El drama de la memoria

Reflexiones sobre política

imagen (al parecer) del 15 de noviembre de 1922, tomada de cultura-metal-antifa-quito.blogspot.com

Acaba de pasar el 15 de noviembre y lo que queda es el recuerdo de la masacre a los obreros en Guayaquil, en 1922; cierta conciencia sobre lo absurdo y asqueroso que sucedió y una escasa posibilidad de reflexión sobre lo que ese acontecimiento ha significado como un acto de maldad y que no ha sido analizado.

No hablo de precisiones históricas (Juan Paz y Miño escribió una síntesis histórica que se publicó ayer en diario El Comercio y que contiene un cierre por lo más extraño, gracias al uso de ciertas palabras que pueden dar a entender ideas erradas: “Desde luego, los ‘patricios’ y ‘emprendedores’ guayaquileños resistieron por todos los medios la creación del Banco Central, que afectaba a los privados”. ¿“Desde luego”?).

Ni hablo de esa extraña consideración extraliteraria hacia una obra que expide miltancia más que literatura, convirtiéndose en documento histórico. En realidad no me quiero referir del todo a este punto porque este no es el espacio, pero me resulta interesante este fenómeno que entroniza obras o hechos desde una valorización ideológica que los reconstruye, los redimensiona. Sabemos que el ganador decide sobre la historia, y en este momento político, la obra de Joaquín Gallegos Lara adquiere, defiende y hace referencia a una visión histórica que prefiere ignorar la totalidad del hecho y reverenciar algo que si bien es parte de su génesis (digamos, en pocas palabras, que Alfredo Baldeón está condenado por la masacre desde que empezamos a leer la novela) no es necesariamente lo valioso de la obra. Ya Somerset Maugham había dicho que para co¬nocer a un país hay que leer a los autores de segunda línea y en este caso “Las cruces sobre el agua” es una novela ecuatoriana menor.

Esto habla de la memoria y de qué hacemos con ella.

De eso y de Guayaquil. Porque nací en esa ciudad que me enseñó, de entrada, que confiar en las autoridades es un asunto de riesgo. Y ese riesgo radica en la ausencia de reflexión. Porque recordar no sirve para nada, cuando la historia no deja de ser una construcción que está ahí, para ser contemplada. Desde el poder estas construcciones no sirven para nada más que para sus intereses. Por ejemplo: ¿alguien ha subido las escaleras completas de Las Peñas, hasta llegar al faro y ha leído la inscripción que hay en él? Estoy convencido que hoy muchos asumen que ese faro siempre estuvo ahí. La creación de hitos es importante para generar filiaciones. Y en este sentido, un nueva arquitectura que destruye lo que había antes, como acto de conquista, y la elaboración de rituales, como echar cruces al agua para recordar a masacrados, son similares elementos de poder, de identificación. En muchos sentidos gratuitos.

imagen tomada de hoy.com.ec

¿Qué se movió en Guayaquil con esa masacre? Hay cosas que no han cambiado, desde luego. El Municipio (y la figura del Alcalde) termina siendo la única instancia que puede refrendar las costumbres de la ciudad, qué está bien y qué está mal (con la excusa del orden establecido) y hasta decide cuándo la ciudad puede y debe salir a reclamar lo que “le corresponde”. Alguna vez, de adolescente, escuché a otro joven, hijo de empresario, criticar las marchas de empleados porque “es gente que debería estar trabajando” y apuesto que esta perspectiva no ha desaparecido, porque aparentemente “el trabajo dignifica al hombre”. Las reuniones y acciones en la vía pública, por parte de agrupaciones y sindicatos, siguen dándose y es probable que en los últimos años, tal como sucede en todo el mundo (porque las condiciones en el planeta son insufribles) ya tengan presencia, pero no reflexión. ¿Alguien recuerda lo que pasaba hasta hace poco con los vendedores informales y los metropolitanos?

Muchas de las costumbres sociales de Guayaquil surgen de ese instante histórico, ese único momento contundente en el que la ciudad y sus obreros se levantaron a reclamar por lo justo. El resto ha sido bajar la cabeza y hacer las cosas, trabajar por una mejor ciudad (¿alguien sabe si durante la época de PRE en la Alcaldía de Guayaquil y con todo el caos que armaron, salieron miles de personas a protestar? Yo no lo recuerdo). No le veo otra perspectiva, sobre todo cuando me queda claro que la 9 de Octubre se llena de ciudadanos como nunca cuando el Alcalde Nebot lo auspicia, o cuando lo intenta el Gobierno. Tengo la ligera impresión de que Guayaquil teme y necesita aprobación. No es más que una elucubración, desde luego, porque la reflexión no existe y mientras nos quedamos lamentando los muertos en manos de autoridades mezquinas del pasado, y ejerciendo el recuerdo en función de “no olvidar”, lo banalizamos. Los malos se vuelven realmente “malos” y así nada habrá resultado. Las acciones terribles responden a muchos factores, sobre todo a construcciones sociales definidas y si no somos capaces de descubrirlas, esa maldad (que ya se convirtió en antecedente) se repetirá de alguna manera… si es que no se está repitiendo, con agentes persiguiendo a vendedores por las calles del Puerto, o con un Gobierno obligando a renunciar a empleados públicos de manera reprochable.

imagen tomada de porguayaquilindependiente.com

El drama de la memoria está en recolectar hechos y usarlos como banderas.

Y no importa quién haya ganado y defina la historia. Los que estamos en el medio siempre perdemos al no reflexionar.

Un comentario en “El drama de la memoria

  1. Varas:

    Celebro tu desbordante capacidad de escribir como el Río Guayas: hablas y hablas. Tus ideas son tan azarosas como los lechugones que llegan flotando desde Babahoyo, que tampoco se sabe a dónde van.

    Todo este escrito demuestra que eres un valiente. Tienes ya la costumbre de no expresar ninguna idea en lo que escribes, y sin embargo te aplauden y te invitan a ferias. Eres mi ídolo: lograr alguna clase de reconocimiento sin decir absolutamente nada, es un arte trascendente por el que pasarás a la historia.

    Además tu moderación, tu pasión por colocarte como jamón del sandwich es encomiable. Seguramente cuando seas viejo serás una inspiración, un modelo a seguir para todos los jóvenes. Y bueno, con todo esto, no queda otra que preguntarte: ¿para cuando la candidatura con el partido de Guillermo Lasso? Todo lo demás ya lo tienes.

    Abrazos,

    El Paello Valenciano

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