Manzana y mordisco

artículos

imagen tomada de lamagiadesernignos.blogspot.com

Pensé que debía iniciar esto con una negación, pero en el fondo estoy convencido de que cualquier intento por contar la vida de Steve Jobs y su importancia para la humanidad, desde una perspectiva ética es absurdo. No vale la pena ahora y probablemente nunca valdrá dimensionar la figura de Jobs, pues eso no va a cambiar ni un centímetro ese proceso mental que abrió para la humanidad, por el simple hecho de ser el artífice de nuevas herramientas, las cuales han ido cambiando la forma de vivir. Lo de Jobs es de cierta manera providencial y quizás por eso es comprensible que muchos de los que están llorando su muerte sean realmente personas que lo ven más allá de la figura de visionario o genio que quiso algo distinto, que lucró con eso distinto y que permitió al mundo algo distinto.

Se necesitan héroes, seres divinos y Jobs resultó ser el ente preciso. Porque narrativamente la suya fue la vida perfecta: no es solo la persona que consiguió cosas que nos han llevado por un camino que, entre otras cosas, permiten que yo escriba esto en un blog y que lo lean gracias a una conexión (y esto es cierto, pues el primer servidor web estuvo anclado en una computadora Next, de su segunda empresa de computadoras, cuando Jobs fue despedido de Apple). Steve Jobs fue el tipo que de tener muy poco, de haber sido dado en adopción, y de tener que recurrir a la búsqueda y retorno de botellas de coca-cola para sacar dinero para la comida, construyó un imperio tan importante y millonario que pudo comprarle tiempo a la muerte y a ese cáncer  que se lo llevó, años después de haber sido diagnosticado.

El problema que tengo con los héroes es que desnaturalizan todo y eso me detiene, de entrada, a caer en homenajes. Hoy Jobs es un grande, pero es inalcanzable, es doloroso y es ejemplo. Por eso mi temor inicial o mi deseo de empezar desde una postura negativa: siempre he creído que alrededor de toda la gente que asume que sus ideas  están por encima de los demás, existe un riesgo de no comprender o dimensionar en realidad su aporte. Lo de Jobs, insisto, ha sido providencial, pero todavía nos falta mucho para comprender y reconocer todo lo que cambió, para bien y para mal.

Un tipo brillante, quizás la mente de negocios más impresionante de toda la historia. El tipo que exprimía a sus empleados para llegar a los productos que ya muchos conocemos. El hombre de los conceptos, el que vio más allá. El que quiso que las computadoras fueran amigables y para todo el mundo. El ser temido en los pasillos de Apple por todos los empleados, pues sabían que la pregunta que iban a encontrar de él era: ¿y en qué estás trabajando? El que cambió la manera que tenemos de escuchar música (y en este punto todavía debemos reflexionar si por meter más canciones en un Ipod no hemos sacrificado la calidad de lo que escuchamos). El budista reflexivo. El que quiso seguir viviendo. El que le compró Pixar a George Lucas. El que reconoció su primera hija luego de algunos años. El que habló sobre la vida, de manera más directa cuando se enteró que una enfermedad lo consumía. El que tenía ideas y no paraba hasta encontrar oídos y manos capaces de llevarlas a cabo…

La frase de la exageración: Veo a Jobs como un John Lennon. Uno de esos tipos que ya no hay, gigantes y capaces de transformaciones radicales. Una dimensión real del personaje no va a negar sus logros, quizás los potencie y les dé otro matiz. Para esto, si bien es una obra de ficción, les recomiendo que vean “Pirates of the Silicon Valley”, donde Noah Wyle hace de un Jobs dueño de una gran impertinencia y errores que lo golpearon. Luego de su regreso a Apple, en los 90, la juventud le cedió campo a un adulto que entendió varia cosas. Y ahí tenemos la gran transformación del mundo.

imagen tomada de lovefortech.com

Claro, tampoco se trata de creer que si tienes un producto con el sello Apple eres una mejor persona. “Pensar diferente” no te exige que te creas superior. Quizás ese es realmente el excedente que no me deja asumir la tragedia en su dimensión completa… quizás.

Un comentario en “Manzana y mordisco

  1. creo que ver a jobs como un grande y tenerlo entre “los grandes” no es exagerar. exageración sí me parece atribuirle una “gran transformación del mundo” así tan generalmente. para mí, una gran transformación en el tema de computadoras fue el invento de la computadora personal q dio paso a q estuviera al alcance de más individuos. y en este punto, x su precio, las computadoras apple ni siquiera colaboran tanto porque son de las menos asequibles.es más, uno de sus atributos más atractivos es su poca popularidad que las vuelve menos atacadas por virus (ésa es la razón principal por la q yo, chira pero tecnobestia, decidí pasarme a mac). en todo caso, para mí, la excepcionalidad de jobs está en muchas cosas que dices aquí y que han dicho otras gentes, pero sí necesito más sustentación para eso de “transformador del mundo”. que, por cierto, si no la encuentro no me preocupa, no es que será un tipo menos excepcional para mí x eso.

    finalmente, en cuanto a los usuarios de productos apple y su autoendilgada “superioridad”, eso no es culpa de jobs. él pensó diferente y lo hizo en grande, él fue el excepcional. y no lo es menos porque haya gente que, ilusamente, crea que comprándole sus artículos comparte algo de su genialidad. o como diría nuestra común amiga silvita, se crean por eso “especiales, qué especiales”.

    un abrazo, vecino.

    v.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s