Hace un mes…

17361893_672528519596324_6797495307302213897_n

Los nietos tardamos un par de años en comprender que esa mujer de cabello entrecano y sonrisa de perfecta alegría no se llamaba Carmen. Es más, no lo entendíamos del todo, pero la Mami Carmen no era Carmen, le decíamos así por el día de su santo. Así había sido por muchos años y esas verdades de los grandes no se cuestionan. Creo que yo empecé a decirle así cuando era niño: Mami Carmen. O si no me equivoco, mi prima María Fernanda ya le decía Carmen y había escuchado a los adultos decirle “Señora Carmen”. Entonces, para mí, naturalmente se convirtió en Mami Carmen, porque cuando era muy pequeño pasaba mucho tiempo con ella. Me consentía, me daba de comer, me mandaba zumbando cuando debía hacerlo. Mis padres me dejaban a su cuidado mientras ellos estudiaban o trabajaban. Y el Mami Carmen pasó a mi prima Gaby, a mi hermana María José y a mi ñaño Ernesto, todos cuidados por ella. Cuando llegó mi primo Juan David, pasó a llamarse Mimi. Era la Mimi desde entonces. Para sus bisnietos es la Mimi. Va seguir siendo la Mimi para Jaime Francisco y Camila, mis sobrinos.

Hay tantas cosas que se podrían contar de esta hermosa señora, tantas cosas que los nietos podríamos decir. Mi memoria no es la mejor, pero gracias a mi hermana he recuperado varios recuerdos. Somos fanáticos del pan de dulce porque nuestra Mami Carmen nos consentía con eso todas las tardes, y los devorábamos. Quédate tranquila, Mami, ese fanatismo por el pan de dulce sigue en nosotros y se mantiene en tus bisnietos. Una vez por semana nos horneaba pan de yuca y era un momento feliz sentarnos a comerlos. Cuando teníamos deberes, nos ayudaba con paciencia… con una paciencia que se terminaba cuando ninguno de sus recursos funcionaba y nada nos entraba en la cabeza. Mi ñaña y mi prima Gaby tienen muchas historias que contar sobre eso. La Mami Carmen nos enseñó a comer de todo. No existía el “no me gusta”, porque alguna vez ese “no me gusta” se convirtió en un baño de sopa que a todos nos hizo reír, menos al que termino bañado.  La Mami Carmen nos enseñó a tener orden: bastaba escuchar su chiflido cuando estábamos jugando para saber que la hora de juego había terminado y que debíamos ponernos a estudiar.

Aprendimos de ella su buen humor, su manera de molestar, su ingenio. Todos somos así, Mami, todos tenemos tu manera de celebrar la vida riéndonos de lo que pasa alrededor. ¿Recuerdas esa vez cuando estabas en clases de teatro, ya grande, cuando pudiste experimentar ese lado artístico que tanta felicidad te dio, y un compañero que hacía de tu esposo en la obra se equivocaba en sus líneas a cada rato y tenían que volver a empezar? Pues te cansaste de tanta repetición y le dijiste que si él hubiera sido tu esposo hacía rato que le hubieras puesto los cachos… pero por lo cojudo.

Te gustaba la fiesta, eras feliz con tus amigas. Cuando ibas a salir nos decías: ya vengo, me voy con las chicas.

Eras la primera en llamarnos cuando eran nuestros cumpleaños, a las seis de la mañana en punto. Contestábamos, sabíamos que eras tú y te escuchábamos cantar: “Estas son las mañanitas que cantaba el rey David…”. Y después de cantarnos nos decías “Feliz cumpleaños, mi vida”. Eso nos va a faltar mucho, Mami. No tienes idea.

Tejiste la ropa para tus nietos y las guardaste para tus bisnietos. Jaime y Camila las usaron.

Cuando empezaste a pintar decidiste que todos debíamos tener tus cuadros y todos los tenemos. Hiciste versiones de obras que veías y les cambiabas los colores. Siempre pensé que manejabas los colores de una manera maravillosa. Hasta los bodegones que hacías eran particulares. Yo tengo uno con una alcachofa en el centro. Me encanta.

Nos hiciste fanáticos de la Dra Polo y su “Caso cerrado”. Empezamos a ver contigo “100 latinos dijeron” con el presentador al que llamabas “tu novio”.

Nos cantaste miles de veces, con la guitarra que me pedías que afine cada vez que te visitaba. Siempre que escuchemos “Ángel de luz” vamos a pensar en ti.

Cuando empezaste a sentirte mal preferiste no decir nada de entrada. Estabas a punto a viajar a Argentina y ni cojuda: no te ibas a perder el viaje por enfermedad. Y no lo hiciste. En los días malos, cuando quedabas postrada, decías que eran los achaques del embarazo. Y nosotros reíamos a tu lado.

Fuiste una buena mujer. Criaste a seis hijos que te adoran y que te cuidaron, que son seres de bien. Buenos padres, hermanos, hermosos tíos y tías. Criaste a unos nietos locos por ti y que te aman toda la vida y que te extrañan. Dejas dos bisnietos que te conocieron y que te seguirán conociendo por todo lo que les contaremos de ti.

Ahora estás en otro lado. Te has encontrado en algún lugar de la galaxia con el Papi Ernesto. Y si bien esa parte de la historia nos la estamos perdiendo, amamos pensar que ustedes estén juntos ahora, poniéndose al día, celebrando la familia que hicieron y en la que seguirán viviendo.

Adiós Mami. Sigue cantando, pintando y riendo.

Anuncios

Un comentario en “Hace un mes…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s