Ay, Yachay, Pachamama (el modelo que no es modelo)

Academia, Reflexiones sobre política
Imagen tomada de eluniverso.com

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Es muy sencillo. Luego de leer y escuchar un montón sobre lo que pasa alrededor de Yachay —incluyendo el lamento de René Ramírez porque diario El Universo no publica lo que él dice— me queda claro que todo se reduce a rencillas internas y a que no hay manera humana de ligar una realidad académica como la que se intenta con esta universidad —una visión conflictiva, en el fondo— con un país como este, con características económicas y culturales que todos conocemos y sobrevivimos.

A veces no tiene sentido ponerte implantes de seno cuando sufres de cataratas.

Fernando Albericio, imagen tomada de elcomercio.com

Fernando Albericio, imagen tomada de elcomercio.com

Me detengo. No podría jamás estar en contra de un proceso de crecimiento académico que involucre mejorar los estándares de educación. No tendría sentido mostrarme en contra de eso… pero sí me detengo un poco y reflexiono sobre el final al que se quiere llegar con todo esto, porque de nada vale un proceso de altos estándares universitarios cuando la educación primaria y secundaria es como es en Ecuador. Y tampoco tiene mucho sentido el objetivo ulterior de un intento como Yachay, algo que Sebastián Vallejo ya analizó en su columna del 7 de agosto, en diario El Telégrafo: “Es la meta, el non plus ultra, parecernos a Stanford, publicar en revistas indexadas (en inglés) y alinearnos a un sistema de patentes que, no nos olvidemos, está dentro de la crítica al modelo neoliberal tradicional, y desde donde se creó la plataforma de la Revolución Ciudadana. La academia no es academia pura, sino un complejo conglomerado de política, economía y conocimiento. No hay investigación en nanotecnología para justicia e igualdad social; hay investigación en nanotecnología para patentarla, venderla y consumirla. Que las mentes detrás de la concepción y gestión de Yachay no sean capaces, o no quieran, entablar este debate y reconocer esta dinámica, es una muestra de una universidad que no será faro de la revolución, sino acólito del viejo orden“.

Pero más allá de esta “incongruencia revolucionaria” tenemos la forma, la inmediatez que quiere convertir a Yachay en lo más grande del país, por el simple hecho de enunciarlo. Las palabras tienen un poder mágico en el país. Yachay es lo más grande e importante y nos pone en el mapa… porque el gobierno lo dice. Y quizás sea así, o quizás llegue a suceder así, pero esto pasa por la necesidad de un proceso que debió pensarse como eso, que debe tomar años, que debió presentárselo como algo de construcción constante, orientarlo mejor. Y en medio de la pugna entre autoridades antiguas y actuales, la sensación que queda es que nada de esto está muy claro.

Yachay funciona porque han dicho que funciona, porque le han puesto dinero. Esa es la premisa que la mueve. Y punto.

Fernando Albericio, antiguo rector, se fue echando mierda al ventilador. Tanto que el actual rector de la universidad, José Andrade, no ha podido controlar comunicacionalmente las denuncias hechas por la autoridad saliente. ¿Ganan más de 16 mil dólares al mes los miembros de la Comisión Gestora, quienes trabajan ya en Caltech y realizan sus sesiones vía Skype? ¿Reevaluar los 300 dólares de viáticos diarios sirve en este momento? ¿Se ha contratado bien a los profesores extranjeros? En fin, muchas de estas respuestas siguen abriendo agujeros. Porque mientras Andrade supone estar respondiendo inquietudes con la gran justificación de que una universidad como esta debe abrirse al mundo y que estos son los sueldos necesarios, hace que la duda se convierta en una serpiente que nos muerde: ¿Cómo hace su trabajo la Comisión Gestora? ¿Cuánto tiempo le dedican a hacer crecer Yachay en sus puestos en Caltech? ¿Hay como medir eso? ¿El Estado puede en realidad medir efectividad en este rubro?

Imagen tomada de Vistazo.com

José Andrade. Imagen tomada de Vistazo.com

Los modelos pueden entrar en discusión, porque en el fondo sí que es criticable que en un país en el que el sueldo básico es de menos de 400 dólares, alguien gane —pagado por el Estado— más de 16 mil, pese a que estemos hablando del lado académico, lo cual podría verse o considerarse un cambio en el espíritu de Ecuador. Pero eso no deja de manifestar un problema mayor: desde el mismo gobierno, el discurso económico y político habla de que el enriquecimiento injusto como algo inmoral y con esa perspectiva podríamos cuestionar los sueldos de la Comisión Gestora, o el gasto en viáticos.

Los modelos se contraponen. No hay congruencia y así, desde siempre, las cosas serán solo grandes construcciones, elefantes blancos, y titulares de algo que quiso ser importante, que se creó con las ideas equivocadas, y que al final será sacrificado. Un nuevo gobierno llegará y dirá que Yachay es un gasto ridículo y adiós. Será lo obvio.

No hay proyecto. Solo hay pene largo, por decreto.

Nadie piensa en los chicos que están ahí. No lo hace la revolución ciudadana, no lo hacemos nosotros. Nadie tampoco va a pensar en ellos. Si algo he aprendido de la historia del país es que Saturno se come a sus hijos porque ya está en nuestro ADN. Y hay que dar las gracias cuando sucede.

2 comentarios en “Ay, Yachay, Pachamama (el modelo que no es modelo)

  1. 1. Varas no hace mas que repetir lo que otros analizaron desde hace mucho tiempo. Su escrito no agrega valor. Lo único que se ve es una oportunidad para burlarse del gobierno, pasión que demuestra cada vez que puede, lo que lo hace un crítico muy sesgado.
    2. Yachay es un proyecto ambicioso, importante. No se dio chance para que mas cabezas participen en su inicio, pero nadie duda que es un proyecto con una visión más allá de lo que se ha tenido en universidades locales.
    Los sueldos de los dirigentes no pueden ser temas de discusión ligera. Hay un sentido lógico de traer calidad para generar calidad. Lo chistoso es que frente a los sueldos de banqueros (USD 70mil/mes) los críticos no salen a protestar porque simplemente, al ser “dinero privado” está bien… Esa ambigüedad les quita legitimidad, hace irrelevante su crítica y le premia al gobierno con su discurso.
    3. Errores en Yachay? Si los hay, y lo que mas se necesita es señalar…
    Mas diálogo, mayor apoyo a universidades locales y pensar en las tendencias mundiales: educación virtual, educación relacionada con varios actores: empresas, ciudades, comunidades, innovación, confianza.

  2. Gracias por el post. Al final te pones emo, Eduardo. Trabajo en Fe y Alegría y conozco muchas personas interesadas en los chicos de este país. No a la magnititud de lo que creo que hace falta, pero ciertamente la hay. Suficiente para soñar y hacer (o tratar de hacer) de a pedacitos.

    Fuerte abrazo.

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