Odio a Calle 13 (as read in SoHo)

imagen tomada en elsoundsystem.blogspot.com

Técnicamente esto no es un odio con todas las de ley. Pero lo digo de entrada: Detesto a Calle 13… esta afirmación tiene sus ligeras variaciones, desde luego. No es un odio con la parte “Visitante” del grupo, que se llama Eduardo Cabra y quizás hace el ejercicio sonoro más interesante en la música de esta época, fusionando géneros, instrumentos y ambientes que suenan, en realidad, a la labor de un artesano que sabe lo que quiere con lo que compone. No, con esa parte no tengo problema alguno. Pero la otra, qué les diré…

Este odio es el odio por ese discurso extraño, casi viciado y reconfortante, que surge de ese pelado con rayas en la cabeza, que tuitea como loco y que es la síntesis del nuevo revolucionario. Obvio: revolución de Sheraton, rebeldía de placebo, onanismo discursivo, paz mental o paja ideológica. “Residente”, conocido por algunos como René Pérez Joglar es uno de los letristas más dotados que existe hoy. Es una máquina de rimas, de calle y academia, de materialismo histórico e histérico. René juega sus cartas como deben ser jugadas, a tal punto que se convierte en el nuevo Chapulín Colorado, en ese superhéroe que necesitamos. Es el vocero de la rebeldía imberbe, el que hace que los jóvenes que quieren ver los cambios como algo certero se sientan cool de hacerlo. Odio a Calle 13 porque desvirtúa toda posibilidad de cambio real. Una canción, un descamisado y un show no van a cambiar las conciencias. El asunto es más complejo y profundo que eso.

En un mundo en donde Justin Bieber es una de las personas más influyentes (según la revista Time) y Arjona es la representación de la poesía en carne viva, Calle 13 es el soundtrack de la revolución. Listo, caída y limpia. Esto es tan evidente que incluso nos visitaron en plena campaña para la reciente Consulta. Es tan claro que lo anunciaron como eso ‘bacán’ de la izquierda (Orlando Pérez, en un artículo de opinión publicado en El Telégrafo, lanza una sentencia de receta liviana: “La verdadera “zurda” está, nos duela o no, en la esencia de la rebeldía de Calle 13, el grupo más vital y creativo de la música contemporánea”. Amén). Al menos, gracias a la obsesión de Pérez Joglar con twitter (donde se lo puede encontrar como @Calle13oficial y donde algunos tuiteros locales le hablaron del contexto político de sus shows en Ecuador), pudimos ver que lo más noble en estos casos es no meterse en juegos políticos y electorales. La frase que Residente se mandó al final del show en Guayaquil, en el estadio Alberto Spencer, era hasta ese momento pura retórica, pero ahora certeza solamente porque salió de su boca: “no les den mucho poder a los gobernantes, porque después se la creen”. Los que antes la habían dicho no eran tan bacanes, eso es todo.

Lo que hace René Pérez Joglar, como la voz, la imagen y el cerebro de Calle 13 es ser el eslabón débil de una postura en contra de todo lo que significa opresión regional. Y lo hace estando en el centro mismo de la vitrina que critica. El Che Guevara trabajando en un McDonalds. Pregunto, ¿se puede ser rebelde y tener un contrato con la Sony, o sobrellevar horarios de gimnasio para hacer de tu estómago una tabla de lavar? ¿Se puede criticar el emporio de las multinacionales cuando vendes tus discos a los precios y con los medios que te exige el mercado? ¿Se le puede pedir la calma al pueblo porque estás ahí para velar por él cuando viajas en primera clase, te alojas en hoteles de lujo y cantas con Shakira?

Es tan sencillo creer que la rebeldía lo es todo cuando sales en Mtv, o te invitan a una universidad a hablar o aceptas que un gobierno te pague por un show. Decir a otros qué hacer o cómo hacerlo es lo más valiente del mundo, ¿no? Sobre todo cuando estás detrás de un micrófono, codeándote con el establishment, rodeado de guardespaldas y un mercadeo preciso. ¿Es una protesta descamisarse en un show gringo y cubrirse el pecho y espalda de leyendas en contra de represas en Chile? La protesta, de golpe, se convierte en un apartado más en la sección de espectáculos de los medios. Una curiosidad. La protesta pop: mucho ruido y pocas nueces. Desde luego, no voy a negar que esa postura no es nueva y que quizás alguna vez salté de la emoción cuando los vi en las calles de San Juan de Puerto Rico vendiendo discos de un tema que ellos mismos hicieron en el estudio casero y que quemaron en sus computadoras personales. ¡Esa es la rebeldía del artista! Pero eso fue hace mucho tiempo. Las protestas de René Pérez Joglar me saben a frases hechas. Y quizás sea sincero en lo que dice o hace, pero la plataforma que usa no es congruente.

imagen tomada de blogreggaeton.com

Las verdaderas revoluciones, al menos en el arte, no resisten las paradojas. Sí los recorridos, la curiosidad y las dudas. ¿Un ejemplo? Todos hablan del Lennon pacifista, del que luchaba por un mundo sin países, sin posesiones, ni ideas tontas. Pues ese mismo Lennon también le pidió al planeta que le diera el “Poder a la gente” y reconocimiento de las luchas callejeras. ¿Dicotomías? No, tránsito de ideas. René de Calle 13 no entiende de eso, no le interesa entenderlo. Todo se reduce a portarse mal como sinónimo de decir lo que otros no quieren escuchar, de defender eso que aparentemente es indefendible, desde el spotlight. Pero ¿qué hacer si eso ya hemos escuchado y de maneras tan o hasta más interesantes? Por pedirnos pensar por nosotros mismos y que luchemos por evitar que los poderosos juegen dados con nuestras cabezas, muchos han muerto a lo largo de la historia de la humanidad. Hoy, con mucha pena lo veo: esas frases sirven para vender discos, conciertos y una paz de conciencia ligada con la sensación de que estoy escuchando algo que vale, que sirve, que me dice que por escucharlo estoy haciendo bien.

Calle 13 como banda sonora de mi paja mental.

La verdadera revolución que tiene Calle 13 está en su música, en lo que Visitante consigue al producir ese gran lienzo que Residente decide llenar de planfetos bien rimados y líricamente interesantes. Estar en contra de las maniobras de multinacionales exige un compromiso completo; por eso, la verdadera revolución de la música pasa por otro lado: por el comercio justo (la música no puede venderse a precios descabellados, por Dios), por no usar calentadores Adidas, por no armar aplicaciones para Iphone, por tocar en sitios lejanos y no por miles de dólares, por exigir precios módicos para las entradas (¿Calle 13 ha venido al Ecuador invitado por empresarios o siempre de la mano del Gobierno? ¿En realidad son tan caros?). Ser rebelde en una industria que vuelve todo mercado, hasta la propia rebeldía, siendo parte del mobiliario de Sony es tan falso como decir que se ha leído “20 mil leguas de viaje submarino” cuando solo ha visto la película. Es acomodarse al vaivén, es ser el empleado del mes; es ser un holograma.

El día que René de Calle 13 publique un tuit donde diga que manda al carajo a su disquera multinacional, empezaré a creer en algo de lo que vocifera. La educación es el camino, es cierto… la coherencia total también.

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Cierro con unas palabras de rechazo a la estupidez que está sucediendo en República Dominicana, donde han prohibido canciones de esta agrupación de la manera más ridícula y esúpida, lo que revela que siempre toda autoridad no piensa, solo huye. Primer párrafo de una nota que la web de Telesur hace obre este absurdo lo explica: “La Comisión de Espectáculos Públicos de República Dominicana prohibió desde este viernes la difusión de la música del grupo puertorriqueño  Calle 13 tras alegar que las letras del cantante René Pérez incitan a la “violencia”, al consumo de drogas y a denigrar de la mujer”. ¡Qué basura!

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18 comentarios en “Odio a Calle 13 (as read in SoHo)

  1. Interesante tu opinión. Comparto el detalle de que cansa el mismo discurso trillado de “yo no soy vendido, nos explotan, no uso adidas, etc”

    Pero luego pienso, de algo tienen que vivir! Es obvio que todo era más bonito cuando grababan el demo en sus casas, pero si han llegado al lugar que están es justamente por esos esfuerzos.

    La gente lo escucha porque ha llegado a ser considerado influyente. Cuando hacían demos caseros nadie los conocía.

    Han logrado lo que todo artista busca, encontrar una fórmula para que tu música guste (y si es a una gran masa mejor). Ojalá innoven, porque poco a poco se siente que están abusando de esa fórmula.

    (pd. Estoy en contra de la idea de no comer Mc Donalds, no ir a Wallmart, etc. porque son opresores capitalistas. Eso es paja. )

  2. Se escucha música para sentirse bien, como transmisor de ideas, como acompañamiento a la lectura o el descanso, etc., y en eso Calle 13 protagonizará muchos buenos momentos individuales y colectivos. Arrogarse la categoría de lider revolucionario desde un escenario es dantesco, sin duda, pero ellos también son víctimas de un sofisticado sistema de control que avanza más y más cada año. Desde el altiplano boliviano, cuarenta años después, el capitalismo maneja mejor los agujeros del que se escapa, de cuando en cuando, el enemigo. Enemigo que suele ir con una cuerda atada al tobillo, para que no marche muy lejos pero dé la sensación de que la libertad guía nuestro destino. Y ahí está Calle 13, puro divertimento, no le demos más vueltas. Ser conscientes de nuestra rebeldía contra el sistema, en términos absolutos, nos convertiría en veganos existenciales.

    http://pocoquedecir.wordpress.com/2011/07/17/la-res-no-es-television-publica/

  3. Estás siendo exageradamente duro con el grupo. Ya que mencionaste a Jhon Lennon, que habría sido de él si en lugar de empezar con el grupo más pop de la historia como los Beatles, iniciaba recorriendo el mundo con su guitarrita, tocando el piano por ahí predicando mensajes de paz? Hoy estaría vivo pero sería tan famoso con Joan Baez o a ese nivel.

    La industria, los videos, el lugar que tiene en el escenario es una plataforma que usa para enviar otros mensajes que sí le interesan, como hablar sobre rebeldes de Puerto Rico, sobre el FBI, y los migrantes, etc. Si gran parte de su target son regettoneros, y estos escuchan canciones como el “churinchurinfunflai” pero que de rebote escuchan otras con contenido social, y se llegan a interesar y sentirse indentificados, eso para mí ya es un gran logro por parte del grupo.

    Y te escribe una mujer que se crío con padres comunistas, que toda su niñez escuchó a Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, y otros… pero lamentablemente ahora los jóvenes que los conocen o son hijos de socialistas, o han sido muy curiosos. Si tuvieras algo de razón, no creo que La Negra hubiera cantado con Calle 13, ni tampoco la peruana Susana Baca.. y algo más eh.. no es banda sonora de tu paja mental.

  4. En mi opinión, este es el post de un resentido, yo no sé como pueden dejar publicar este tipo de cosas en revistas de prestigio. Será tu opinión y la respetaremos, pero te pregunto ¿Tu haces algo por cambiar la sociedad de tu país? o sólo ¿te gusta criticar? te sientes comunista cómo para criticar sus actos políticos, juzgando a diestra y siniestra como si la fama que obtuvieron no va acorde a sus palabras, discúlpame, es lo menos que se merecen por el arduo trabajo que ellos han hecho desde un principio, porque como cualquier ser humano se han sacado el aire para estar donde están. Creo que no lo ves bien, ellos tienen talento, acaso ¿Se puede juzgar el talento?. ¿Has leído algo sobre la vida de ellos? ¿Les has preguntado cara a cara sobre su vida, su militancia?. Mira, así como ellos utilizan la plataforma de los escenarios de los medios, de su voz, de sus rimas, su talento, más que nada, tu también utilizas tus plataformas como las redes sociales o los blogs, para decir lo que se te venga en gana. Capaz que lo que te haga falta sea talento…

  5. Bueno, lejos de los anteriores comentarios (lo intentaré) y de tu mismo texto primero tengo una pregunta (no en el orden de los seguidores de calle 13), que me pareció muy fuera de contexto (y sin “feminazismo”) ¿qué es materialismo histérico?… lo siento pero eso me desubicó (!!!) (¿dónde está la “histeria”?)

    Ahora, acabo de leerte y se me vienen varios nombres a la cabeza de otrxs artistas, no tanto en la onda musical de ellos, por ejemplo: Rage Against The Machine, Lydia Lunch y Meredith Monk. Menciono a RATM porque también se transformaron en el blanco de innumerables críticas y desprecios por firmar con disqueras y sus hipermultitudinarios conciertos (innegable), es una de mis bandas favoritas (tengo que aclarar), y sin embargo a pesar de que Zack haya apoyado explícitamente a Chomsky, al EZLN, a la gente de Zanon, etc., en algunas de sus entrevistas han contado porqué la estrategia mercantil, algo que yo hasta un punto lo veo como “si quieres piratearme, haya tú”, gente que hace música sin querer ganar fama ni ir al gimnasio, que saben que tocando en los patios traseros de casas viejas no se llega a tanta gente. No defiendo la industria, pero si quieres algo de comer, hay maneras y alternativas, lo que tú mismo mencionas: comercio justo. [Personalmente detesto esas posiciones de artistas sacrificados, que “merecen” un lugar en el mundo espectacular; la figura del mártir siempre me ha causado repugnancia, Jesús no supo cargar con su propia cruz]. Jamendo, por ejemplo es una plataforma virtual donde mucha gente y artistas exponen sus trabajos y algunos se compran otros te los regalan, con CC. Mencioné también a Lunch, ella por ejemplo no solo es cantante, sino guitarrista, escritora, performer…, y es grande sin una gran disquera, sus letras incisivas sin esos clisés de ‘revolución’, cosas que revuelven las entrañas, eso hace Lunch. Monk en cambio tiene (a mi parecer) una de las voces (en la cima) más logradas del mundo, sin exagerar; no es famosa, no va al gimnasio y no tiene targets específicos (si lo haría desaparece). No es música de elevador, no es música de propaganda gobiernista ni para bailar; a veces hace canciones de cuna y otras incatalogables.

    El primer grupo: fuerza en las letras y los ritmos que los acompañan (nuevos géneros), la segunda artista (varias disciplinas, varias expresiones, letras desgarradoras), la tercera vista desde “el arte por el arte” pero sin embargo en lo insípido que algunos la pueden ver es fantástica porque casi todo lo obtiene sin buscarlo y con tan poco. Sin tanta parafernalia. No he mencionado a ninguno que hable español porque cada uno debe buscarlos.

    Algunas veces he bailado la música de ellos, llevada por la euforia grupal, pero luego es como regresar al vacío puesto. A mi me hace gracia que hasta académicos troskistas, gente de alianza país o del pc inciten a sus cercanos a bailar calle 13; yo me rio, dos veces. Prefiero escuchar un poco de RATM, si se trata de industria (al menos ellos revelan porqué lo hacen, intentan ser sinceros, la transparencia les salvó), aunque claro para el baile me imagino algunos querrán a Sargento García o Manu Chao (otro eslabón en la industria de la ‘rebeld music’).

    Me agradó la lectura, ojalá más gente lo lea y se cuestione un poco sobre qué se está dando en la música; porque tampoco es gratuito que venga Milanés a esos mismos conciertos o que la gran mayoría de (los que fueron) festivales independientes (con las distancias del caso) ahora están copados por varios ministerios y eso sin contar con los auspicios que nunca saldrán en los afiches pero que sí importan mucho. Esto en tiempo de “revoluciones”.

  6. Creo que la crítica musical tiene una impotencia de lectura. Un conjunto de imposibilidades que no pueden hacerla remontar por lugares más interesantes. En primer lugar creo que el mercado como dispositivo se mantiene ausente de los sentidos políticos, o por el contrario los capta y les pone precio. Por eso hay que distinguir las lógicas de lectura del mercado (Lenon como mercancía) y los relatos de mercado que configuran y proponen esos textos, y por otra lado, si proponen circuitos alternativos de reproducción.
    El cds caseros de calle 13 luego de la muerte del militante es un sentido político muy fuerte a la hora de generar arte como acontecimiento, y planear una forma de circulación (cds caseros repartidos al azar).
    Ahora, no entiendo por qué eso es incoherente con ser producidos por sony, o cobrar para hacer un shows. Yo personalmente de 50 pesos argentinos, para arriba ya se me complica, asi que una entrada de 100 o 400 es lo mismo, yo no la puedo pagar. Pero el artista mucha culpa no tiene. Más cuando está a favor del copylefth (a diferencia de luis miguel por ejemplo). Y más cuando de vez en cuando hace shows gratuitos o colaborando.
    Si nacemos en un sistema capitalista. Comer en un restaurante o en macdonald no hace diferencia. Es por supuesto diferente, a micro escala, según también el lugar del restaurante en el mercado. Pero en realidad, no hace ninguna diferencia. Entonces, si todos somos partes, y hacedores del sistema capitalista, en dónde están los sentidos políticos (un conjunto de acciones que produzcan tales cosas) que desconecten o pongan en cuestión o traumaticen el sistema capitalista?
    Y ahí, creo que calle 13 no tiene que ser odiado. La lección de calle 13 a veces es muy interesante: aprendamos del mercado. En la suspensión de moral, y de ética el mercado no se reserva en profanar al che guevera, a fidel, o a la banda más revolucionaria del mercado. Es así como el artista (según entiendo) tiene que intentar en primer lugar tratar de profanar al mercado, no resistiéndose, sino utilizando su potencia para la producción de sentidos que lo traumaticen. Pero también generar nuevos cirtcuitos (ahí calle 13 podría innovar más allá de su ferviente discurso de internet trae la gratuidad del arte, que en parte es cierto, yo recién pude escuchar música por internet). Pero hay algo más importante que calle 13 nos enseña: es el lector quien tiene la potencia de hacer de esto un sinsentido propio de la “juventud rebelde” o intentar calificar una serie de gestos que trazan políticas y poéticas que trastocan nuestras lógicas culturales de valoración artística, y por lo tanto traen algo de novedad revolucionaria a la música.

    La revolución de calle 13 no pedirle al pueblo calma, es despelotar al pueblo en la profanación del lenguaje, en una serie de gestos que producen sentidos políticos más que interesantes a la hora de pensar nuestra vida cotidiana: ese activismo político que la izquierda tradicional se olvida.

  7. Oye Varas ya deja de escribir tanta huevada y dedícate a pelar pollos tal como lo prometiste hace algunos meses. Da mucha risa cuando hablas de cosas que no comprendes y elaboras juicios tan de sentido común como ese de que creerías que son revolucionarios si dejaran a su disquera. ¿Quien te puso a ti y a tu pequeña comprensión del mundo de revista de variedades a juzgar quien es revolucionario y quien no? Más bien, tu calidad ética más bien solo te permite hablar de lo que hablas siempre: los Beatles. ¿O acaso tu, que escribes en la cadena de revistas de Fidel Egas y dinediciones crees que tienes calidad para criticar a los demás? ¿O por que no criticas que la revista Soho mercantiliza el cuerpo de las mujeres y tu eres complice de eso? Claro, tu no dices que eres revolucionario -y creeme que no lo eres- y calle 13 si lo dice. Sin embargo, ¿de que lugar recondito de tu trasero sacaste la idea de que podias hablar sobre cualquier cosa con ese sentido común que te dió San Biritute? De nuevo, dedicate a los pollos.

    Respetuosamente,

    Arq. Ramiro Sotomayor

  8. Mucho ruido y pocas nueces.
    Vaya que aceptar (citar, dar por cierto, difundir, etc.) que Arjona es la leyenda de la poesía viva porque así lo dice una revista, los amigos del CIRCULO PRIMARIO, o cualquier otra razón menos justificable, dice mucho de tu cultura musical, ¿eh?. Existen millones de canales musicales, miles de estaciones de radio que puedes pillar por internet, centenas de lugares donde puedes descargar discos legalmente porque así lo deciden sus autores (incluyendo Calle 13), para luego tener la osadía de decir quien es el ser más influyente, popular, guapo, fornido, y toda esa estupidez humana por querer transferir sus razonamientos anales y declararlos como mundialmente conocido y así dar por sentado que se está en ‘la onda’, parte de la mayoría, homogenizando los gustos, dejando que otros (los que redactan las estadísticas) te digan qué escuchar, dónde hacerlo, y qué comprar. Pppf.

    ¿Quién te ha dicho que Calle 13 es el símbolo de la revolución? ¿acaso fue otro ‘escritor’ que dio por cierto eso?, ¿te representa ese comentario?; los osados que opinan/informan en medios públicos omitiendo la parte de ‘en mi opinión’ ¿deberían tener libre acceso a hacerlo?.

    Y nuevamente, te invito a conocer mucho más la música en sí, cambiar la emisora de tu radio (casi seguro que la Disney, jaja.) y luego escribir un artículo de este calibre.

    Hasta tanto, bien podrías difundir esta reflexión en ciclo básico de secundaria…donde de seguro tendrá muchísima acogida. EN MI OPINIÓN.
    Jajaja. Me he reído un poco al menos, con tanta palabra y tan poca profundidad. Gracias.

  9. a ver gente necesitamos que alguien nos defienda y creamos! creo que es la unica persona que se anima a decir la verdad abiertamente! es un kapo y el unico que tiene huevos para decir las cosas que hoy se necesitan escuchar y cambiar este mundo de mierda

  10. Excelente articulo! Y por cierto, me sorprende el nivel de “tolerancia” y de “civismo” de algunos de los fans de este duo. Por ultimo, hay otros MC’s que llevan un mensaje mucho mas consono (y mejor rimado, de paso) como Siete Nueve, Tek One o Intifada; solo que estos no poseen la maquinaria de los otros. La congruencia es muy importante, lastima que algunos prefieran ser utilizados, con tal de decir que son “cool”.

  11. Muy bueno, tu opinion es muy acertada, yo pienso que los artistas que se hacen llamar revolucionarios deben ser concecuentes con sus ideales.

  12. Cleopatra, cual es el mensaje de Tek One ,Intifada etc? que se puede trabajar en Wallmart a la misma vez que eres “rapero”? que hacen por su país? No poseen la maquinaria por que no trabajaron de la misma forma que calle 13, no fueron lo suficientemente creativos con su estrategia, no se arriesgaron, se quedaron en la fácil, en la que ningún purista te puede criticar. Calle 13 viene del mismo lugar , y no tan solo ha logrado hacerle entender a los extranjeros que Puerto Rico es una colonia si no también que existen unos cuantos que luchan por su independencia. Calle 13 no solo lucha contra los que no piensan como ellos si no que también tiene que convencer a los que piensan como ellos.

  13. yo soy fan de calle 13 y no se me hace justo que tenga un cierto odio hacia el por que solo se encarga de escribier cosas que otros no dicen por miedo y no es como todos que le canta al amor y desamor en su punto de vista para ustedes es una porquieria apero para mi es mi ídolo que nadie lo va a poder callar
    P.D : para cualquier cosa búscame en face 😉

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