ET post 9/11

imagen tomada de colisito.com.ar

De entrada sabemos que una tragedia ha sucedido. Momento puro de cine: imagen, movimiento lento, empleado cambiando la cifra que detalla la derrota en la seguridad de una fábrica (“Días sin accidentes” que pasan de más de 700 a 1). En la siguiente escena vemos a un adolescente, de negro, balanceándose en un columpio fuera de su casa. Hay un entierro. Su madre ha muerto. No necesitamos más.

“Súper 8” (así, con tilde) tiene un tono, una ausencia y al mismo tiempo un aire a ese pasado fílmico con el que los nacidos en los 80 crecimos y podemos agradecer. Porque lo que J.J. Abrahams consigue con esta película que escribe y dirige es lo que el resto de críticas y reseñas marcan como beat seguro: Sí, es un homenaje a esos filmes pasados, pero es también una relectura que al menos trata de romper el esquema del ‘remake’ y aventurarse por una propia cadencia y su distintiva narrativa. La película de Abrahams tiene el mejor elenco de adolescentes desde “The Goonies” (dirigida por Richard Donner, de 1985) y es en la sinergia entre ellos que todo adquiere una naturalidad por la que, en medio del drama, pueden hablar sobre comida o sobre una maleta con petardos. Nada de lo que dicen excede lo que la misma película ofrece y eso es resultado de un director que trata con altura sus influencias, sus “lamidas de botas”, la propia coherencia fílmica, el carácter audiovisual de este proyecto y su respeto a lo que ha escrito (sus anteriores trabajos, “Mission Impossible 3” y “Star Trek”, nos muestran a alguien que sabe lo que quiere). Al comprender lo que hay detrás de los seres creados, lo que queda es permitirles una naturalidad pasmosa, que no se siente distante del espectador. El grupo de amigos que hay en “Súper 8” es el grupo de amigos que cualquiera pudo tener mientras crecía.

Pero lo que interesa en esta película es algo más profundo. Dos cosas, en realidad. Miento, son tres.

imagen tomada de fotogramas.es

“Súper 8” es una historia de “boy meets girl” y ese momento de la vida en que todos los dramas desaparecen y lo que queda es la conciencia de que en la relación con ese otro, como objeto de afecto, hay algo que por primera vez tiene sentido. La película, entonces busca la redención, la expiación de un dolor que está ahí, que lo vemos insinuado, lo sentimos y resistimos. Joel Courtney y Elle Fanning no son precisamente una “match hecho en el cielo”, pero transmiten mucho, lo necesario para comprender la necesidad de Joe Lamb por encontrar a la chica que lo hace emocionar, Alice Dainard, y por hacer lo que está en sus manos para obtener un final feliz, porque la lucha está clara desde el inicio. El alien de la película (como el tiburón de “Jaws”) viaja “in crescendo”, hasta ser visto en su totalidad ya cuando las luces de la sala se deben encender. Una vez más se trata de revertir las faltas y aquello que se vuelve piedra en uno. Las relaciones entre los pequeños personajes y aquel monstruo no son directas, pero una explica la otra. Esta vez no es “ET”, no es la figura hermosa y extraña que se encariña con un niño. Ya no hay necesidad de eso. Es el extraño, el que no se conoce, el que llega y aparentemente puede ser peligroso (y quizás sí lo sea), pero en el fondo no lo podemos asegurar (premisa que ya explotara de manera impresionante Neil Blomkamp en la fabulosa “District 9”). ET ha llegado a un Estados Unidos paranoico (el actual, no me refiero al que funciona en el tiempo de la película, que está ambientada en 1979) y en pleno un caos de seguridad, ET deberá sufrir las consecuencias del 11 de septiembre del 2001. Le ha pasado. Ha sufrido y resistido. No hay otro camino para él. El llamado telefónico a casa deberá ser duro, poderoso y violento.

imagen tomada de flicksandgadgets.com

Simple reacción.

Cine dentro de cine. La chica que salva es también la cámara. Porque se trata de romper el aburrimiento, de descubrir algo que hacer con el tiempo libre, sin mayor explicación que ser jóvenes, tener equipos, dinero (que sale de los padres) y pasión. “Súper 8” es una hermosa película sobre esa etapa. Es un filme que hace de la ciencia ficción un compendio de caricias de lo que se producía en los ochenta y es también certeza de que con una idea clara, con un montaje preciso (todo está cortado en el momento que se debía cortar) y una capacidad de síntesis que no dificulta comprensión, se puede hacer una película destinada a romper las cifras de recaudaciones y que no esté peleada con la calidad o un sentido estético propio.

Eso sí, hay que ver los créditos finales en su totalidad para obtener la experiencia completa.

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2 comentarios en “ET post 9/11

  1. La peli es decepcionante. Nada parecido a los ochentas. Luego de Star Trek, Abrams decpeciona. Tu reseña es como rebuscar en algo que no tiene mayor trascendencia para hacerlo aparecer como interesante. Pero que le vamos a hacer, eso haces siempre Varas para no perder tu momentum como escritor. SI fueses más honesto habrías cerrado el blog y adoptado el silencio. Más que escritor eres relacionador público de un personaje aburrido que se llama como tú.

  2. A mi super8 me parece un quiero y no puedo. Un intento de aproximarse al espíritu de películas ochenteras del estilo ET o los Goonies, pero se queda en eso, en un intento.
    La historia está manida hasta más no poder y los personajes de los niños son arquetípicos hasta la nausea: el gordo listillo, el pequeñajo cabroncete, el prota que acaba de sufrir una desgracia y la chica guapa.
    Entretenida es, pero desde luego, cualquier comparación con las ya mencionadas ET, los Goonies o Cuenta Conmigo, por ejemplo, es un auténtico insulto.

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