Canciones imprescindibles — Kurt Cobain edition

Hoy él tendría 52 años. Solo vivió un poco más de la mitad de ese tiempo. Kurt Cobain significó mucho para mí. Mientras crecía fue lo más cercano a experiencia cultural mundial que me hacía sentir menos aislado, bien representado o quizás entendido por alguien. Había una angustia adolescente en ese momento y Kurt Cobain creó la banda sonora precisa. Lo sentía cercano, ya sea con los casetes de J.D Feraud Guzmán que escuché hasta partir la cinta, con las canciones que yo cantaba a viva voz con la guitarra y con los vídeos que podía ver todas las tardes que llegaba a casa del colegio, a través de la señal de Mtv Latino.

Varias veces se ha dicho que Cobain fue el John Lennon de su generación, tanto por su obra como el impacto que generó su muerte —todavía recuerdo muy bien lo que vestía mientras veía por televisión la vigilia que se armó en Seattle, y tengo muy presente el llano de Courtney Love mientras leía la carta que dejó Kurt antes de matarse—. Hay algo de verdad en eso.

Pero me quedo con sus composiciones, sus sonidos, las letras y las melodías. Por eso aprovecho este día para hacer un top five de las mejores canciones que creo que hizo Kurt Cobain y explicar por qué son fabulosas.

 

1.- School
Track número 4 del álbum Bleach, de 1989

Un riff que hay que practicar varias veces para que tenga la misma cadencia; un riff en el que resuena Tony Iommi, una canción en la que se supura desesperación, una guitarra que suena a ira. No a violencia, sino a ira. Un Chad Channing en la batería que nos revela que, si bien sus golpes no eran precisos y le hacían perder algo de contundencia a Nirvana, había un input creativo importante en él y que estaba al servicio de la canción.

Pero lo que sobresale del tema es el carácter de pesadilla que tiene. Es un sueño del que no se puede despertar. Cobain grita con desesperanza las tres únicas oraciones en la canción que se repiten indistintamente:

Wouldn’t you believe it? It’s just my luck /
No recess /
You’re in high school again

————————————–

¿No lo creerías? Es solo mi suerte /
Sin recreo/
Estás en el colegio de nuevo”

Y eso no es nada más que una comparación básica, por la cual la experiencia de terror de Cobain se extrapola a otras tantas que suceden a diario. Él se sentía prisionero de un sistema y de personas que le decían qué hacer y no es muy difícil vernos en una situación similar. La maestría acá viene por la decisión de colocar el tiempo de la secundaria como la base de una vivencia común y dura, que incluso puede continuar en lugar de concluir. Kurt Cobain nunca se sintió cómodo mientras era estudiante, quería hacer arte y se retiró del colegio a semanas de graduarse. Era víctima de bullying y odiaba el machismo y la misoginia de los atletas… A diferencia de Roger Waters, Cobain no utiliza a las estructuras educativas como objeto político, sino como reflejo de cómo unos se imponen a otros.

 

2. Lounge act
Track nueve del disco Nevermind, de 1991

Maestría pop. Elegancia absoluta. Belleza que no se debe entender. Una línea de bajo que atrapa. Lo más cercano a power ballad que podría existir en la cabeza de Cobain. Varias guitarras grabadas, desde las más limpias hasta las más distorsionadas. Hay diferentes momentos y niveles. La base de la canción es clara, no busca romper la dinámica, no busca sorpresas. Lo que importa es la melodía y la letra. Y lo que hace Krist Novoselic en el bajo, que funciona como contrapunto de todo lo demás.

¿Hay una historia de amor aquí? Quizás, de manera extraña y críptica. Se supone que era una carta que Cobain le había escrito a Tobi Veil —baterista de Bikini Kill— donde le expresaba sus sentimientos en saltos de primera a tercera persona. Eso es lo brutal de la canción: una historia de un amor que no prospera, que está interrumpido, pero que no deja impávido a nadie:

“We’ve make a pact /
To learn from who ever we want /
Without new rules /
We’ll share what’s lost and what we grew /
They’ll go out of their way /
To prove they still smell her on you

——————————————–

Hicimos un pacto para aprender de quien quisiéramos /
sin nuevas reglas /
Compartiremos lo que perdimos y lo que creció en nosotros/
Ellos saldrán de su camino para probar que todavía la huelen en ti”.

Quizás es el tema más precioso sobre la friendzone que se pudo escribir.

3. Sliver
Single, de 1990

El tema que empieza a cambiarlo todo. Kurt quería escribir la canción pop más ridícula del mundo y lo consiguió. Pese a ese carácter hay algo horroroso aquí, porque Kurt toma el espíritu que The Vaselines imprimieran a sus canciones —que él tanto adoraba— y dotó a Sliver de un carácter infantil y terrorífico: el niño que es dejado una noche con sus abuelos, mientras sus padres se van de fiesta, y siente el abandono, la ansiedad de no estar en su casa, y empieza el berrinche. Esto con guitarras distorsionadas, voces en armonía y un coro que repite hasta el cansancio: “Grandma take me home” (Abuela llévame a casa).

Cobain podía mezclar The Melvins con Black Flag y con The Beatles y no morir en el intento. Acá lo demuestra.

Lo interesante de este tema es que cuenta en la batería con Dan Peters, de Mudhoney. Y esto llama la atención porque Peters ha demostrado ser un gran instrumentista, pero en esta ocasión no consigue darle lo necesario a Sliver. Lo ralentiza y le quita la energía que debería tener. Nirvana ya necesitaba a Dave Grohl.

 

4. All Apologies
Track 12 del disco “In Utero”, de 1993

Todo lo críptico que puede ser Cobain lo es en esta canción. ¿Es sobre amor? ¿Habla acerca de su matrimonio con Courtney Love? ¿De sus errores? Lo cierto es que eso de “todo disculpas” sirve para elucubrar mucho y lanzar interpretaciones descabelladas. No importa lo que quiso decir, sobre todo porque para él la letra era secundaria. Y muchas veces solo buscaba jugar con las palabras, con sus sonidos y la posibilidad de cambiarles el sentido.

Sí, la voz de la canción pide disculpas por decir que todos son gay, se atora con las cenizas de su enemigo, quisiera ser otra persona… y con facilidad podemos decir que él está hablando él mismo. Pero eso no es justo. Ni siquiera cuando mezcla lo sonoro de Married (casado) con Buried (enterrado). Quizás debemos quedarnos con esa delicada belleza detrás de la melodía y ese cierre monumental en el que él y Dave Grohl cantan “All in all is all we are”.

A lo mejor “All apologies” es una canción sobre lo que podría ser la felicidad y cómo te lleva a comprender algunas cosas del mundo.

5. You know you’re right
Track uno del recopilatorio “Nirvana”, de 2002

A fines de enero de 1994, Cobain, Novoselic y Grohl volvieron al estudio. Querían grabar un nuevo disco, por lo que empezaron por los demos. Solo llegaron a terminar un tema, que incluso quedó sin título. Meses después, Kurt Cobain moriría de un disparo a la cabeza.

Esta última canción de Nirvana vio la luz casi nueve años luego de ser grabada. Y aquí hay una obra sumamente interesante. Un Cobain que no puede negar su sentido para la melodía, su corazón pop y la fuerza endemoniada de su voz. Un tema que suena a Nirvana regresando al Nevermind, pero capaz de llenar de ruidos de feedback lo que están haciendo, para romper en algo ese carácter comercial.

You know you’re right es un gran tema de rock. Una composición sencilla en la que se repiten dos acordes, con un cambio ligero antes del coro, y ya. La fuerza de Grohl en la batería y el movimiento galopante de Novoselic en el bajo hacen el juego con las cuatro guitarras que graba Kurt y una letra que parece decir mucho, parece hablar de él, sobre lo que pasaba por su cabeza y su vida:

“It’s so warm and calm inside /
I no longer have to hide /
There’s talk about someone else /
Sterling silver begins to melt /
Nothin’ really bothers her /
She just wants to love herself /

I will move away from here /
You won’t be afraid of fear /
No thought was put into this /
I always knew it’d come to this /
Things have never been so swell /
And I have never failed to fail

———————————————

Es tan cálido y tranquilo por dentro /
Ya no tengo que esconderme /
Se habla sobre alguien más /
La plata esterlina comienza a derretirse /
Nada realmente le molesta
Ella solo quiere amarse a sí misma

Me alejare de aquí /
No tendrás miedo del miedo /
No se pensó mucho en esto /
Siempre supe que llegaría a esto /
Las cosas nunca han estado tan bien /
Y yo nunca he fallado en fallar”.

Sabes que tienes la razón. Eso. Hay un golpe de efecto ahí. Cobain repite ciertos versos para darles el carácter de mantra, para darles algún tipo de poder, o para exorcizarse. Nunca dejó de existir esa desesperación, ni siquiera con su natural capacidad de hacer temas pegajosos. Y esta, la, última canción completa que grabó Nirvana, funciona como testamento y sentencia.

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