Mi top ten de las mejores películas de horror del 2018

El cine de horror es mi favorito. Hay algo que siempre me ha impactado de esas películas y es su cualidad de exigirme, como espectador, resistencia. También tienen una conciencia clara sobre la mortalidad y lo frágil del cuerpo; así como la capacidad de jugar con hechos que socialmente son un tabú: la muerte puede ser divertida si se la exagera, si es absurda, si no me toca como alguien que esta comiendo pop corn, frente a la pantalla. El cine de horror fascina porque la oscuridad siempre ha sido parte de nuestra existencia como seres  y hoy en día es el mejor vehículo para hablar de quiénes somos, de como nos enfrentamos al horror de la vida y cómo esperamos escapar de esto.

Por eso el horror es relevante hoy en día.

Quizás Tobias Carroll lo explica con más claridad en su artículoWhy Do Horror Stories Resonate So Deeply Right Now?”, publicado en mayo de este año, en Literary Hub:

“¿Qué significa que nuestra ficción de horror sea también nuestra ficción más aclamada actualmente? Quizás es el reconocimiento de que ciertos aspectos de la sociedad moderna se entienden mejor a través de este lente, con toda la perturbación que trae consigo (…) O quizás significa que el horror se entiende menos como un tipo de narrativa de escape y más como una en la que todo es posible, con todo lo que eso implica. En una historia de horror, alguien que parece el héroe podría ser realmente monstruoso; en una historia de horror, un final feliz está muy lejos de ser garantizado”.

Con eso en mente, estas son, creo, las mejores películas de repletas de vísceras, muertes, monstruos, y sustos de este 2018. Filmes poderosos, directos, emotivos, impactantes y dolorosos.

 

 

The cured (David Freyne)

imagen tomada de wikipedia

Hay algo con los ingleses y las películas sobre zombis. Aparte de George A. Romero son los únicos que ofrecen una perspectiva interesante en este tipo de historias. Si bien la película escrita y dirigida por David Freyne recuerda mucho a la serie “In the flesh”, hay un espacio de originalidad: cinco años después del Apocalipsis zombi en Irlanda, se descubre un tratamiento contra la enfermedad y se consigue “curar” al 75% de los infectados. Estos “curados” son reinsertados en la sociedad, bajo ciertas condiciones, como la ausencia de libertades civiles y un claro estrés postraumático, ya que ellos, ahora conscientes de quiénes son, recuerdan todo lo que hicieron cuando fueron zombis. La tragedia, con altos índices de conflicto político, está servida.

“The cured” fue estrenado en septiembre de 2017, pero recién este año que empezó su recorrido por salas y de manera digital.

 

The Clovehitch killer (Duncan Skiles)

imagen tomada de wikipedia

El asesino serial visto desde una perspectiva íntima. Es como si el Patrick Bateman de “American Psycho” se convirtiera en padre de familia, fuera de clase media, y viviera en un pueblo pequeño y religioso. En “The Clovehitch killer”, Tyler comienza a tener dudas sobre quién es su padre (un genial Dylan McDermott, quizás en su mejor rol hasta la fecha) y esto es suficiente para reactivar a un asesino que desde hace 10 años no cometía ningún crimen. Si bien no todo debe ser perfecto en el centro de Estados Unidos, aquí, el famoso sueño americano queda destruido, no existe, es una fantasía que busca explotar en cualquier momento. O quizás busca ser contenida, de la mano de tus propios familiares.

Una película tradicional en su estructura. Una historia lineal, plagada de pistas que poco a poco parecen diluirse. Lo magistral del filme de Duncan Skiles es que eventualmente la narración se trastoca y muestra lo que hay debajo de la alfombra. Esto nos permite llegar a otro terreno y permite un final absolutamente desolador. En un enfrentamiento entre padre e hijo, ¿los genes definen la historia? Lo más llamativo de “Clovehitch killer” es cómo respeta las convenciones alrededor de un psicópata; además de presentarlas de manera convincente y brutal en la pantalla.

 

Cam (Daniel Goldhaber)

imagen tomada de wikipedia

Una película escrita por Isa Mazzei, una excamgirl. Un filme dirigido por quien le hacía los videos. Una historia que subvierte el clásico estereotipo por el cual la trabajadora sexual es una víctima del sistema y está destinada a sufrir. Alice (Madeline Brewer) se hace llamar Lola en un sitio web de camgirls y está dispuesta a ser una de las Top 50 en el site. Hace de todo para eso, se esfuerza, es creativa, seduce. Su trabajo es su pasión. El esfuerzo rinde y cuando llega el éxito, llega algo más. Su imagen en robada; sus videos, despojados de todo contexto, se publican en otros sitios web y una mujer, con su mismo rostro y voz se adueña de su cuenta y comienza a transmitir en vivo. El horror del doppelgänger es la base de “Cam”, donde Alice decide, a toda costa, descubrir qué está pasando y recuperar su cuenta. El elemento sobrenatural es básico para entender el filme, que funciona no como un relato moralista o de advertencias sobre los peligros de la web, sino como el enfrentamiento de una mujer con el exterior, para defender sus decisiones. El final de “Cam” no deja dudas sobre aquello.

 

Hereditary (Ari Aster)

imagen tomada de wikipedia

¿Qué se puede decir de “Hereditary” que no se haya dicho? Ari Aster ha hecho un filme de horror destinado a ser un clásico, con un par de escenas que ya se deberían considerar icónicas (y ambas tienen a Toni Colette presente). Una historia de deidades, de cultos familiares, de muertes, resurrecciones. “Hereditary” es la historia de una familia que se descompone cuando lo que estaba enterrado, resurge.

La música de Colin Stetson merece todos los premios del mundo.

 

A quiet place (John Krasinski)

imagen tomada de wikipedia

El chico de The Office, el nuevo Jack Ryan. John Krasinski lo puede todo. En esta película, el Apocalipsis es el sonido. Los seres que acaban con la humanidad no ven, pero escuchan todo, por eso hay que hacer silencio. El filme casi no tiene diálogo y se sostiene en una de las escenas iniciales más poderosas de este año. Emily Blunt y Krasinski son un matrimonio que busca maneras de resistir y proteger a sus dos hijos (y a otro que está por venir). Hay tragedia, una familia en conflicto y cosas que no se dicen; además de un desenlace que nos pide a gritos seguir viendo más de este universo.

 

Halloween (David Gordon Green)

imagen tomada de wikipedia

Del reino del humor están surgiendo los mejores relatos de horror. Aparte de John Krasinski y del trabajo de Jordan Peele con la fabulosa “Get out” (el próximo año volverá con “Us”), David Gordon Green y Danny McBride (director y coguionista, respectivamente) lo vuelven a demostrar. Su entrada al terreno mitológico de Michael Myers se nutre de la película original de John Carpenter (que hace de productor y compone la música del filme), de Sarah Connor, del slasher más perturbador y de los planos secuencias que alimentan el miedo, al colocar al “cuco” en un terreno de “realidad”. Michael Myers es una fuerza incontenible y aquí deja constancia de eso. El giro del final es suficiente para aplaudir al encender las luces. Jamie Lee Curtis sostiene el relato desde la paranoia, como una Laurie Strode que ya es abuela y que está lista para recibir a su pesadilla.

 

The House that Jack built (Lars Von Trier)

imagen tomada de wikipedia

Todas las películas de Lars Von Trier son de horror. Todas. Sobre todo por la fijación casi inhumana que tiene de hacer sufrir a sus personajes. Y en esta ocasión, el danés da un salto en el mismo terreno. Ya no nos presenta el dolor, sino a quien genera el dolor, el drama, la sangre. El asesino en serie interpretado por Matt Dillon está construyendo belleza, en su torcida manera de ver las cosas, y a lo largo de cinco incidentes, vemos la progresión y el esfuerzo que le toma generar esta casa que quiere edificar; su propia catedral. Hay disparos, cadáveres, golpes, cortes; hay incluso un intento metacinematográfico por establecer ese paralelismo entre el asesino y el propio Von Trier. Sus últimos 30 minutos son una joya absoluta, en el que el director toma una decisión moral obvia para la historia.

 

Ghosts stories (Andy Nyman y Jeremy Dyson)

imagen tomada de wikipedia

Esta película es varias cosas al mismo tiempo. Es una versión cinematográfica de la obra de teatro escrita por Nyman y Dyson. Y es, a su vez, una antología de historias de horror, unidas por la investigación del profesor Phillip Goodman (interpretado por el propio Andy Nyman), quien busca demostrar la falsedad detrás de toda experiencia de fantasma o de cosa sobrenatural que llega a sus manos. Los sustos están ahí, servidos; pero sobre tenemos es la idea de deconstruir la norma y el cliché de este tipo de filmes. De pronto entramos en un terreno surrealista, las historias parecen cortarse y uno no sabe si la película está mal editada o qué. Además hay figuras que comienzan a meterse en los relatos, sin pertenecer en ellos. El caos empieza a reinar. De golpe, el desenlace aclara las cosas y nos obliga, quizás, a ver una vez más el largo.

Martin Freeman es sensacional aquí.

 

Patient zero (Stefan Ruzowitzky)

imagen tomada de wikipedia

Seres casi como zombis, hambrientos, en busca de cuerpos para alimentarse. Seres que al parecer tienen una inteligencia que les ha permitido subsistir. Un humano mordido que no desarrolló la afección y que tiene la capacidad de comunicarse con estos seres. Una base militar en la que se busca una cura.  “Patient zero” es otro giro a este tipo de historias que tiene su fuerte en la interacción entre Matt Smith (el humano a prueba de zombis) y Stanley Tucci (el Profesor, una especie de líder de los no humanos); en una escena que recuerda mucho al intercambio entre Pacino y De Niro en “Heat”, de Michael Mann. Con una puesta en escena que se asemeja a las de “12 monkeys” y  “Alien 3”, el filme funciona porque se toma en serio su propuesta descabellada. 

 

Incident in a ghostland (Pascal Laugier)

imagen tomada de wikipedia

La cuarta película de Laugier es una maravilla narrativa. Luego de la monumental “Martyrs” y de la decente y sorpresiva “The tall man”, Laugier regresa con una historia que se traiciona a sí misma, que se rompe en dos, que te habla de violencia, de cómo sobrellevarla y de cómo la mente puede convertirse en una piedra en el camino. Vera y Beth son dos hermanas adolescentes que van a vivir, junto a su madre, a una casa que han heredado. La misma noche que llegan son atacadas por desconocidos. Entonces la lucha por sobrevivir abre hasta una pesadilla que va a durar muchos años, se supone. Y hasta el mismísimo Lovecraft debe aparecer para ayudar. 

La película tuvo un accidente durante el rodaje, que presume que sea la causa de su demora a estrenarse, ya que se rodó hace más de dos años. Taylor Hickson, actriz que interpreta a Vera, sufrió un corte en su rostro en medio de la grabación de una escena, que le significó 70 puntos en el lado izquierdo de su cara.  

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