Los discos de los que he hablado

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En este post pondré las  reseñas de discos que he publicado en “La comunidad inconfesable”, justo ahora que anda en “stand by” porque es medio complicado mantener un proyecto así de bueno.

imagen tomada de edescargar.com

The Runaways OST (Original Soundtrack)

Banda sonora del primer largometraje de Fiora Sigismondi, que sirve como evidencia de aquel grupo musical de mujeres jóvenes que consiguieron tener el mundo a sus pies, mezclando el hard rock con pizcas de Bowie. Y para esto MC5, Suzi Quatro, The Stooges, The Sex Pistols, el mismo David Bowie y las protagonistas del filme, Dakota Fanning y Kristen Stewart (haciendo de Cheri Currie y Joan Jett en un disco) se unen en un trabajo que hay que escuchar a todo volumen, para recuperar ese (todavía) deseo inocente y agresivo de finales de los 70’s.

The Runaways (OST), Varios artistas, 2010, Atlantic

imagen tomada de coveralia.com

The Rolling Stones, Exile on main street (Deluxe Edition)

La joya en medio del caos. El mejor disco de los Stones mira nuevamente la luz a 38 años de su salida, en una edición que incluye 10 temas ‘nuevos’. Disco doble de lujo, con Keith Richards cantando “Happy”; con country, blues, rock and roll y boggie a la orden del día; con la desfachatez absoluta de grabar en medio de juergas, sin canciones terminadas, sin orden riguroso, sin bajista (Bill Wyman no aparecía), y con la conciencia de que el resultado es la versión musical de “Apocalypsis Now”, de acuerdo a Don Was, productor de los nuevos temas.

The Rolling Stones, “Exile on main street” (Deluxe Edition), 2010, Universal Music

imagen tomada de laradioactivitat.com

Stone Temple Pilots, Stone Temple Pilots

Un retorno esperado que no aporta nada. Luego de las resacas de Scott Weiland y las peleas con los hermanos Deleo, esta gran banda vuelve con un disco homónimo, tibio, que aburre. Sin Brendan O’Brien (su productor de siempre), la música de STP cae en un pozo profundo, por más que Weiland suene más Bowie que de costumbre y que Don Was haya llegado a salvar lo que había. Grabado con cada integrante por separado, este disco demuestra que a veces las reuniones quedan mejor como negocios de giras nostálgicas y basta.

Stone Temple Pilots, Stone Temple Pilots, 2010, Atlantic.

imagen tomada de bandcamp.com

Can Can, Caos

Con la firma de Ken Stringfellow (The Posies, R.E.M., The Minus 5) en producción, la banda de Quito lanza su tercer álbum con el que gira al pop y deja de lado lo electrónico como razón absoluta de ser. “Caos” es un disco de 15 temas en los que todo suena preciso y firme. La voz de la cantante Denise Santos está presente e interesa, gracias a melodías que la vuelven una real frontwoman, con toda la instrumentación y los arreglos a su servicio. El primer sencillo, “Al mar” es hermoso y evidencia el camino que este álbum propone.

Can Can, Caos, 2011, La increíble sociedad del Can

imagen tomada de bajateloz.com

The White Stripes, Under great white northern lights

Sin novedad en el frente. Luego del gran ‘Icky Thump’ y del paréntesis para que la baterista Meg White pudiera someter su ansiedad (por un supuesto video sexual, filtrado a internet) y para que el cantante y guitarrista Jack White haga música donde sea y con quien sea (tema del último filme de James Bond, incluido), este álbum en vivo viene a llenar un vacío y calmar la espera de los fans. Grabado en la gira de 2007, no hay nada nuevo, salvo 16 canciones que luchan por resistir una estructura de dos músicos en escena y resultar frescas.

The White Stripes, “Under great white northern lights”, 2010, Third Man

 imagen tomada de cucharasonica.com

Julian Casablancas,Phrazes for the young

El cantante de The Strokes se aleja del sonido de su grupo con este primer álbum solista, en el que el new wave y el pop basado en sintetizadores tienen la misión de crear estructuras armónicas que impresionan, mucho más al fanático de la banda, que no podrá creer de entrada lo que está escuchando. “4 chords of the Apocalypse” es lo más cercano a un gospel que se puede encontrar en el disco y eso quizás justifique su existencia. Casablancas nunca cantó tan bien como aquí y sin negar el pasado, consigue dejarlo de lado.

Julian Casablancas,  “Phazes for the young”, 2009, Rough Trade, Cult Records

imagen tomada de cantstopthenoize.files.wordpress.com

Charlotte Gainsbourg, IRM

La hija de Serge, luego de sobrevivir a una operación complicada al cerebro y a Lars Von Trier, lanza a su tercer disco. Y recibe la ayuda de Beck para armar un álbum que no sólo se enriquece con la sensibilidad del norteamericano (que hace de compositor y productor) sino que la coloca, por primera vez, en el rol de una cantante capaz de apropiarse de lo que canta. Y es que Charlotte no tiene la mejor voz, ni le mejor métrica, pero con Beck todo mejora hasta llegar al paraíso. “Heaven can wait”: repetir hasta el infinito.

Charlotte Gainsbourg, “IRM”, 2009, Because Music

imagen tomada de profile.ak.fbcdn.net

Alexandra Cabanilla, Pasional

No hay novedad en el concepto, pero el resultado agrada y refresca. Jazz (con la firma del Instituto de Música Contemporánea de la Universidad San Francisco de Quito) unido a melodías de compositores ecuatorianos: Música nacional remozada que tiene nuevos aires. Una voz que aporta con una pincelada más y eso es importante. No busca sobresalir, llegar a notas altas o precisar juegos vocales que hablen de sus destrezas. Lo que le interesa a la cantante es crear una obra compacta y con eso, composiciones como ‘Pasional’ y ‘Sendas distintas’, se convierten en el sello del trabajo.

Alexandra Cabanilla, “Pasional”, 2009, IMC.

imagen tomada de libroslibresmusicalibre.blogspot.com

Dmitry Sitkovetsky, David Jeringas y Kalle Randalu, Vasks: Works with violoncello

Disonancia. Río revuelto que encuentra su cauce, que se suaviza, que golpea hasta que surge la belleza como expresión definitiva. Álbum que recoge piezas del gran Peteris Vasks, centradas en el piano, el violín y el violonchelo (y una voz que surge por ahí en el segundo track). Intención de cerrar armonías, prescindir estructuras y potenciar sensaciones. Música de pasajes bien logrados. Técnicas que se juntan para amalgamarse en cierta desesperanza. “Grámata Cellam” abre el disco, dándole nombre y apellido a ese sonido abatido que aprisiona, seduce y doblega. Vasks sabe algo que el resto no.

Dmitry Sitkovetsky, David Jeringas y Kalle Randalu, “Vasks: Works with violoncello”, 2008, Hanssler Classics.

imagen tomada de solomusicapuntocom.blogspot.com

The Lost Fingers, Lost in the 80’s

Uno de esos discos a lo Richard Cheese. Jazz gitano canadiense que le rinde tributo a éxitos del pop de los 80, con un resultado que va desde la novedad hasta la parodia (escoja su frente de batalla). El trío, que toma su nombre de Django Reinhardt, se anima a revivir canciones de Technotronic (“Pump on the jam”), de Michael Jackson (“Billie Jean”), AC/DC (“You shook me all night long”) y Wham! (“Careless Whisper) entre otros, en una obra que vale escucharla por partes, porque a veces lo divertido dependerá del estado de ánimo de quien escuche.

The Lost Fingers, “Lost in the 80’s”, 2008, Tandem/ Distribution Select.

imagen tomada de otrastardes.com

Fleet Foxes, Fleet Foxes

Celebración total. Para críticos: “El mejor álbum del 2008”. Disco que muestra que desde Seattle no sólo llega grunge y angustia adolescente. Quinteto que toma lo mejor del folk y el pop, creando una mixtura en la que las armonías son bandera de batalla… el resto es simplemente mantener la dinámica. “White Winter Hymnal” es la prueba de que la belleza puede salir hasta de las atrocidades más grandes; tan sólo basta un pequeño esfuerzo sensible. Nada revienta, todo se contiene y como lo mejor del género, implosiona, llevándonos a aplastar ‘repeat’ y escuchar el disco otra vez.

Fleet Foxes, “Fleet Foxes”, 2008, Sub Pop.

imagen tomada de losmundosdefede.blogspot.com

She and Him, Volume One

Una actriz bella con una voz profunda, pero que a diferencia de Scarlett Johanson, sí canta (y es más hermosa). Elogios por cualquier lugar, hasta de Brian Wilson. Zooey Deschanel es voz y toca el piano (además de componer) mientras que M. Ward toca la guitarra y produce. Objeto disparejo donde lo mejor son las versiones de clásicos de Smokey Robinson, como “You really got a hold on me” y “I should have known better”, de The Beatles, en su vertiente más country. ¿El resto? Sólo skip y ni siquiera hay fotografías de Zooey en el artwork para entretenerse.

She and Him,“Volume One”, 2008, Merge Records, Selecta Records

imagen tomada de planetamusika.com

Michael Jackson, Thriller: 25th anniversary edition

Una versión como homenaje adelantado no sólo al álbum más vendido de todos los tiempos, sino al artista detrás (en realidad artistas, porque el genio de Jackson es nada sin el genio de Quincy Jones). Lastimosamente no ofrece novedad, más allá de aproximaciones recientes a canciones con estrellas del hip-hop actual (como Will.I.Am) que ahogan cualquier intento de tributo. El álbum sigue siendo magistral y con nuevo sonido, nueva portada y una canción ‘nueva’, “For all time” (que no suena a la época de “Thriller”). Parece como esas mesas viejas y hermosas con una mano de barniz y listo.

Michael Jackson, Thriller: 25th anniversary edition, Epic records, 2008

imagen tomada de hemissroad.blogspot.com

Los Shakers, La Conferencia Secreta
del Toto’s Bar

40 años después reaparece un álbum ‘perdido’, considerado la respuesta al ‘Sgt. Peppers’ del Río de la Plata. “La Conferencia…” es el disco por excelencia de los uruguayos Los Shakers, que componían sus temas a remembranza de Los Beatles y los hacían en inglés. En esta versión 2008 hay cinco canciones extras (entre ellas un cover de Lennon y Mccartney) que ofrecen el panorama completo de músicos virtuosos (eran multiinstrumentistas), separados apenas acabaron de grabar la placa. Hoy nos queda un disco que mezcla candombe con música brasilera y rock, algo que vale escuchar una y otra vez.

Los Shakers, La Conferencia Secreta del Toto’s Bar, Emi, 2008

imagen tomada de behindthehype.com

Ben Harper and the Relentless7, White lies for black times

Harper posee una dulzura que no es precisamente tediosa o cursi, sino lo contrario. Con una nueva banda que da un toque de rock a ese cadencioso tono que brota de su garganta, el cantante abre otro camino, quizás el mejor que pudo seguir luego de tantos años de carrera. Muchos quisieran cantar un tema como “Skin Thin” (que recuerda a los Stones de “Let it bleed”), o conseguir la fuerza de “Shimmer & shine”, en el que un hálito de Lou Reed parece escaparse. Ben Harper demuestra una vez más que puede cantar lo que sea.

Ben Harper and the Relentless7, White lies for black times, Virgin Records, 2009

imagen tomad de potq.cl

Scott Weiland, Happy in Galoshes

Con STP reunidos en una gira, imposibilitados de grabar nuevo material por un asunto contractual, Scott Weiland lanza su segundo álbum solista en el que intenta un rock y pop melódicos, muy a lo Bowie (de quien versiona “Fame”), interesado en el poder y contundencia de lo que significa un tema bien compuesto y arreglado. Es difícil encontrar un disco con tan poco desperdicio y desde el arranque, con “Missing Clevenland”, sabemos que el cantante y tecladista hace lo necesario para que su voz despierte sensaciones. No en vano Weiland es uno de los últimos grandes vocalistas del rock.

Scott Weiland, Happy in Galoshes, 2008, Softdrive Records

imagen tomada de ghostintheshells.blogspot.com

Auf der Maur, Melissa Auf Der Maur

Primer disco solista de la bajista que acompañó a Hole y Smashing Pumpkins en su momento. Un rock distinto, sensual, cantado al oído. No sólo hay talento, sino una voz ronca y susurrante, precisa para aturdir. El álbum, con su apellido a secas, es su carné de identidad. Producción y composición propia, con la ayuda de Josh Homme (de QOTSA), James Iha (de los Pumpkins) y Eric Erlandson (de Hole). No olvidar presionar repeat cuando suene “Overpower Thee” y así saborear una y otra vez la versión más lujuriosa de Diana Krall o Norah Jones.

Melissa Auf Der Maur, Auf der Maur, Capitol, 2004

imagen tomada de surfermoon.com

That lucky old sun , Brian Wilson

Es como volver al primer amor. Brian Wilson rinde un tributo a su pasado como un beach boy, a sus hermanos y amigos con un álbum que más allá de repetir la mancuerna detrás de “Smile”, construye con melodías pop lo más cercano a una autobiografía (aunque los textos de este disco hayan sido escritos por Van Dyke Parks). El hombre maduro narra esa época inocente, afinado, aunque con una voz que parece haber sobrevivido una ola de tres metros cayendo sobre ella. Coros conocidos en sus composiciones y arreglos preciosos que llevan su firma: Un álbum para tener.

Brian Wilson, That lucky old sun, Capitol, 2008

imagen tomadade coveralia.com

No sé si es Baires o Madrid, Fito Páez

Páez celebra su adultez de manera íntima, sin preocuparse por llenar estadios. No necesita ser la gran estrella, sino cantar mejor y reflejar que el añejamiento sirve para que el golpe sobre el piano sea más contundente. No sé si es Baires o Madrid es el registro de un show madrileño en el que Páez, armado con su piano de cola y un puñado de amigos (entre ellos Joaquín Sabina, Pablo Milanés y Ariel Rot), repasa sus 25 años de carrera con 16 temas en los que demuestra que puede revisar su pasado sin vergüenza y con nuevos arreglos.

 No sé si es Baires o Madrid. Fito Páez, Sony Music 2008.

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