Saicos: cuando el punk nació en Lima

Uncategorized

imagen tomada de luzverderadiofm.blogspot.com

Una banda más a la mitad de los años sesenta. Que grabó seis discos sencillos y jamás un larga duración. Secreto a voces. Discos de 45 revoluciones, de vinil, que con el tiempo llegaron a venderse, a esos compradores a la caza de rarezas, a casi 50 dólares cada uno. Una banda que tenía oyentes y brillo fuera de su Perú natal. Músicos jóvenes forever que con los años empezaron a sonar en la boca de gente como Iggy Pop, Lux Interior o el gran Don Letts. Viejos sesentones redescubiertos que en octubre de 2010 fueron llevados a España, al Funtastic Drácula Festival, en Benidorn. La gente se subió al escenario, los guardias debieron bajarlos con violencia, de vuelta al caos de la pista. 15 canciones después, la leyenda estaba intacta. El tiempo ha pasado y los Saicos empiezan a ser receptores de cierta justicia al ser denominados por muchos expertos musicales como los reales precursores del punk.

Los Saicos son el verídico Glitch in the Matrix. Eran cuatro jóvenes del barrio Lince, en Lima. Ahora son tres porque uno murió. En realidad son más, porque suelen tocar con una formación ampliada en sus presentaciones actuales. Era 1962 cuando empezaron a juntarse. Al otro lado del charco, The Beatles lanzaban sus primeros sencillos y en Lima, Perú, Erwin Flores, César Castrillón (llamado “Papi”) y Francisco Guevara (“Pancho”) se reunían en parques a cantar entre ellos. Rolando Carpio (el “Chino”) estaba tocando su guitarra acústica en la calle cuando Pancho y Papi lo ven y lo hacen parte de la banda. El Chino armó su propia guitarra eléctrica, conectaron las dos guitarras en un amplificador y en otro el bajo y las voces. Ensayos y ensayos. “Mi hermano Harry trajo a un ensayo a un amigo suyo que era un disc-jockey bastante popular, quien decidió meternos ‘de contrabando’ en el Festival de la Cadena de Comentaristas de Discos del Perú, donde la industria musical se reunía anualmente para premiar a los mejores de cada cosa. Tocamos Come on, y al terminar, se cernió sobre el teatro un silencio de muerte. Nosotros pensamos que habíamos hecho una cagada total; pero, de pronto, la audiencia entera se alzó en pie gritando y aplaudiendo. Salimos de ahí con contratos de discos y televisión”, contó Flores en una nota del diario ABC de España.

En 1964 el mundo sonaba a un pop que estaba buscando un camino más artístico, con los cuatro de Liverpool a la cabeza, con una inocencia signada por el “I want to hold your hand”. Pero algo extraño se cocinaba en la mente de los Saicos, tan extraño que la única explicación posible para entender cómo en un lapso de dos años llegaron a grabar 6 sencillos radica en el humor y en una sociedad limeña capaz de encontrarle gracia a un grupo “raro”.

“Echemos abajo la estación del tren”
¿Qué hace a los Saicos una banda precursora del punk? Desde la onda “do it yourself” hasta la evidencia de cómo interpretaban sus canciones. Pancho era el baterista, quien tocaba con un tambor menos (el de piso) y solo con un platillo. Y si uno escucha con atención sus grabaciones puede descubrir cómo una de sus baquetas era la de un baterista común y la otra la de un percusionista de orquesta sinfónica. Carpio era el autor de la mayoría de la música y Erwin Flores se encargaba de las letras. Ecuación Lennon-McCartney. Como instrumentistas eran muy buenos y mucho de lo que hicieron evidencia una comprensión impresionante de la armonía. Desde la introducción de “Come on”, el riff de “Lonely Star”; la línea de bajo en “Camisa de fuerza” que anticipa lo que los INXS hicieron en los ochenta con “Devil inside”, hasta ese arreglo de guitarras que asemeja a una pelea en “El entierro de los gatos”, los Saicos eran buenos músicos.

imagen tomada de garagelatino.blogspot.com

También se los puede considerar punk por el nombre que cargaban y que no fue más que una contracción de “Los Sádicos”. Y obvio, no se puede dejar pasar por alto la relación con la pelicula de Hitchcock.

¿Y qué decir de la voz de Erwin Flores que instauró el grito desesperado como generador de melodías? Esa voz que aún ahora suena como si el tiempo se hubiera criogenizado en sus cuerdas vocales (haga un paseo por los vídeos que hay en Youtube y descúbralo por usted mismo).

Los Saicos iniciaron una estética extraña. Sus líricas iban de criminales escapando de Alcatraz, hasta la muerte de un líder mafioso desde la perspectiva del nuevo capo. En “Cementerio”, es Papi quien canta “Cuando en un cráneo roto la cerverza se sirvió / con lápidas de mesa y ataúdes de sillón”. La voz del enfermo mental aparece en “Camisa de fuerza”, donde solo se hace el recuento de lo impreciso: “Camisa de fuerza amarrado / cama loco hospital/ caja de zapatos sin abrir/ matar, romper e incendiar/ caramelo chocolate/ cuatro aviones y un camión”.

Pero no fue sino hasta que alguien del sello que los había firmado, Dis- Perú, llegó a un ensayo que las cosas cambiaron. Cuando Rebeca Llave escuchó una canción a medio armar y que ellos cantaban de juego, los Saicos terminaron por apadrinar algo que nunca entendieron y que quizás jamás compartieron. En “Demolición”, la batería de Pancho marca la entrada mientras el Chino golpea su guitarra en un La eterno, hasta que Flores ametralla con un ya clásico “Tatatatatatatata yaaaaa yaaaa yaaaa yaaaa” y empieza a cantar: “Echemos abajo la estación del tren / demoler, demoler, demoler, demoler/ Echemos abajo la estación del tren / Nos gusta volar la estación del tren / demoler, demoler, demoler, demoler” (use estas líneas en el orden que usted quiera). Llave les dijo que grabaran esta canción que mezcla lo mejor del surf rock con un anarquismo que en este momento no era posible explicar.

Estaban entusiasmados con lo que tenían. Y quisieron aparecer en la portada del sencillo dispuestos a volar una estación. “Intentamos hacer la sesión de fotos para la portada pero nos botaron y nos tomaron presos. La Guardia republicana, que en esa época existía, nos vio llegar con dinamita y con bombas martillos y hachas. Nos detuvieron y los de la disquera vinieron a sacarnos…”, cuenta Pancho Guevara, en una entrevista a diario La Primera, de Perú.

Todo era novedad, sin duda: “Los ingenieros de grabación no sabían grabar guitarras eléctricas. Estaban acostumbrados a cosas de vientos, guitarras de palo. Y cuando metíamos el amplificador, se armaba un escándalo. Entonces, ¿qué pasaba? Anulaban nuestros amplificadores y los conectaban directo a la grabadora. No escuchaba yo mi música, no había audífonos, ni nada de esas cosas. Tocaba de memoria. Todas las canciones fueron grabadas de memoria”, comenta Rolando Carpio, el Chino, en una las pocas entrevistas que hay de él.

¿De dónde sale esta rebeldía fuera de lo común para la época? Flores responde en la misma nota de ABC: “Yo creo que viene de James Dean, que siempre tenía que pelear con alguien en sus películas, como en Rebelde sin causa. Nosotros nos creíamos unos muchachos muy rudos, pero en realidad solo corríamos muy rápido por las calles de Lima, con los autos de nuestros viejos. Nuestra música posiblemente obedecía al mismo síndrome”.

Ascenso y caída
Salían en televisión y daban shows. Entre 1964 y 1966 fueron años de presentaciones y ocupaciones constantes. Tuvieron hasta un segmento en un programa del canal 9, dos veces por semana, que se llamaba “El show de los Saicos”. Las presentaciones no eran caóticas, pero sí dejaban a todos en un estado de estupefacción: “Me acuerdo que la gente un poco mayor no tenían un referente y decían ‘Estos están locos’. La gente joven se quedaba atarantada. Yo cuento siempre que cuando llegábamos a una matinal y tocaba una banda de rock, el ambiente era de fiesta. Y cuando nosotros comenzábamos a tocar toda la fiesta se acababa”, recuerda Guevara. Flores lo redondea: “Llenábamos los teatros y la gente gritaba desde que entrábamos hasta que salíamos”. Rolando Carpio alguna vez contó: “El mejor piropo que nos dieron entonces fue de una chiquilla que se nos acercó y nos dijo: ¡Qué bonita bulla hacen ustedes!”.

Otro tipo de liberación, otro signo de los tiempos. Cuestión de suerte y de estar en el lugar preciso. Tanto que ni los propios músicos, peor la sociedad o la industria, vio en ellos algo más importante.

En 1966 dejaron Dis-Perú y firmaron con la disquera El Virrey, con quienes lanzaron su último sencillo. Eran otros momentos: Papi Castrillón decide dejar la banda porque no se sentía a gusto y el Chino Carpio quería dedicarse a la carrera que había estudiado, y dejó de ser un Saico para ser un ingeniero. Flores y Guevara se quedaron un tiempo más, pero no fue suficiente. “Esto lo tomamos como un hobbie”, diría Rolando Carpio.

Caminos separados, familias, vidas después. Rastro perdido. Lo habían dejado todo a la buena del olvido… tampoco había algo que recordar.

Alguien puso la púa sobre el disco…
No hay receta para convertirse en artista de culto. Los Saicos lo eran, tanto que en 2002 un fanzine llamado Sótano Beat dio con Rolando Carpio, en su oficina y lo entrevistaron para que contara qué podía decir sobre la época de Los Saicos. Habló y mucho. Empezaba de a poco el reingreso a los medios. Pero Carpio no sería parte de esta segunda llegada: fallecería en enero 2005 víctima de un ataque cardíaco (“Me da mucha más bronca que pena (…) es una pérdida irreparable, especialmente ahora que volvemos a los escenarios”, diría Flores años después).

imagen tomada de enelnombredelrock.blogspot.com

Papi Castrillón vivía en Virginia, a 60 millas de Washington. Guevara se quedó en Lima y Erwin Flores viajó a Estados Unidos, estudió física y hasta terminó trabajando en la NASA. Se mantuvo en la música, cantando en agrupaciones de música tropical. Vivían en otra.

Un sello español los rescata y saca un cd con todos los singles que habían grabado. Aparecen en televisión. Les proponen shows. El revival empieza. En 2006, la municipalidad de Lince coloca una placa conmemorando el nacimiento de la banda, en la calle donde ensayaban. Flores se emociona y al día siguiente del reconocimiento local sube al escenario en un bar de Barranco a cantar “Demolición” con la banda que tocaba en ese momento. Era la primera vez que lo hacía en casi 40 años. Café Tacuba versiona “Demolición” en vivo y Franz Ferdinand ha tocado el coro de la misma canción en un show en Lima. Los Saicos son conocidos afuera. Un joven cineasta peruano, de visita en su país (pues reside en Holanda) descubre un disco de los Saicos en una tienda y se da cuenta de que eso es material para un documental. “Saicomanía” de Héctor Chávez, se entrenó en febrero del año pasado (las entradas para la primera función en Lima se vendieron en 40 minutos).

Que van a grabar de nuevo, que viajan a Argentina y dan shows. Que tienen la misma energía de antes. Que gracias a esa costumbre bárbara de borrar los “cassettes”, no existe material televisivo de ellos en la década de los sesenta. Que el Diccionario de punk y hardcore (España y Latinoamérica) los define como pioneros del punk antes que The Sex Pistols y The Ramones. Y muchos están de acuerdo.

A Pancho Guevara, en medio de todo, le preguntan: ¿A usted le gusta el punk? “Muy poco. El punk me parece un zafarrancho. La música de Los Saicos es muy estructurada, tiene un inicio y un desarrollo y un final”. Tiene razón. Los que la pegan primero, la terminarán pegando para siempre.

2 comentarios en “Saicos: cuando el punk nació en Lima

  1. hola mi nombre es Mary Martín, Creo que no me conoces pero bueno, dentro de poco sacare a la venta mi primer libro y vi tu blog en la red te mando este mensaje por si te interesa colocar algo como nota. Me gustaría decirte que te mando un libro para reseñar y demás pero por motivos económicos no puedo mandarlo a todo el mundo tengo un limite, que ya esta cubierto hace meses. Pero bueno si quieres puedes leer algo de lo que publique en la red. te mando la lista de mis lugares oficiales un saludo y gracias por leer mi mensaje. 

    Lugares oficiales

    http://marysagraw.wix.com/escritora-mary-martin
    http://www.youtube.com/noneysagraw
    http://www.facebook.com/mary.martin.noneysagraw
    http://noneysagraw.blogspot.com.es/
    https://twitter.com/MaryMartinOfici
    marymartinoficial@hotmail.com
    https://plus.google.com/116363320626589951050/posts

  2. Me encanta este post, gracias por el detalle… pero sobre todo, me encanta tu blog!
    Aprovecho preguntándote si sabes de algun libro que relate -aunque sea brevemente- la toma del Rita Lecumberri por sus alumnas en el de los 60s…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s