La sátira como ejercicio

Televisión

Trey Parker y Matt Stone tienen una ventaja impresionante cuando se trata de producir los capítulos de la serie de animación que crearon: “South Park”. La tecnología les permite hacerlos una semana y por lo general consiguen tener listo el episodio solo horas antes de que Comedy Central, la cadena que los transmite, los saque al aire. La sinergia que se produce en los escasos días de producción tiene un sentido muy fuerte cuando se trata de hablar de todas esas cosas que suceden en un Estados Unidos tan bizarro. “South Park” es probablemente la única respuesta satírica ante e ir y venir de los absurdos de una sociedad que se ha propagado al resto del mundo occidental gracias a los medios de comunicación.

imagen tomada de wikipedia.org

Una simple idea. Nada más.

El golpe de esta dupla no solo se da por la rapidez con la que reaccionan ante los acontecimientos (en el capítulo de las quíntuples rumanas en el 2000 vemos una relación directa con lo que acababa de pasar con Elián González y el problema entre Cuba y USA… cuyo ‘rescate’ y devolución a su padre se había dado esa ¡misma semana!), sino la capacidad que tienen para reflexionar de maneras rápidas y grotescas, alrededor de temas terribles. Apenas pasó el derrame petrolero en el Golfo de México, la broma fue clara, fuerte y necesaria. En el show pudimos ver al CEO de British Petroleum (BP) pidiendo disculpas por lo sucedido en comerciales ridículos, anunciando el nuevo cambio de nombre de a compañía a DP, porque “no solo perforamos la tierra, ahora la doble penetramos”. La premisa es tan básica como burda: ¿Por qué no mandar a la mierda a todos aquellos que creen tener la razón y son una mierda? Para los creadores de South Park no hay corrección política suficiente.

Cuatros personajes infantiles suelen ser la base de todas las historias (entre ellos, sin duda Eric Cartman debe ser la imagen viva de la incorrección política: el desgraciado que todos queremos). Sus relaciones y experiencias alrededor de las cosas que pasan en el universo que los contiene es lo que mueve a cada capítulo. Ese universo suele y debe ser descabellado. En South Park la vagina y el ano de Oprah Winfrey tienen vida propia y hablan entre ellos. Los anuncios mañaneros de la escuela se pueden convertir sin problema en el reflejo de los embates de gente conservadora en los medios norteamericanos (llegando hasta los extremos de asumir que un cuestionamiento absurdo es un derecho). En un capítulo de South Park se ha dicho “mierda” 162, mandando al demonio esta idea tan absurda de entender a las malas palabras como elementos nefastos de la vida, cuando son inevitables y parte del vocabulario, de esa experiencia vital que todos tenemos (en una escena interesante, el productor de la serie de televisión, “Cop Drama” –que ven los personajes de South Park- que una semana atrás usó por primera vez “mierda” le dice al resto de sus colaboradores que ya tiene la sopresa para el siguiente capítulo: usar “mierda” dos veces).

El uso de las palabras y sus interpretaciones es fundamental para una serie que se complace en mandar al demonio todo. La censura sigue siendo muy fuerte, pero en el fondo se trata de burlarla y dar sentidos a ese uso. En un capítulo consiguieron enfrentarse al uso de términos como “Nigger” (negro) como algo despectivo. En otro lo hicieron con el término “Fag” (marica) consiguiendo un giro en la trama tan impresionante que uno no puede hacer más que reírse hasta estallar: los niños logran que el término adquiera un nuevo significado, alejado de la connotación sexual y homofóbica, por lo que el diccionario inglés consigue alterar definitivamente el sentido y asegurar que “fag” hace referencia a esos molestosos conductores de motos Harley Davidson que van de pueblo en pueblo generando ruido, jodiendo a los demás (“¿Si yo soy gay, soy un marica”, le dice un miembro de un Consejo Municipal que cuestiona a los niños por el uso del término. “¿Usted pasea con su moto y molesta a todos?”, le responden ellos. “No”, afirma el miembro. “Entonces no es marica”).

imagen tomada de wikipedia.org

El uso del Internet, de la imaginación, la incriminación racista por parte de policías blancos a ciudadanos negros… la lista es interminable. Aquello en lo que muchas series fallan (incluyendo unas nefastas últimas 10 temporadas de Los Simpson) es en lo que South Park sobresale. Sus mismos creadores siguen controlando la serie, escribiéndola, grabando las voces y la música y dando su visto bueno en las animaciones digitales. La serie ha crecido tanto en análisis como en reflexión y parodia en la medida que sus creadores han envejecido. Los dilemas son distintos, pero con el mismo objetivo de por medio: joder. Y muy pocos joden de manera tan directa y precisa. El resto de series animadas recurren al reconocimiento de lo pop como parte de la vida, y de ahí a la risa sencilla y contundente. South Park te hace reír, desde luego, ya sea con la llegada a la tierra de Cthulhu (convetido en mascota por Eric Cartman) o con la exageración de operaciones estéticas (con las que el padre de uno de los niño, Gerald Broflovski, se convierte en un transespecie: combinación de delfín con humano). Lo hace desde el poco respeto a las ideas y la crítica a cualquiera de ellas. Políticamente no se los puede casar con nadie, porque han dicho y hecho cosas que la derecha ha visto con orgullo y otras que la izquierda lleva como bandera. Ni hablar de las religiones. Una serie que es capaz de incluir a Jesús como un personaje más, enclenque y hasta incapaz de resolver las cosas por su cuenta, si no es con la ayuda de los niños o de otras personas, apuesta por no revalidar ninguna, prefiere mantener una fe firme y capaz de integrar a otros. Ya sea la Cientología o el Islamismo (lo que les ha traído problemas y amenazas), la serie se la ha jugado, a veces con la censura de por medio. Hay capítulos que han salido una sola vez y no han podido verse por la pantalla de otra manera. A veces Comedy Central sucumbe a las presiones… como las de Tom Cruise, que consiguió que un capítulo sobre sus creencias y una aparente homosexualidad no pudiera ser repetido. Pero eso no es un problema para nadie, en el fondo. La gente se descarga los episodios de South Park de manera ilegal y a sus creadores no les importa.

“Así es como la gente ve el show. Eso nunca nos hiere. Solo hemos conseguido ser exitosos. ¿Cómo podríamos molestarnos con eso?”, ha dicho Matt Stone en alguna ocasión. Y él también es el que se ha llenado la boca de frases magistrales que le han valido otra serie de epítetos: “I hate conservatives, but I really fucking hate liberals” (“Odio a los conservadores, pero en realidad odio ‘malditamente’ a los liberales”). South Park critica a los extremos, a lo que no vale la pena sostener, a ese reino de ideas obsoletas, a ese lugar donde hay seres que afirman qué es lo correcto y lo que otros deben hacer. Trey Parker da en el clavo: “El show propone que hay muchas cosas en el medio, que la mayoría de nosotros vivimos en esa parte media; pero son ustedes los extremistas los que tienen los micrófonos quizás porque son más interesantes que el resto. Sin embargo ‘aquel’ grupo no es malo, y ‘ese’ otro tampoco, por lo que siempre hay cosas en las que podemos trabajar todos… Excepto cuando se trata de la Cientología… esos sí están realmente jodidos”.

imagen tomada de wikipedia.org

En una reciente entrevista con Charlie Rose, este par de buenos amigos, que iniciaron sus andanzas siendo muy jóvenes y universitarios (ya en 1992 habían creado un cortometraje con las bases de lo que sería la serie -el que repitieron en 1995, y que pueden ver en este post. Y ahora ya van por la temporada 14), confesaron que lo más importante de su trabajo en conjunto es que pueda generar las mismas risas que explotaban en ellos cuando decían alguna tontería en los cuartos de la universidad. Hasta ahora lo consiguen y lo puedo celebrar.

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Citas tomadas de http://reason.com/archives/2006/12/05/south-park-libertarians/singlepage

Un comentario en “La sátira como ejercicio

  1. Felicitaciones por este Post!! Hay poca gente que escribiría sobre South Park!
    Los capítulos como en el que se toman el jarabe para los para tener “ideas para el programa escolar”. O los consejos del Chef o cuando el Señor/ita Garrison se desahoga de sus problemas sexuales y sentimentales con el Sr Esclavo con los niños son episodios q nos demuestran que mientras vivamos en una sociedad llena de paradigmas seguiremos enfrascados en ideas que pueden ir más allá de ser un “tabú” y aprender a vivir y dejar vivir al resto!!
    Las navidades del Señor Mojón o como tü lo comentas, ver a Jesús como un personaje que como todo ser humano comete errores, y el Dieblo que es novio de Sadam.. Nos permite reirnos incluso de las situaciones fuertes que pasan en el mundo..
    Definitivamente para mí no hay día que no lo termine si no veo South Park!!

    Muy buena tu nota!!

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