Violencia y belleza (un texto sobre “The Raid 2: Berandal”)

The_Raid_2_Berandal_teaser_banner

Gareth Evans tenía la idea de hacer una película acerca de engaños entre criminales y policías corruptos que superara, inclusive, a todo lo que ha hecho John Woo o Andrew Lau (con su Internal Affairs – que luego Scorsese convertiría en The Departed). Y la idea, como estaba estructurada, sonaba muy bien. Pero no hubo plata para tremenda producción, por lo que quedó en “veremos”. Evans, un galés que ha hecho su carrera en Indonesia, prefirió una historia más sencilla en la que artes marciales, disparos, criminales y policías corruptos se enfrentaran a un miembro de élite de las fuerzas públicas, al que nada ni nadie pudiera sobornar. Rama (Iko Uwais) es este tipo que en The Raid: Redemption (2012) entra a uno de los edificios tomados por criminales en Yakarta y reparte justicia y patadas, en algo que asemejaba ser una emboscada.

The Raid fue tal éxito que dos años después Evans regresa a su idea original y lo que hace es convertirla en secuela y así aparece The Raid 2: Berandal. Ahora, Rama, apenas sobreviviente de lo que pasó en el edificio, es reclutado para ser agente encubierto y entrar en la mafia indonesia para desarticularla y acabar con los jefes corruptos de la Policía, quienes permiten que todas las acciones violentas sucedan en la capital. Rama se introduce en un universo que no conoce del todo y más tiempo del que debe. Cambia de nombre, es testigo de acciones criminales y entabla amistades que sabe que deberá romper. Es una historia que hemos visto cientos de veces, pero Evans no es cualquier director.

the-raid-2-banniere-xl

Desde la orquestación de las escenas de pelea -pasando por la decisión estética de usar planos secuencias y una cámara que baile a la par de los luchadores, mostrando toda la suciedad posible- hasta la calma en ciertos momentos -con un Uwais que funciona y es creíble-, The Raid 2 es un ejemplo de cómo una película hecha por alguien que sabe de su oficio puede elevarse a niveles impresionantes. Es más, podría aventurarme a decir que este filme es, a su anterior película, lo que El Padrino II fue a El Padrino.

Evans hace un ejercicio de resistencia alrededor de la violencia. Nos muestra lo necesario (que es casi todo) e incluso consigue que cerremos los ojos ante lo que vemos. El shock no es gratuito, desde luego. Evans concibe a la violencia como el eje de una obra que quiere evidenciar al héroe en medio de la podredumbre. Un héroe que se enloda (literalmente), que se deja llevar, que hace lo correcto pese a todo, que imparte justicia. El héroe como único eslabón, como el devorador de pecados, como el que debe hacer lo que esté a su alcance para que el mundo sea un lugar mejor. Los extremos son obvios, ya que Evans solo recurre al uso del blanco como un color puro solo en escenas cuando muestra a la familia de Rama. Nunca más.

Y si bien todo se mueve alrededor del plano sin cortes, nunca hay tiempo muerto en The Raid 2. Las elipsis funcionan como ladrillazos y la rapidez en las secuencias solo te dejan respirar de cuando en cuando. Sí, es una película que resulta un vendaval, pero eso no repercute en lo que cuenta: Rama se hace llamar Yuda y es amigo y trabaja con Uco, hijo de Bangun, uno de los jefes mafiosos. A través de esa amistad es que Rama va conociendo la organización que tanteó en su anterior aventura, hasta tocar los botones necesarios. La historia avanza siempre, incluso cuando la acción se detiene para que veamos peleas en las que un bando quiere acabar con otro, o cuando aparecen personajes impresionantes y violentos, como la mujer del martillo -una villana fabulosa, sordomuda-. Evans hace que el espectador se interese en cada cosa que sucede, aunque sea satelital, o un paréntesis en su historia central. Muy pocos podrían hacer esto en una película.

El desenlace es espectacular porque, como buen conocedor de lo que puede ser el suspenso, Evans nos hace creer que algo es su Macguffin (ese objeto hitchcockniano que, como elemento de suspenso, engaña, desvía la atención y no conduce a nada). Y cuando la situación cambia, ya no hay mucho que hacer. Rama es un ángel de la muerte y estamos con él. Por esas consistencias en su lucha es que nos quedamos con un final en el que la última frase de nuestro héroe nos demarca un camino. The Raid 2 es un filme para los fanáticos de las películas de artes marciales, pero no es cualquier filme. Es el tipo de películas que muchos quisieran hacer, es esa clase de largometraje que tantos queremos ver.

The Raid 2: Berandal
Dirigida y escrita por Gareth Evans
Reparto: Iko Uwais, Arifin Putra, Oka Antara, Tio Pakusadewo, Alex Abbad, Julie Estelle
PT. Merantau Films, XYZ Films
2014

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s