abierta a una forma de hacer política pública que se mantendrá por cuatro años más, con sus errores y aciertos, con sus triunfos y destrucciones. Hoy trato de pensar que nada estará perdido. Lo trato de hacer, pero no lo sé. No lo sé porque enciendo el televisor y veo el noticiario. Pasan declaraciones de este sábado del Presidente en la que critica a Gutiérrez, llamándolo “golpeador de mujeres”. Gutiérrez, con algún tipo de fuerza moral que no sé de dónde sacó, aparece en un video refutando aquello y acusando al Presidente de haber golpeado a su padre, cuando regresó de Etsados Unidos, luego de pasar 5 años en prisión por tráfico de drogas. Esa es la forma de hacer política en el país… pelearse como matones de secundaria.

Lucio Gutiérrez y una mascota, imagen tomada de yurialexis.files.wordpress.com

Yo quería mirar a otro lado. Pero les juro que hoy no pude.

Sólo tres meses…

Rafael Correa
imagen tomada de eluniverso.com

José Ignacio Chauvín es denominado “Comandante Nacho”, por su afinidad con Ernesto “Che” Guevara. Chauvín es un personaje interesante, tanto que está a la cabeza de un entramado que se me hace una historia de Dostoievski. El Comandante es un ser convencido de la Revolución (se lo he escuchado decir), fue torturado por la policía en la Presidencia de León Febres Cordero, cuando reclamaba por la desaparición de los hermanos Restrepo. Ha estado exiliado, ha trabajado con la ALDHU (Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos), capítulo Ecuador. Funcionó como un dirigente de Alianza País, el movimiento de Gobierno, y por si fuera poco, funcionó como asesor del ex Ministro de Seguridad Interna y Externa, Gustavo Larrea.

Lo trascendente de esto es que Chauvín es el ser más importante de un entramado legal en estos momentos, que podría unir al Gobierno de la Revolución Ciudadana con narcotraficantes y movimientos guerrilleros, como las Farc.

Y digo podría, porque él, que estaba prófugo, se entregó ayer. La indagación fiscal continúa hoy y se busca establecer esos nexos. Aunque el comandante se ha cuidado al referirse que nunca se usó en campaña dinero del narcotráfico, sí aceptó reuniones con Raúl Reyes, estableciendo un nexo que estos momentos no es oportuno.

Chauvín, luego de entregarse. Imagen tomada de eluniverso.com

Todo porque el cabecilla de una organización narcotraficante, Jefferson Ostaiza Amay, se convirtió en su amigo y le pidió apoyo para un negocio petrolero; información que salta luego del operativo Huracán, en septiembre pasado, que terminó con el descubrimiento de esta red de tráfico. Y el Comandante es el nexo, sin duda.

Las investigaciones siguen, se mantienen y continuarán. Por lo pronto esto le costó a Gustavo Larrea su candidatura a asambleísta y un golpe de desconfianza en muchos partidarios que comienzan a ver esas relaciones como algo real, quizás cercano. Narcotraficantes que se alían o mantienen amistades con funcionarios de un Gobierno que se da y se jacta de ser honesto y puro… La pureza está, sin duda, en el ojo de quien la vea. Quizás sea el momento de precisar que el hielo es delgado y se puede romper… qué se yo. Habrá que esperar el resultado de las investigaciones.

Sin embargo, el Presidente haciendo gala de una moralidad a prueba de golpes y de cualquier otra cosa, asume todo como un acto pasajero y hasta es capaz de insinuar que si Chauvín, a quien no se le borra eso de haber sido su partidario en la campaña política, se entrevistó las 7 veces que afirma con el fallecido Raúl Reyes (ese tipo de las Farc por quien Colombia armó tremendo bombardeo en territorio ecuatoriano, en Angostura), se lo deberá acusar de traición a la patria. Desde luego, antes de decir que Chauvín sólo había estado ligado como asesor solo tres meses…

Siendo despedido por su padre antes de ser apresado. Imagen tomada de eluniverso.com

Y sí, eso ha de borrar la culpa…

Las primarias

Rafael Correa
imagen tomada de vistazo.com

Uno se queda callado y asiente ante lo que ve, como si no quedara nada más que esa neurosis inevitable. Porque el grave daño no es que el movimiento político del país sea producto de un sistema devenido en basura, denominado “partidocracia”. El problema, como me dijo alguna vez mi amiga Isabel, es que “Correa confunde partidocracia con idiosincrasia”. Y ahora, justo en este momento que leo textos de una compañera de Clap, Karen Hermosilla, me quedo con una frase de Balzac que ella refrasea para referirse a un asunto chileno. Son de Balzac: “El gobierno, es decir la aristocracia de banqueros y abogados, que se sirven ahora de la patria, como antes los clérigos de la monarquía, han experimentado la necesidad de engañar al buen pueblo francés con palabras nuevas de ideas rancias”. Si a esta frase le cambiamos un par de palabras, hay un sentido que no deja de ser pertinente y actual para nosotros.

El asunto es arrastrar precisiones… así de sencillo. Un proceso que más que nada quería reforzar la idea de que el movimiento político que se encuentra en el poder en este momento es democrático, nada más… venido a menos. Las elecciones primarias para seleccionar sus candidatos oficiales a la contienda de abril, que se realizaron el domingo pasado (las que pudieron realizarse) por parte de Alianza País es un compendio de los procesos democráticos del país: engaños, deseos desmedidos por un cargo público, insultos peleas y mangoneos. La excusa a todo esto es también consecuencia típica: el precio de la novatada (es la primera vez que un movimiento político organiza elecciones primarias), los infiltrados, o elementos nocivos que hay que depurar (en una organización política que tienen a lo mucho 3 años de vida). Nunca habrá una culpa sincera, porque siempre se podrá presentar una razón convinvente ante electores.

Los ministros y secretarios del Gobierno arreglando un problema de un movimiento político, imagen tomada de eluniverso.com

Así, papeletas marcadas previamente, candidatos sin su fotografía para ser identificados, comprobantes de votación ya firmados por una sola persona, gente que votó sin estar empadronada, destrucción de papeletas, elecciones suprimidas en algunos recintos, conflictos porque muchas personas encontraron “irregularidades” en los procesos… y una lista continua de hechos injustificables, con una clara justificación. Claro, los sospechosos de siempre hacen su aparición (Rafael Méndez -de esos correístas que uno quiere como a hijo pródigo-, detalla en su blog esa relación burda y vil entre un movimiento que ha querido acabar con la vieja forma de hacer política y representantes de viejos partidos) y frases como: “Lo que no nos esperábamos era el comportamiento infantil, inmaduro, absurdo y primitivo de ciertos integrantes de Alianza País…”, pronunciadas por el Presidente de la República.

Y algunos han renunaciado, otros han sido expulsados, sancionados (15 en total), otros esperaban que se repita el proceso y otros han defendido, con algo de cinismo el ejemplo de democracia (digamos que en los últimos 30 años de elecciones en el país, no se había vivido una crisis tan grande al votar, así que una exhaltación está absolutamente de más) que se vivió el domingo anterior, cuando y solo con un detalle que nos permite detenernos y ver mejor el asunto, la cosa huele a podrido: ¿por qué no aparecieron las fotografías de todos los candidatos en las papeletas? “Uy, no sé”, “se nos chispoteó”, “errores de la inexperiencia”… Lo que sea, pero en muchas ocasiones, casi siempre, las novatadas (si bien no suelen ser cometidas con intención) son turbias, para nada transparentes.

Entonces el Presidente habla, critica a varios de los que organizaron los problemas. Pide la expulsión de un candidato en el Guayas que aparece en los diversos monitores del país puteando a otra persona. Se selecciona a 4 ministros de Estado para arreglar el problema de un movimiento político y lanzan las sanciones (muchas suenan a injustas), echan a algunos y tratan de fortalecer a una corriente con la vista puesta en elecciones próximas. Y uno se sienta y ve todo como un manejo al que ya estamos acostumbrados, no es novedad, es lo mismo de siempre, pero peor: Este Gobierno iba a ser distinto, debía ser distinto… pero, elé, no lo es.

imagen tomada de lacomunidad.elpais.com

Y siguiendo el ejemplo de lo que el mismo Presidente se encarga de hacer en sus intervenciones de los sábados por la mañana, estas elecciones fallidas, truculentas y burdas tuvieron un costo de un millón de dólares, pagado por dinero del Estado, entregado al movimiento político por el Consejo Nacional Electoral. Con ese dinero, sin problema, se hubiera podido construir una nueva Escuela del Milenio, y niños de escasos recursos tendrían un nuevo lugar para estudiar y desarrollarse… pero nos quedamos con la imagen denigratoria de un movimiento que parece es igual a todo lo que ha pasado antes, palabras nuevas de ideas rancias.

Dos

Rafael Correa

imagen tomada de elcomercio.com

El número cambió ayer. Empezó el siguiente. Desde hoy se vive el Tres. Ya son dos años que el Gobierno de la Revolución Ciudadana se mantiene en el poder y escuchando el informe a la nación del Mandatario, quisiera ser otro, creerle, darle algo de razón. Y en algunas se la doy. Pero no puedo hacer mucho con eso. Porque con un informe que usaba gráficos imposibles de leer por la pantalla del televisor, se puede deducir que hubo un grave error o simplemente no se quiso informar. Me quedo con la primera opción, que desencadena la segunda.

Y esa termina siendo la perspectiva de toda palabra presidencial.

Insisto, quiero creerle. Especialmente cuando dice que desde el inicio de su mandato se está buscando la eficiencia burocrática en las instituciones del Estado y eso se ha traducido en la reestructuración de secretarías y ministerios; así como la creación de tantas instituciones nuevas del Estado que ya he perdido la cuenta. Es decir, crecimiento burocrático. Quiero, pero no puedo creerle en esa instancia, cuando el Estado en Ecuador ha demostrado ser un terrible y pésimo administrador y cambiar esa forma de manejarlo no es un asunto de dos años.

Dice que la Constitución es el logro de su Gobierno y le creo. Con eso se anunció, con eso hizo campaña y triunfó, ese cambio del marco político para hacer factible el cambio que el país necesita. Ahora hay nueva Constitución, aprobada por mayoría en el referéndum de septiembre pasado. Pero también hay deudas sociales con lo que la misma Carta Magna ha consignado. No se podrá costear todo porque la crisis necesitará otro tipo de aproximación, quizás sacrificar algunos alcances frente a otros. Lo dijo en el discurso, con otras palabras, pero lo dijo y casi nadie ha dado énfasis en eso.

Los tiempos son duros y no quiero ser menos claro en eso. Quisiera a veces no rebatir nada y darle mi apoyo a Correa porque supongo que se viene algo duro. No es ser ciego, sino darle la mano a una persona que intenta un cambio, probablemente de la peor manera, pero ahora, en medio camino, debe mantenerse en algo. Quise y quiero el cambio, no creo en los métodos del Gobierno, al menos no en todos. Sin embargo, lo que vi y escuché ayer no rozó casi para nada la autocrítica. Los logros económicos, la inversión social, la nueva patria, se han centrado, lastimosamente, en una vertiente de campaña. Todo se ha hecho bajo esa perspectiva, que se escuda en el apoyo y ayuda a los sectores abandonados de antes. Ahora se invierte en lo social, en lo más importante. “La economía debe estar al servicio de la vida y no la vida al servicio de la Economía”, asegura. Le doy la razón en eso. Pero la solidaridad es un concepto interesante, sobre todo viniendo de alguien que no soporta al que no piensa como él. La democracia o el triunfo de la mayoría no supone que todos miren el mundo desde esa perspectiva. La mayoría no es igual a la totalidad y no por estar en desacuerdo eres un enemigo. Un Presidente debe entender eso.

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Asumo todo lo que ha pasado como una corriente de campaña, insisto. No todo, desde luego, pero al menos sí en eso que se ha transformado en material de discursiones públicas. Ataque a banqueros corruptos: pues las empresas vinculadas a esos ladrones que han sido incautadas, no han sido vendidas, y no han trascendido estudios de una valoración real para su venta. Mientras tanto se deprecian, algunas están al borde la quiebra y esa acción, meramente política, no ha ido más allá de eso. Recuerdo cuando pasó, todos aplaudimos, no ha pasado casi nada y seguimos aplaudiendo. Inversión pública y social: La más necesaria, desde luego. La perspectiva del Presidente se centra en que la verdadera previsión están en la inversión y me parece interesante eso. Sí, es una interesante posibilidad. Por eso se ha usado el dinero de la venta del petróleo, quizás en demasía, totalmente en demasía, pero se lo ha usado con una perspectiva que se puede o no creer. ¿El problema? Esa inversión es un gasto y en estos momentos de crisis, ese gasto se transforma en un problema terrible. Digamos que la situación es como el Mandatario afirma y todo lo que hay que hacer es soportar una crisis que no ha creado el país, sino el sistema neoliberal que tanto daño ha hecho en el mundo. Sí, pero hay que soportarlo y eso supone sacrificios en gasto público que podrían significar descontento en ciertos sectores, como ya estamos observando (trabajadores, ambientalistas y estudiantes universitarios que hacen y llaman a marchas). Y sí, es como él dice; lastimosamente, la crisis se vio venir y no es muy evidente una preparación del Gobierno ante eso.

Se echó a una Ministra de Economía porque no aceptaba como real un presupuesto basado en una cifra descabellada por barril de petróleo, tomando en cuenta que en ese momento el precio estaba más de los 100 dólares por barril. Se la echó. Él no dijo nada. Hoy, el Presupuesto General del Estado es el más irreal y ficticio de los últimos años. Eso sí es un problema.
El Estado no es el enemigo, el Estado somos todos, dice Correa. Tiene razón. Pero el problema es cultural, pues los empleados del Estado han hecho durante muchos años, y siguen haciendo, de las suyas. Dos años en el poder es tiempo suficiente para medir las estrategias y los pesos. Sí, la ayuda a los desposeídos es evidente, así como el resentimiento social que se ha ido gestando, como si tener dinero fuese en sí un delito; cuando los delitos están bien delimitados por la ley. El Estado no cumple todavía, al menos no del todo. Corrupción campeante, todavía; sectores en emergencia que se permiten manejar recursos sin exámenes de Contraloría, sin control.

“Debemos elevar el nivel de las discusiones”, dice. Río. Alguien debe empezar, ¿no?

Ley minera: Toda la razón le doy. es simple suma y resta, vivimos sobre una mina de oro (sentido figurado) y hay que explotar eso con regulaciones ambientales y legales. Que eso es tierra ancestral, que no debe darse el paso a empresas extranjeras, que hay que respetar la soberanía nacional, bla, bla, bla… Las únicas empresas capaces de hacer una explotación seria y responsable son aquellas transnacionales, con reglas claras y directas. Eso se necesita y le doy la razón a Correa en esto. ¿El error? El propio Presidente se ha encargado con su fortaleza y agresividad verbal de generar y promover la resurrección de una izquierda no pensante, que se define como la salvación y es capaz de definir la salvación, con conceptos. Se ha acabado la larga noche neoliberal, pero entramos a la noche de los muertos vivientes.  
La pelea con los medios: El pan de cada día. Un Gobierno que lucha por cambiar las estructuras necesita enemigos visibles. Los medios han respondido al juego de preguntas y respuestas. “Habrá que construir medios de comunicación alternativos, es lamentable, pero real”, dijo ayer. Y sigo pensando en qué habrá querido decir. ¿Por qué? Porque imagino que hasta este blog puede ser visto como un medio de comunicación alternativo por algunas personas. Sin embargo, ese “habrá que construir” es lo que me pone a sospechar. Creo en los medios del Estado, son necesarios, se requieren como vehículos de cultura. Pero ayer, por primera vez vi el noticiario de EcuadorTV y aguanté cinco minutos. Lo que esperaba iba a ser la mejor perspectiva de ambas fuentes o posturas en una situación polémica nacional, es solo la desenfadada referencia al Gobierno y confundir Estado con Gobierno es muy grave. No vi nada que remotamente se pudiese llamar periodismo en ese noticiario. Así que sin problema podría entrar en la categoría de prensa corrupta, que tanto manifiesta el Presidente.
Más o menos esa es mi versión de lo escuchado, de la realidad que percibo y que intentan concretar en mi  vida. Quiero creerle y le doy mi fuerza y apoyo al Presidente para que sepa sortear de mejor manera este momento duro que ya se viene; no para que siga en el poder, sino para no jodernos tanto.  Pero eso no me puede transformar en ciego, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver. Cierro esto con sus palabras: “Hemos puesto fin a la triste y larga noche neoliberal (…) Estamos aplicando una política cuyo centro es el ser humano (…) Somos consecuentes y cumplimos todas las promesas de campaña (…) Es tiempo de consolidar y avanzar en el camino que hemos sembrado (…) pronto vendrán los tiempos de cosecha…”. Ojalá.

imagen tomada de eluniverso.com

Si quieren leer o escuchar partes de su discurso, hagan clic acá (gracias a diario El Telégrafo)

LFC (y no precisamente Los Fabulosos Cadillacs)

Rafael Correa
caricatura de bonil, imagen tomada de bonilperiodismo.blogspot.com

¿Por qué la muerte de Febres Cordero, ex Presidente del país, significó el llanto del Ecuador, según la mayoría de los medios de comunicación? La respuesta a esta pregunta es muy obvia: Los medios, enfrentados al mandatario de turno, Rafael Correa, por la necesidad que tiene el Presidente de polarizar a sus enemigos en un solo punto (leer los principios de comunicación política de Goebbels), lo que se ha definido en la frase del momento, “La prensa corrupta”, han caído en el juego y con la circunstancia humana evidente como la muerte han encontrado la excusa para crear un mito, una figura que pueda enfrentarlo, un personaje que llega al nivel de la leyenda con su muerte. Sí, un digno contrincante.

Cualquier prensamiento alrededor de títulos como “El país llora a León”, por ejemplo, no puede ser tomado como una literalidad. “Mientras unos se reorganizaban en La Canoa e imploraban al pueblo que no les dé la espalda en este desesperado momento, otra declaraba en TV que tal vez el líder, con su muerte, podría ser un impulso para su eventual candidatura…”, escribe Héctor Chiriboga en un artículo de diario El Telégrafo. Y yo me pregunto: ¿eso es extraño? No, era obvio, era lo inmediato, la consecuencia de una forma de hacer política que hasta el momento ha generado filiaciones pasionales y nada razonables (la frase: “Esta es la primera vez que un Gobierno se preocupa por los pobres” es una constante en estos momentos, y detrás de ella nada más importa, nada) y hasta excusas y justificaciones de lo que sucede a nivel de administración. Lo peor que le pudo pasar a Rafael Correa, a nivel político, es la muerte de un ser que él mismo se encargó de revivir.

León Febres Cordero había visto su poder diezmado. En las últimas elecciones que participó (de seguro porque sintió que nadie más podía hacer el trabajo necesario para limpiar el país) llegó al Congreso con lo mínimo necesario. Incluso recuerdo el revuelo que se armó porque una presentadora de televisión había tenido más votos que él (pero gracias a un sistema de asignación de escaños, ella no llegó, pero él sí). Esto, si tomamos en cuenta que en su anterior candidatura a diputado fue el más votado, fue señal de disminución absoluta de su poder, así como de su presencia en el partido que él se había encargado de poner en lo más arriba. Sí, León Febres Cordero estaba perdiendo adeptos, presencia y poder. Su última gran maniobra fue sin duda en la salida de Lucio Gutiérrez del poder. Luego, su propia salud se encargaría de dejarlo de lado, de ensimismarlo y enviarlo al silencio, hasta recuperarse.

caricatura de bonil, imagen tomada de bonilperiodismo.blogspot.com

Rafael Correa llega y aún cuando hasta hace poco hablaba de LFC se refería a él como su “adversario político”. Pienso en esa frase, él mismo presidente establece a su contrario, a todos por el mismo sitio, desde luego, y esa persona está diezmada en su poder y salud. ¿Cómo se lo fortalece? Removiendo el avispero del pasado. En un país acostumbrado a olvidar, eso ha resultado ser un arma de importancia y consiguió su objetivo. Para el Gobierno de la Revolución Ciudadana, LFC representaba el daño al país. Probablemente haya sido así, no quiero entrar a poner en duda aquello. La famosa Comisión de la Verdad (que tuvo la oportunidad de dar los elementos para enjuiciar en vida a un ser que cometió atropellos contra muchas personas, en nombre de un bien superior -según lo que creía-, pues se quedó de año: ahora presentará un informe en junio, con LFC enterrado y bien enterrado) se convirtió en vehículo de aquello. El ataque a la administración del Partido Social Cristiano en Guayaquil (el partido de LFC), también fue una constante (y quizás siga siendo) con la misma idea de teerminar un poderío que es necesario para encontrar culpables de la debacle y justificaciones para la solución (el problema de esto es que el Gobierno central, con una ceguera evidente, intentó bajo todos los motivos unificar la figura del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, a la de León Febres Cordero, cuando en la ciudad llevaban muchos años de separación, de distancia. Nebot no era del PSC en Guayaquil, Nebot era Nebot). Y por último, en medio de otros causantes de la crisis, el Gobierno se encargó de acusar a la prensa de ser corresponsables de la larga noche neolibreal.

El Presidente y sus ministros han criticado a los medios en función de sus aspiraciones. ¿Si quiero cambiar el país, según mi visión del mundo o lo que creo que es mejor, pues debería también transformar el reflejo de ese mundo? Desde luego, el control de medios se hace necesario y así, al existir medios estatales (que deberían ser eso en su totalidad, estatales), se corre el riesgo de que se transformen en gobiernistas… un riesgo posible en un país con problemas de gobernabilidad. Claro, pero el punto más elevado de esta confrontación está en acusar de corruptos a ciertos medios y periodistas, sobre todo a quienes manifiestan algún tipo de cuestionamiento a la administración. Llegando a acusarlos de manera simplista (y escudándose en eso de que “la gente me ha dicho”) de comprar testimonios, de mentir (cuando el mismo Presidente no resiste una toma de archivo porque suss contradicciones son evidentes… contradicciones, no errores), de buscar desestabilizar y de mantener los intereses de esa partidocracia que ha causado el daño del país.

Los medios han entrado en el juego.

LFC junto a Fidel Castro, imagen tomada de desconexioncubana.com

Y así, en este momento duro del país, con un petróleo que se vende a menos de 20 dólares le barril, que se habla de días complicados en el horizonte, que el Gobierno busca reducir gastos porque hay que proteger la economía del país (que hasta el momento no ha tenido nada más que precisiones de campaña política… El movimiento que está en la Presidencia ha hecho mucho por muchas personas del país, pero con un claro motivo de continuar en el poder, por ejemplo), que se hace evidente que la corrupción es una forma de hacer política en Ecuador incluso para los gobiernos que dicen que van a cambiar las cosas… pues el enemigo en común, unificado en una sola cosa, entra al ataque y trata de generar esa figura de oposición con fortaleza, que sea la que manifieste en frente en común y al final del día parece que lo consiguen.

Lo peor, dentro de la dinámica del mundo, que le pudo pasar a Correa, es la muerte de León Febres Cordero, su rival político, y que como toda perspectiva del némesis, es su mismo yo, frente al espejo.

LFC (y no precisamente Los Fabulosos Cadillacs)

Rafael Correa
caricatura de bonil, imagen tomada de bonilperiodismo.blogspot.com

¿Por qué la muerte de Febres Cordero, ex Presidente del país, significó el llanto del Ecuador, según la mayoría de los medios de comunicación? La respuesta a esta pregunta es muy obvia: Los medios, enfrentados al mandatario de turno, Rafael Correa, por la necesidad que tiene el Presidente de polarizar a sus enemigos en un solo punto (leer los principios de comunicación política de Goebbels), lo que se ha definido en la frase del momento, “La prensa corrupta”, han caído en el juego y con la circunstancia humana evidente como la muerte han encontrado la excusa para crear un mito, una figura que pueda enfrentarlo, un personaje que llega al nivel de la leyenda con su muerte. Sí, un digno contrincante.

Cualquier prensamiento alrededor de títulos como “El país llora a León”, por ejemplo, no puede ser tomado como una literalidad. “Mientras unos se reorganizaban en La Canoa e imploraban al pueblo que no les dé la espalda en este desesperado momento, otra declaraba en TV que tal vez el líder, con su muerte, podría ser un impulso para su eventual candidatura…”, escribe Héctor Chiriboga en un artículo de diario El Telégrafo. Y yo me pregunto: ¿eso es extraño? No, era obvio, era lo inmediato, la consecuencia de una forma de hacer política que hasta el momento ha generado filiaciones pasionales y nada razonables (la frase: “Esta es la primera vez que un Gobierno se preocupa por los pobres” es una constante en estos momentos, y detrás de ella nada más importa, nada) y hasta excusas y justificaciones de lo que sucede a nivel de administración. Lo peor que le pudo pasar a Rafael Correa, a nivel político, es la muerte de un ser que él mismo se encargó de revivir.

León Febres Cordero había visto su poder diezmado. En las últimas elecciones que participó (de seguro porque sintió que nadie más podía hacer el trabajo necesario para limpiar el país) llegó al Congreso con lo mínimo necesario. Incluso recuerdo el revuelo que se armó porque una presentadora de televisión había tenido más votos que él (pero gracias a un sistema de asignación de escaños, ella no llegó, pero él sí). Esto, si tomamos en cuenta que en su anterior candidatura a diputado fue el más votado, fue señal de disminución absoluta de su poder, así como de su presencia en el partido que él se había encargado de poner en lo más arriba. Sí, León Febres Cordero estaba perdiendo adeptos, presencia y poder. Su última gran maniobra fue sin duda en la salida de Lucio Gutiérrez del poder. Luego, su propia salud se encargaría de dejarlo de lado, de ensimismarlo y enviarlo al silencio, hasta recuperarse.

caricatura de bonil, imagen tomada de bonilperiodismo.blogspot.com

Rafael Correa llega y aún cuando hasta hace poco hablaba de LFC se refería a él como su “adversario político”. Pienso en esa frase, él mismo presidente establece a su contrario, a todos por el mismo sitio, desde luego, y esa persona está diezmada en su poder y salud. ¿Cómo se lo fortalece? Removiendo el avispero del pasado. En un país acostumbrado a olvidar, eso ha resultado ser un arma de importancia y consiguió su objetivo. Para el Gobierno de la Revolución Ciudadana, LFC representaba el daño al país. Probablemente haya sido así, no quiero entrar a poner en duda aquello. La famosa Comisión de la Verdad (que tuvo la oportunidad de dar los elementos para enjuiciar en vida a un ser que cometió atropellos contra muchas personas, en nombre de un bien superior -según lo que creía-, pues se quedó de año: ahora presentará un informe en junio, con LFC enterrado y bien enterrado) se convirtió en vehículo de aquello. El ataque a la administración del Partido Social Cristiano en Guayaquil (el partido de LFC), también fue una constante (y quizás siga siendo) con la misma idea de teerminar un poderío que es necesario para encontrar culpables de la debacle y justificaciones para la solución (el problema de esto es que el Gobierno central, con una ceguera evidente, intentó bajo todos los motivos unificar la figura del alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, a la de León Febres Cordero, cuando en la ciudad llevaban muchos años de separación, de distancia. Nebot no era del PSC en Guayaquil, Nebot era Nebot). Y por último, en medio de otros causantes de la crisis, el Gobierno se encargó de acusar a la prensa de ser corresponsables de la larga noche neolibreal.

El Presidente y sus ministros han criticado a los medios en función de sus aspiraciones. ¿Si quiero cambiar el país, según mi visión del mundo o lo que creo que es mejor, pues debería también transformar el reflejo de ese mundo? Desde luego, el control de medios se hace necesario y así, al existir medios estatales (que deberían ser eso en su totalidad, estatales), se corre el riesgo de que se transformen en gobiernistas… un riesgo posible en un país con problemas de gobernabilidad. Claro, pero el punto más elevado de esta confrontación está en acusar de corruptos a ciertos medios y periodistas, sobre todo a quienes manifiestan algún tipo de cuestionamiento a la administración. Llegando a acusarlos de manera simplista (y escudándose en eso de que “la gente me ha dicho”) de comprar testimonios, de mentir (cuando el mismo Presidente no resiste una toma de archivo porque suss contradicciones son evidentes… contradicciones, no errores), de buscar desestabilizar y de mantener los intereses de esa partidocracia que ha causado el daño del país.

Los medios han entrado en el juego.

LFC junto a Fidel Castro, imagen tomada de desconexioncubana.com

Y así, en este momento duro del país, con un petróleo que se vende a menos de 20 dólares le barril, que se habla de días complicados en el horizonte, que el Gobierno busca reducir gastos porque hay que proteger la economía del país (que hasta el momento no ha tenido nada más que precisiones de campaña política… El movimiento que está en la Presidencia ha hecho mucho por muchas personas del país, pero con un claro motivo de continuar en el poder, por ejemplo), que se hace evidente que la corrupción es una forma de hacer política en Ecuador incluso para los gobiernos que dicen que van a cambiar las cosas… pues el enemigo en común, unificado en una sola cosa, entra al ataque y trata de generar esa figura de oposición con fortaleza, que sea la que manifieste en frente en común y al final del día parece que lo consiguen.

Lo peor, dentro de la dinámica del mundo, que le pudo pasar a Correa, es la muerte de León Febres Cordero, su rival político, y que como toda perspectiva del némesis, es su mismo yo, frente al espejo.

Misceláneos de estos días

Rafael Correa

“The beautiful people”

imagen de Andrew Lippa, tomada de blogs.warwick.ac.uk


How does it feel to be one of the beautiful people
Now that you know who you are
What do you want to be?”
Lennon & McCartney

Una fiesta para gente linda, para la gente de Quito que realmente es linda, banqueros, gente del Municipio, presentadores de televisión. Elegantly wasted. Todos hermosos, ebrios, exigiendo que los dejen entrar utilizando entradas que encontraron en el suelo. Aquellos que tenemos entradas debemos esperar afuera, comiendo el frío viento que se mueve alrededor de la Plaza de Toros. Ellos no, ellos quieren entrar. El trago y la comida son gratis. La mayoría de la gente adentro del sitio está ebria. Varios se comen a besos con sus “parejas” de ese día, aunque nadie garantiza que serán las del día siguiente. Hay realmente gente linda. Mujeres cuyo rubio sube de tono cada vez que das un paso. botas y sombreros, los matadores ya pasaron por la arena de la Plaza, en ese sitio la diversión revienta los parlantes. Una mujer se desmaya, se ha pasado de copas. Una banda toca. Queen me saca una sonrisa (“Each morning I get up I die a little/ Can barely stand on my feet/ (Take a look at yourself) Take a look in the mirror and cry/ Lord what you’re doing to me”). Lo cierto es que muchos pasan a tu lado y te golpean, no piden permiso y eso molesta. Sin embargo, en medio del arbitrio de detestar los ambientes cerrados y llenos de gente, descubres que hay algunos que te hablan, dan su palabra y convierte lo arbitrario en armonía. Y siempre hay que agradecer por esas personas.

“Note to self”

imagen tomada de tokland.com

¿A la gente le interesa la literatura o los libros, especialmente los que se dicen interesados en la literatura y libros? Conversé de este tema con alguien en estos días ante el hecho de que aquellos que dicen escribir o reflexionar sobre el tema no aparecieron por la Feria de La Cultura. Las mesas no se llenaron (salvo las de Lemebel, que sí tuvieron impacto… más que nada porque Lemebel puede revivir a los muertos), reconocías las caras al tercer día de dar la vuelta por ahí y hasta podías saludar a los jóvenes que hacían de logística en el Centro de Convenciones Eugenio Espejo (en Guayaquil, sé que fue algo casi parecido, con el agregado que no hubo libros). ¿Dónde está la gente que lee o se interesa por estas cosas? Probablemente enfermas, graves. No sé, quiero pensar que estaban ocupadas. Pero siempre uno encuentra espacios. Eso intento creer. La verdad es que no se me ocurre respuesta, más que asimilar todo lo que pasó la semana pasada (y que insisto, está bien que pase y debería seguir pasando) puede ser también visto como un síntoma de ese pequeño mal que nos agobia.


“Recomendaciones literarias”

Por el blog de Iván Thays me entero de esta página web, gnooks! (clic acá), en la que si colocas tres nombres de autores que te agraden, te recomendará un cuarto para que vayas a buscarlo y devorar sus obras. Ejercicio interesante y gracioso.

“Acúsalo con tu mamá…”

Los periodistas demuestran casos de malas construcciones en las viviendas que el Ministerio de Desarollo Urbano y Vivienda (MIDUVI) que ha venido entregando en algunos puntos del país. Y hacerlo es jugar nuevamente a ser la prensa corrupta, la que representa los intereses de los poderosos, a quienes no les importa los necesitados, porque son ogros… el monstruo de Cloverfield es una pendejada frente a ellos (aunque sí hay algunos que dejan mucho que desear). Porque estamos en campaña política. Porque la prensa busca desbaratar todo, sí. Es la peor de todas. Prensa corrupta, que miente, que “le paga a las personas para que digan mentira”. Lo peor de todo esto es que si estamos en el punto de confundir el trabajo de revelar aquello que es noticia, que está mal, que es visible, con un intento de desetabilizar al Régimen (y que haya gente que crea esto), pues entramos en un terreno que a mí me aterra. Y por cierto, la réplica del Gobierno, más allá de las frases características en este tipo de circunstancias (incluso hubo una que escuché de la misma Ministra del ramo en el que le reclamaba a los reporteros que le preguntaban sobre el tema el por qué se habían negado a asistir a las coberturas que ellos invitaban sobre su trabajo y preguntar sobre ese tema en particular: Sí, se trata de hablar sobre lo que ellos quieren… los periodistas son malos), es impresionante. Una video en el que evidencian los problemas en la construcción de las casas entregadaspor el Municipio de Guayaquil. Y me río. Si me voy yo. Tú vienes conmigo.

Por cierto, ya hay un ministro que renunció por casos de corrupción bajo su manto… De seguro, y lo doy por sentado, la prensa tuvo que ver.

“Larga vida y properidad”

Este es el trailer de la nueva “Star Trek”, dirigida por J.J. Abrahams… Que ya quiero ver… y por cierto “Hola, soy Leonard Nimoy….”

“Acaríciame… y mucho”

Sharon es una cantante de Ecuador que maneja lo tropical y tecno como ella solo lo puede hacer. Tiene mucho dinero, mucho, se supone. Ha sido actriz y animadora de varios programas de televisión. Gira por España, baile y !plop¡ Lo mejor de este video es la duda ortográfica que estalla al escribir “Chiripiolca”. Más allá de estgo, sospecho que este debe ser uno de esos videos llamado a convertirse en uno de los más vistos. Y a los que son del exterio, mis profundas disculpas oor este género que ha llegado acá para quedarse: el periodismo de farándula.

El color del dinero y el de la estupidez

Rafael Correa
Leo dos cosas, una de ellas la dejo reposar en mi cabeza, la otra simplemente es señal de cómo la tontería nos rodea y puede hasta seducirnos. Primero vamos por lo anecdótico. Resulta que el Vaticano acaba de perdonar a John Lennon por la famosa frase “Los Beatles son más famosos que Jesucristo”.
imagen tomada de beatlesperu.com
La nota de Reuters dice: “El comentario de John Lennon, que provocó una profunda indignación principalmente en Estados Unidos, tras muchos años suena sólo como un alarde de un joven inglés de clase trabajadora que enfrentó un inesperado éxito, tras crecer con la leyenda de Elvis y el rock and roll”, dijo Osservatore Romano, el periódico del Vaticano. El artículo, conmemorando el aniversario número 40 de “The White Album” de los Beatles, siguió alabando a la banda pop. “El hecho es que 38 años después de separarse, las canciones de la dupla Lennon-McCartney han mostrado una extraordinaria resistencia al paso del tiempo, convirtiéndose en una fuente de inspiración para más de una generación de músicos pop”, añadió”.

Luego te ríes y no te queda más que decir una frase que cuadra a la perfección con esto: “bonita está la pendejada”.

imagen tomada de aparalleluniverse.wordpress.com

Pero en realidad la pendejada está en otro lado. Ceñida, dura, descarada y desagradable. La comisión auditora nombrada por el Gobierno para revisar la deuda externa del país presentó su informe el jueves y fue la cosa más espantosa que he visto en mucho tiempo. Digamos que es algo que ya sabíamos todos, pero que en este momento hay páginas, un documento listo al que podemos acercarnos y revisarlo. En síntesis, hubo anomalías e irregularidades en varios tramos y negociaciones de la deuda los últimos 30 años; con ejemplos como personas que estaban en el Ministerio de Finanzas y al mismo tiempo tenían relaciones con un bufette de abogados representante de tenedores de bonos. Jueces y parte. Lo peor es saber que hace más de 10 años, el Estado tuvo la posibilidad de reducir o terminar los montos de la deuda pero rechazó la oportunidad, porque algunas autoridades lo prefirieron así.

imagen tomada de flickr.com

¿Y qué ha hecho el Gobierno? Algo que me suena interesante: suspender los pagos de las deudas y llamar a consultas a abogados y otras instancias de arbitrajes para estudiar qué posibilidades hay de acabar con lo ilegal (además que, por otro lado, pedir a la Fiscalía iniciar instrucciones para dar con los culpables y acusarlos de, por lo menos, traición a la patria). Esto ha significado, de entrada, que el Gobierno de Brasil llame a consulta a su Embajador en Ecuador (el paso previo para romper relaciones diplomáticas), debido a un crédito que el Gobierno ecuatoriano hiciera al banco brasileño Bndes y que el Presidente Correa decidiera no pagar hasta que la instancia de arbitraje extranjero resolviera el dilema: si el dinero lo usó el país o la empresa constructora Odebrecht (de origen brasileño) para la construcción de una hidroeléctrica.

imagen tomada de daylife.com

Lo cierto es que esto resulta una medida única en el mundo y me asombra que sea así. Y yo, que he sido reacio y soy reacio a este Gobierno, tampoco eso me va impedir reconocer que aquí y ahora existe algo interesante y que en momentos de crisis mundial me devuelve la fe en las posibilidades de un país tan rico como este… aunque siempre te queda el bicho despierto de si será o no una cortina de humo… y eso lo sabremos más tarde que temprano. Por lo pronto, con los ojos abiertos y la esperanza puesta en una idea de justicia.

Cuando alguien más tiene la razón

Rafael Correa

No sé si Morrisey sabe algo más que todos nosotros o simplemente conoce dónde poner el dedo…

(ojo con las traducciones que hay en los videos… Están bien, aunque a veces no lo consigan.)

Después de esto no hay necesidad de decir nada más. Y así me quise mantener por mucho tiempo cuando decidí que esto era lo que mi estado de ánimo quería decir hoy. Pero siempre hay alguien que sabe algo más, de seguro. Veo televisión, el noticiario a todo color. Un hombre puede pasar 6 años en prisión de ser encontrado culpable de ofender o atentar contra la ‘majestad’ del Presidente. La acusasión de Carlos Hidalgo Ronquillo es la de maltrato en obra al Presidente. ¿Qué fue lo que hizo? Lanzar una calcomanía (sticker o como sea) en contra de Rafael Correa en pleno cierres de campaña del pasado referéndum. Correa estaba en Guayaquil liderando las caravanas (que hasta yo tengo entendido eso es usar dinero del Estado en proselitismo, pero bueno, eso no importa) de su movimiento político, cuando Hidalgo, de otro partido (el PRIAN), le lanzó la calcomanía a favor del ‘No’. Juicio y detención, atentó contra el Presidente y su majestad. 6 años. Hay que hacer respetar la majestad del Presidente y creo que solo en regímenes totalitarios se confunde el ‘respeto’ con ‘temor’. No hay que decir nada. Siempre hay alguien que sabe algo más, ¿no?