Una de agentes… viejos

imagen tomada de wikipedia.org

¿Qué sucede cuando el tiempo pasa, cuando no hay nada más, cuando el sentido de cierta existencia ya ha cambiado? Al parecer la respuesta de esta pregunta nos debe remitir a un cambio de mentalidad, o algo por estilo. Pero suele ser un error considerar a esto el camino lógico para establecer conflictos narrativos. El punto de cambio o de inflexión radica en el enfrentamiento de los deseos y en ese caso, cuando un espía deja de serlo, ¿en qué se convierte? ¿Qué desea?

En el fondo no hay que exigir demasiado de una película con una premisa muy básica: un agente retirado de la CIA es atacado por desconocidos y debe recurrir a la ayuda de amigos, también retirados, para descubrir qué hay detrás. Pero lo que hace Robert Schwentke es generar una serie de aciertos en las acciones y tratamientos que le permiten al espectador disfrutar lo que está viendo. “Red” es una película que además de entretener está bien hecha y sobrevive a más de una visita.

Aquí se intenta recuperar cierto espíritu de acción de antaño, sin caer en parodias o en los errores constantes (que los tiene, pero que no son determinantes para la calidad final), agregando elementos que humaniza a los personajes, para establecer momentos cinematográficos que brillan. Los personajes centrales de “Red” (interpretados con altura por Bruce Willis, Mary-Louise Parker, el genial y extremadamente gracioso John Malkovich y la perfecta Helen Mirren – eso sin contar con el preciso Karl Urban) son impresionantes y están bien tratados. Quizás la excepción sea Morgan Freeman, y no por la calidad de su actuación, sino porque realmente es tan accesorio que no ofrece nada más. Y sí, ver a Richard Dreyfus en la pantalla es siempre un placer.

Lo impresionante: ver a Ernest Borgnine, ese dios de la actuación que con más de 90 años, que sigue estando activo en el cine.

Pero esto va más allá del elenco. Lo que hace de “Red” una gran película radica en cierto humor bien matizado, especialmente por Mary-Louise Parker y Malkovich, y las relaciones que se dan entre sus protagonistas. No hay acción en sí misma, sino ese desgaste y esa necesidad de vida, que se obtiene al escarbar un poco más en cada uno de los miembros de este juego. Estos ex agentes de la CIA han debido dejar sus vidas de lado, enfermarse, abandonar sus amores, aislarse y ahora lo que vemos es gente que quiere recuperar en algo su vida, pero sin doblegar lo ganado. Esa es la síntesis de una película que tiene una calidad de imagen impresionante y una edición que prioriza la risa fácil y la comprensión certera de toda secuencia debe entenderse.

imagen tomada de screenrant.com

Lo que es estereotipo al inicio, sobre todo con el agente Cooper, interpretado por un Urban cada vez mejor actor, se convierte es desviación y abertura de nuevas dimensiones. Cuando el agente Cooper debe enfrentarse a la puesta en peligro de su mujer y sus dos hijos pequeños (sí, spoiler alert) lo que atestiguamos no es la ruptura de su rol, sino más bien la aparición de otro ingrediente: lo vulnerable de esa pared de hormigón. Cuando las cosas se suman hay algo que vale la pena.

Schwentke hace de “Red” un filme con imágenes que impresionan, como un Bruce Willis que se baja de un auto en movimiento, disparando, sin siquiera un temblor en los ojos; o una Helen Mirren que sostiene un arma mucho más grande que ella, mientras dispara hasta el cansancio; o un John Malkovich avejentado que con un disparo destruye un proyectil de bazuca dirigido a él. Pero también hace de esta película una historia de amor y cómo las decisiones no están por encima del corazón de sus protagonistas, al menos no en un lugar muy profundo. En “Red” hay buenos y malos, pero también hay un cariño poderoso que se traslada al espectador.

Habiendo dirigido antes “Flightplan”, con Jodie Foster, y “The Time Traveler’s Wife”, Schwentke consigue quizás su obra más redonda y eso es algo que más que considerar un mérito, lo podemos agradecer como espectadores. “Red” no es una joya, pero al menos trata con cierto respeto al género y lo dota de ciertas consideraciones que ya están perdidas. Y al recuperarlas crea una historia que muchos querrán repetir. Yo soy uno de esos. Y quizás este fin de semana caiga de nuevo en la sala del cine para verla.

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