Canciones imprescindibles – “I love you, honeybear”, de Father John Misty

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Josh Tillman es un tipo que se especializa en trollear. Y lo mejor de todo: es excelente en eso. Incluso cuando llega a extremos como lo que hizo hace unos días en el XPN Festival en Philadelphia: solo tocó dos canciones, despotricó en contra del estado del entretenimiento de masas en este momento de la historia, al que culpó por la existencia de Donald Trump y se retiró 30 minutos antes de la hora pautada. Y al día siguiente dio una justificación ligada a su decepción por ver al millonario de pelo raro como un contendiente importante a la presidencia de su país. Estaba cansado, enojado. Eso fue suficiente.

Josh Tillman aparece, también, posando en las fotos de su cuenta de Instagram siempre ignorando su entorno, concentrado en revisar su iPhone, mientras la vida pasa. Puede estar junto a Thurston Moore, o celebrando navidad, que nada más importa. Para el Father John Misty que se muestra, esa exposición es una serpiente que se come a sí misma. Y funciona. El tipo que artísticamente tiene nombre de predicador, disfruta de esa prédica y lo hace muy bien. Su disco de 2015, “I love you honeybear” es quizás el mejor vehículo para mostrar su perspectiva, en la que hay humor y mucho desenfado. De eso se trata su obra y su personaje, incluso cuando habla de amor, mientras el mundo se va a la mierda, como se refleja en el tema que le da nombre y abre su álbum.

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I love you, honeybear

Oh honeybear, honeybear, honeybear
Mascara, blood, ash, and cum
On the Rorschach sheets where we make love

Honeybear, honeybear, honeybear
Fuck the world
Damn straight malaise
It may be just us who feel this way

But don’t ever doubt this
My steadfast conviction
My love you’re the one I want to watch the ship go down with
The future can’t be real
I barely know how long a moment is
Unless we’re naked getting high on the mattress
While the global market crashes
As death fills the streets we’re garden variety oblivious
You grab my hand and say in I-told-you-so voice
It’s just how we expected

Everything is doomed
And nothing will be spared
But I love you honeybear
Honeybear, honeybear, honeybear

You’re bent over the altar
And the neighbors are complaining
That the misanthropes next door are probably conceiving a Damien.
Don’t they see the darkness rising
Good luck fingering oblivion
We’re getting out now while we can
You’re welcome boys
Have the last of the smokes and chicken
Just one Cadillac will do to get us out to where we’re going
I brought my mother’s depression
You’ve got your father’s scorn
And a wayward aunt’s schizophrenia

But everything is fine
Don’t give into despair
Cause I love you honeybear

***

Te amo, osita

Oh osita, osita, osita
rímel, sangre, ceniza y semen
sobre las sábanas de Rorschach en las que hacemos el amor

Osita, osita, osita
¡Qué se joda el mundo!
¡Así mismo!
Quizás somos nosotros los que se sienten así

Pero nunca dudes de esta,
mi firme convicción.
Amor, tú eres la única con quien quiero ver cómo se hunde el barco
El futuro no puede ser real
a duras penas sé cuánto dura un momento
A menos que estemos desnudos y drogándonos en el colchón
mientras el mercado mundial colapsa
Mientras la muerte inunda las calles somos la inconsciencia más ordinaria
Tomas mi mano y me dices, en tu voz de “te lo dije”
Es justo lo que esperábamos

Todo está condenado
Y nada será perdonado
pero te amo, osita
Osita, osita, osita

Estás inclinada sobre el altar
Y los vecinos se están quejando
Porque los misántropos de al lado seguramente están concibiendo un Damián.
¿No ven la oscuridad creciendo?
Buena suerte excitando al olvido
Nos vamos de aquí mientras podamos
No se preocupen, chicos
Tengan lo último que queda de los cigarros y del pollo
Bastará un Cadillac para llevarnos hacia donde vamos
Yo traje la depresión de mi madre
Tú, el desprecio de tu padre
y la esquizofrenia de una tía necia.

Pero todo está muy bien
No caigas en la desesperación
Porque te amo, osita

“I love you, honeybear” es un ejercicio autobiográfico, al menos así lo ha planteado Tillman, ligado a la vivencia de su vida en pareja, y las relaciones a su alrededor, sobre todo con el mundo exterior. Hay una idea de intimidad y de refugio, pero al mismo tiempo de mostrarse como si se tratara de un grito desesperado, digno de esta época de redes sociales. No hay un punto medio. Para Tillman este momento de fragilidad y felicidad puede ser algo que moleste a todos, pero que vale la pena decirlo. En esta hípermegaexposición, el “te amo, osita” es un disparo de mortero en plena guerra que toma una idea burda (ordinaria, en realidad) y le da un sentido nada superfluo.

Son él y ella (en este caso Father John Misty y su esposa Emma, fotógrafa) haciendo el amor de la manera más ruidosa y llena de secreciones posibles. Ambos frente al mundo, siendo observados y atormentando. Una pareja para la que nada va a estar bien, excepto ellos. Y si están juntos, el mundo puede explotar, que no pasa nada. Construida como un tema folk, en Do, “I love you honeybear” tiene la estética propia del que canta y cuenta: guitarras acústicas, piano, cuerdas, batería y bajo para dar sustento y voces que acompañan como un coro en pleno lamento. Esa oscuridad se manifiesta en muchos de los arreglos, que tensionan en momentos la estructura de la canción, hasta llegar a puntos de belleza, instantes que resuelven el “tira y afloja” de la música, en algo que no es precisamente calmo, especialmente en la letanía del final, cuando hay una letanía in crescendo. Cuando Tillman dice “I love you” hay cierta derrota en su voz y en la forma en que la guitarra suena, que no podemos hacer nada más que sentir el amor del que habla.

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Father John Misty ha regalado una hermosa canción al mundo, porque cuando se juntan dos personas que sienten que el mundo es una basura, todo se vuelve maravilloso.

3 comentarios en “Canciones imprescindibles – “I love you, honeybear”, de Father John Misty

  1. Debo haber escuchado ya cien veces la canción y no me queda sino agradecerte por presentármela. Me conmueve hasta la médula ver amor expresado así, amor torcido, amor de carne, amor real no de fantasía, la fortaleza de que todo se puede ir al demonio mientras ese amor esté ahí.
    Probablemente la siga escuchando cien veces más.
    Gracias.

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