El final es el final (sobre “Logan”, de James Mangold)

imagen tomada de wikipedia

El héroe debe acabarse, debe entrar en el terreno del sacrificio para demostrar de qué está hecho. Es la historia mesiánica de siempre y Wolverine es el personaje que muere y que resucita, porque su poder ese ese: recuperarse de cualquier herida, existir porque no tiene otra alternativa. Los héroes también son seres trágicos por su naturaleza y este mutante está a la cabeza, por sobre todo. Porque lo hemos visto crecer y dejar de ser el tipo sin pasado, para convertirse en quien debe corregirlo.

Desde los créditos iniciales estamos en un tipo distinto de película de los X-men. Es el mismo universo de superhéroes, sí; pero en Logan, algo ha cambiado. Quizás sea porque nadie se esperaba que Deadpool ganara tanto dinero, abriéndole el camino a otras producciones basadas en las historias de Marvel con el sello “rated R”. Quizás porque a Hugh Jackman le dieron carta blanca para hacer lo que quisiera con el personaje de las garras de adamantium. O quizás porque el material de Old man Logan, de Mark Millar y Steven McNiven, era demasiado seductor como para no usarlo como punto de partida.

Imagen tomada de IGN

Logan es diferente. El tono queda asentado en los primeros minutos. “Fuck”, dice alcoholizado, al sentir que están moviendo el carro en el que descansa. Entre idas y vueltas, este Wolverine avejentado corta brazos, destroza cráneos, tiene momentos de violencia que si en otras películas se vieron, no dejaron de ser flashazos.

Es la primera vez que tenemos un Wolverine como tal en la pantalla del cine, dicen algunos críticos.

Es verdad, pero no es solo por la violencia. El Old man Logan de Millar y McNiven es una historia de culpas y responsabilidades que reducen al héroe a alguien que preferiría dejar el pasado enterrado. James Mangold —quien repite con Jackman luego de Kate & Leopold y The Wolverine— toma estos elementos y nos arma una historia con un Logan acabado, enfermo, leal y sacrificado. Alguien que queda en medio de una guerra y que deberá terminar mal, porque ya no tiene nada que perder.

Es el año 2029 y el mundo ha cambiado. Los mutantes han desaparecido o están escondidos; una tragedia acabó con los X-men y Wolverine —usando su nombre real, James Howlett— es un chofer de limosina que cuida de un anciano y malogrado Charles Xavier —Patrick Stewart nos rompe el corazón en esta ocasión—, a quien protege en la clandestinidad con la ayuda de otro mutante, Caliban —un maravilloso Stephen Merchant—. Logan ya no se recupera como antes, el cuerpo le duele, tose mucho, hay algo que no está bien en él.

Ya no hay espacio para los mutantes y el cuerpo de Wolverine lo sabe. Tanto él, como el Profesor X y Caliban están en su peor momento físico y anímico y con justa razón: son un peligro. Si hay algo en lo que insiste Mangold en su película es en aclarar que no hay espacio para estos héroes. Los mutantes son seres que van a hacer daño, que no pueden hacer otra cosa, no lo pueden evitar.

Imagen tomada de elseptimoarte.net

Toda historia de final necesita su contrapeso, su esperanza. En un universo en el que ya no hay nacimientos de mutantes —lo que hace referencia a Children of men, de Alfonso Cuarón—, aparece de pronto una pequeña llena de ira y fuerza. La esperanza surge con la llegada de Laura, la X-23, creada a partir del material genético de Logan. Porque a Laura la siguen los Reavers y el viejo Wolverine hará todo lo posible por ayudarla a llegar a su destino.

En Logan hay acciones que buscan redención, que buscan cambiar ese pasado hostil, como sucede en un buen western. Esta idea se ha repetido hasta el cansancio en las distintas sinopsis del filme y queda clara cuando en un momento de la película, Charles Xavier y Laura ven por televisión Shane —esa joya del cine del oeste de George Stevens—, la referencia es directa, porque parte del conflicto de esta película parece ser calcado de este filme de 1953.

Los héroes deben escapar hasta que no les queda alternativa, hasta que no tienen nada. En ese punto, llega el sacrificio. Jackman se despide de Wolverine en una escena que conmueve y que el cinematógrafo John Mathieson rodó con dos cámaras, contraviniendo lo que Mangold usa como regla para sus filmes: una sola cámara. La violación de la norma al servicio del momento poderoso de la película.

Imagen tomada de hoy.es

Mangold es un director que trata de mantener el ritmo interno de la escena. Los cortes en los instantes de diálogo casi no se sienten, pero en el momento de las peleas sabemos lo que pasa, aunque no podamos verlo bien —el mal de Hollywood: más cortes violentos y menos John Wick—. Las sorpresas de la historia sorprenden y lo que no se cuenta, lo que no se ve, golpea por el simple hecho de que esos personajes que hemos aprendido a querer por casi dos décadas, sienten el peso de aquellas sombras que el director convierte en los restos de una gloria pasada. Los X-men son historia y bajo esa premisa, Mangold consigue salir de un universo heroico y mostrar un infierno, del cual solo tenemos segundos de redención.

Ese infierno personal que se debe acabar y que abre la posibilidad de un nuevo camino, de una nueva historia.

Al final de Shane, Joey, el niño, se acerca al vaquero herido, se mancha de sangre, habla con él. Shane le dice que una vez que se mata, no hay vuelta atrás. Intenta cuidar esa inocencia del pequeño. Y el vaquero se va, a pesar de los gritos del niño, se va. Nosotros nos despedimos de Jackman, con un Mangold que nos permite hacerlo con un nudo en la garganta. Este Wolverine se va y nos quedamos ahí, viéndolo en su retirada y dejamos de ser inocentes. Una película “rated R” puede funcionar al destruir la historia conocida y transformarla en otra materia. Es la regeneración pura, es seguir viviendo, es hacer del final una celebración.

Logan

Dir: James Mangold

Guion: Scott Frank, JamesMangold y Michael Green (basado en una historia de James Mangold).

Elenco: Hugh Jackman, Patrick Stewart, Stephen Merchant, Donald Pierce, Richard E. Grant, Elizabeth Rodríguez, Dafne Keen.

20th Century Fox, Marvel Entertainment, TSG Entertainment, Kinberg Genre, The Donners’ Company.

2017

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s