Odio a los hipsters (como se publicó en Soho)

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imagen tomada de pigroll.com

Odiar a un hispter es como odiar a Pie Grande. Es decir, aparentemente hay pruebas de su existencia cuando vamos por la calle o cuando revisamos redes sociales, y hasta precisamos definiciones sobre su fisiología y pasiones, pero ¿qué mismo es un hipster? ¿Alguien sabe de alguna persona que ofrezca pruebas irrebatibles de su hipsterismo? Y por pruebas irrebatibles me refiero a que alguien salga de su estado de reposo y grite a los cuatro vientos: ¡Qué carajo, soy un hipster! Quizás todos conozcamos uno, pero nadie sabe de alguien que se le haya acercado a decirle: “Hola, cómo te va, soy hispter, ¿te gustan los Converse que uso? En realidad no son Converse, son esos Venus que venden en el Supermercado, y que parecen Converse, pero son más baratos”.

Es mejor asumir que están ahí, porque los hemos visto en las vías grises de nuestras ciudades, inundándonos con sus vestimentas de colores, con esas gafas gigantes que se asemejan a los lentes de Buddy Holly, jactándose de no ir con la corriente, pero comprando (si pueden) chompas o camisetas en las tiendas más caras de los malls más caóticos de su urbe.

Sí, porque técnicamente la definición que se encuentra en la mata de los hipsters, USA, no se puede aplicar acá, pero ni en broma. Quizás con escasas excepciones, pero en el fondo no somos una sociedad que entiende las subculturas urbanas de entrada y eso pesa. Los hipsters ecuatorianos prefieren decir que odian a los hipsters y que reniegan de lo que son: véanse en el espejo y entiendan, afróntenlo, sean felices y orgullosos. Porque compras lo distinto y lo que no te hace parte de nada en las tiendas más caras de la ciudad, porque eres el alcalde de cualquier punto del planeta en tu Foursquare y si encuentras una máquina de escribir gastas lo que sea para ponerla a funcionar, no por nostalgia… sino porque es cool. Odiar a un hipster es bizarro porque es odiarse a uno mismo un poco. Deje de hacer comentarios o “hate profiles” en Facebook diciendo que los odia. No se odie. Deje de lado ese amor pastuso.

No importa si el hipster dice que es cool. Todo es cool. No existe otra palabra adecuada. Es cool escuchar cosas que se escucharon en los 70’s, 80’s y 90’s y que nadie más escuchaba. Es cool sentirse cool por escuchar Fugazi, por ejemplo. Estimado hipster: no hay nada más conformista que el gusto, peor si el gusto se convierte en algo masivo. ¿Lo pongo peor? No hay nada más desagradable que creerte mejor que otros por las cosas que consumes y que te hacen distinto.

Claro, la mayoría de esas cosas son adquiridas con la tarjeta de crédito adicional que tu papá sacó para ti, para tus “necesidades”.

Pero eres tan distinto que comienzas a ser legión y uno se pregunta, ¿qué es lo que buscas? ¿Vestir de chompa verde, gorra azul y lentes de marco rojo? ¿Dejarte el pelo largo y peinarte como si fueses un emo con mayor sentido estético? ¿Ser el nuevo Julian Casablancas? No tengo idea si hay una postura clara detrás de lo que quieres representar, porque hasta dicen que eres la referencia joven más evidente de la posmodernidad… y bueno, eso no podría ser propiamente un asunto de odio, porque todos aquellos que hablan de posmodernidad son los que no entienden el mundo en el que están viviendo, y tampoco merecen respeto. Sí, leíste bien: “tampoco”.

El punto es que no buscas ser parte del montón, pero si vas a un rave por estos días, si eres fotógrafo freelance, si tienes un blog en tumblr, si trabajas en una agencia de publicidad, si tocas en una banda que es influenciada directamente por The Radio Dept, si no te cansas de usar tu iPhone, si escribes algún grafitti (o tuiteas algo) en que pones de manifiesto que odias a Hitler, si te pintas el pelo de rubio, si amas Arcade Fire y si entras a revisar las actualizaciones en Pitchfork, y si eres de clase media alta y cumples con estos requisitos… No te niegues, ámate. Eres un hipster. De esos que en orden descendente (¿o ascendente?) aparecen después de los hippies y los yuppies.

Una moda más. De esas que luego, cuando la vida se decante a algo distinto, será la artífice de frases como “¿en qué demonios pensaba?”.

Lo siento, pero no puedes ser Jarvis Cocker, solo Jarvis puede ser Jarvis. ¿De qué se trata, entonces? Es decir, todos somos únicos, pero decirlo no basta. ¿Quieres verte como si no vivieras en la opulencia, aunque tengas dinero? Muchos en el fondo somos hipsters, de esos que creen que tienen gustos más refinados que el resto y que saben de cine más que otros, de arte y de libros. Creemos que nos vemos bien, con y sin barba.

No nos queda más que reconocernos.

Y no, no es un odio en realidad. Sino un autoodio porque no somos capaces de comprender que lo que tenemos es un vacío mayúsculo de sentido y que todos somos parte de eso. Hay un hipster nauseabundo en mí, ¿y en ti? Pues si tienes menos de 40 años y más de 20… créeme que sí. Y peor si te asumes como ‘único’. Mira: no estamos solos y “The X –Files” le gusta a muchos. Así que levántate en tu puesto y di con fuerza: “Soy fulano y soy hipster” y ódiate un poquito.

imagen tomada de narwhaler.com

(esta es la versión corregida y aumentada de lo que se publicó en revista Soho hace unas semanas)

5 comentarios en “Odio a los hipsters (como se publicó en Soho)

  1. Puta loco en la yoni uno ya puede predecir el fin del mundo de acuerdo a cuantos hipsters ves en la calle. Lo mas triste es que la educacion, o en cierto modo, el aprender por aprender (en cierto modo una de las cosas mas lindas y egoistas al mismo tiempo) se ha convertido efectivamente en otro producto mas (y mediocre) y signo del ultra-capitalismo del que parece ya no se puede escapar. Obviamente el internet se ha convertido en la carretera de la informacion for the sake de la informacion, asi que si uno pone un twitter o un tumblr para compartir “sus gustos” (que por supuesto son del hp) ya no es necesario el dialogo, la conversacion fructifera con el medio (sea la musica, el cine, la literatura) y plena que da asco.

    Eso si, me parecen riquisimas las hipsters, sobre todo las que se sorprenden cuando les mencionas cualquier film italiano que no sea el 8 1/2 de Fellini.

    Saludos desde Tallahassee

  2. Lo triste de esta situacion es que el pedantismo se ha convertido en la norma. La educacion, la curiosidad intelectual, el aprender por el aprender, se han convertido en productos (uno ya no tiene que estudiar, solo basta gastar plata y usar el internet para mostrar status de persona inteligente y sofisticada). Al fin y al cabo, parecer algo es SERLO, y que el amor al conocimiento se haya distorsionado en algo tan feo y superficial es tragico. En reuniones sociales solo basta con decir el nombre de una banda o pelicula, o autor, pero no se hacen preguntas o comentarios muy especificos porque solo revelan ignorancia. Si bien la cultura siempre ha sido convertida en producto, en esta epoca del internet sin barreras es un problema que forma ya parte de la realidad (en definitiva, una forma de darle sentido al mundo, como cualquier otra ideologia-capitalista-)

    Punto y aparte es la ironia que esto pase en el Ecuador, un pais en el que la falta de identidad pasa factura y algo tan burdo como el copiar la moda de otro pais significa el progreso y el ser cool.

    PS. Eso si, que rica (!) que es la hipster modelo no? Me encanta su falta de sosten, su andar en bicicleta en mini-falda, su amor a la yerba y al alcohol, su pseudo-intelectualismo (que claro esta, por ser mujer se lo perdono y me basta), su odio a la razuradora y al wax, y sobre todo lo facil que es el impresionarlas al mencionar cualquier film italiano que no sea de Fellini y que no sea 8 1/2. Como ves, me contradigo.

    Fue un gusto leer tu articulo.

    Saludos desde Tallahassee,

  3. Mis hermanos menores tienen un amigo en el colegio que un día llegó y les saludó diciendo, “yo soy hipster, ¿cuál es tu estilo?”. Tiene 15 años y seguramente nunca ha leído alguna definición, a pesar de que hay tantas en la web, de qué supuestamente significa ser hipster. Y estoy totalmente segura que nunca ha escuchado ni Arcade Fire ni tiene la más mínima idea de que es revisar las actualizaciones en Pitchfork.
    Cada definición es tan subjetiva como la decisión de odiarse un poco y aceptar que todos somos un poco hipster. La mayoría queremos ser cool.
    Ah y por cierto, me encanta leer tu blog. Suerte!

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