Pregunta – respuesta

Una vez que se revelaron las preguntas que el Ejecutivo envió a la Corte Constitucional para lo que será una nueva contienda electoral en el país, surgen las posturas, las verdades, las dudas y la sensación de desgaste. ¿Qué es lo que se desgasta? Para empezar la idea de la democracia, reducida a la acción puntual de rayar un papel y colocarlo en una caja. Una acción motriz, la metonimia pura, la opción más básica, el concepto cercado.

¿Nadie se cansa de tantas elecciones seguidas? Yo sí. Mucho.

imagen tomada de elcomercio.com

La última vez decidí no ir a votar. Esta vez haré lo mismo (si es que la guerra –el concepto de contienda involucra enfrentamiento- por un resultado no se vuelve un terreno de desesperanza, lo que me obligaría a tomar partido de manera directa). Porque creo que el camino que se pavimenta ya me huele a caos innecesario. Porque pasar de casi una decena de presidentes en un poco más de una década es tan irresponsable como jugar a las elecciones eternas y constantes. Es el otro extremo y los extremos en política sirven para estirar y estirar. La soga no resiste mucho.

Pero bueno, se viene una consulta, patrocinada por el tema de la inseguridad (¿en serio se puede creer que el problema de la inseguridad le compete solo a la función judicial? Hagamos un corto ejercicio: Sabemos cómo es el sistema de Rehabilitación Social en el país, lo que pasa adentro de las cárceles y cómo las cosas se terminan por destruir adentro. Rehabilitación cero. Si alguno de nuestros parientes comete un delito, ¿no haríamos lo posible por evitarle entrar a ese infierno, por más que estemos conscientes de su culpabilidad? Ahí tenemos un elemento más que da el espacio a la corrupción en el ejercicio de la Justicia. El tema de la inseguridad no no se centra únicamente en lo judicial, hay que entenderlo así de entrada). Una consulta que busca abarcar de todo (lea acá las preguntas), que incluirá enmiendas o reformas constitucionales para algunos temas fundamentales, y que se centra en la figura del “soberano”, como ese concepto que solucionará todo lo demás, no es más que un vehículo de ‘reafirmación de poder’.

Y por cierto, el “soberano” es el pueblo.

¿Es realmente importante la respuesta del pueblo en estos temas? La pregunta no me deja de dar vueltas. No porque asuma nuestra escasa preparación para reflexionar y decidir sobre temas fundamentales (y eso que las preguntas de las enmiedas están escritas de tal manera que entendemos el mensaje sin comprender el mecanismo), sino porque es fácilmente comprobable que el carácter de las preguntas no busca resolver nada puntual, sino comprar tiempo. Sí, comprar tiempo en temas de seguridad (¿nos están pidiendo un año y medio para reformar el sistema de justicia? ¿No que el tema de la seguridad es una tormenta actual que merece ser solucionada aquí y ahora?).

También hay algo claro en eso de encontrar mecanismos de control en áreas donde la inseguridad no es más que reflejo: la pelea con los medios. Eso que no hablo de las preguntas sobre ‘los toros’, o los ‘juegos de azar’.

Se pueden asumir muchas cosas desde la crítica a la labor de los medios (sobre todo si se parte desde la postura gobiernista de precisar que los medios son oposición y hay que combatirlos), y debemos exigir una mejor labor a los comunicadores, lo que no es descabellado. Pero la sola idea de que aquel que se siente ‘atacado’ por los medios, desde el poder político, sea el generador de estructuras de control (en casos de discriminación y violencia, como se advierte en la consulta…. Yeah, right) es riesgosa. Y vale la pena soportar excesos que nos conviertan en mejores y más ingeniosos consumidores de noticas, que en seres ciegos y ‘niños de pecho’ protegidos por gente de corazones ardientes y manos limpias. ¿O no? ¿Qué se puede hacer? Insisto, hay excesos mediáticos, claro, pero una ley o un organismo no los evitarán. El factor de cambio es otro. ¿Es una pregunta para consulta la creación de una ley y un organismo de control a los medios cuando en cuatro años las posturas de lado y lado han quedado bien definidas? Sí que lo es, pero es una pregunta cruel. Porque el objetivo no se puede negar. Si la razón es proteger a la gente, la respuesta está siempre en la educación, no en la prohibición.
Un gran consumidor de medios de comunicación es un individuo preparado para generar maravillas en la vida social de un país. La protección del pobrecito es un camino sin retorno.

imagen tomada de elcomercio.com

No lo entiendo, o prefiero no entenderlo. El paternalismo nuestro de cada día y esa extraña conciencia mesiánica que convierte a la voz del pueblo en el voz de Dios (el clásico aforismo de la política), como si a la larga hacer política o administrar las riendas de un país fuese un asunto de fe. No lo es, es un asunto de trabajo, de sentido común… de eso se trata. Y pese a que hay preguntas que tienen mucho sentido (poor ejemplo, las dos primeras de las enmiendas y aquella que permite acusar de delito a quien desde el sector privado se enriquece con dinero del Estado) en el fondo la importancia de esta lista de preguntas no está en buscar un ‘permiso’ del pueblo o una venia para acabar con la inseguridad, un problema que requiere de una solución que integre todo (incluso a la misma ciudadanía en acciones concretas), sino darle un nuevo empuje al proceso político del movimiento que dirige al país ya cuatro años… y en el camino dejar de lado algunas cosas que molestan.

¿Por qué una nueva elección? Porque ya hay un sistema claro y al final todo se reduce a un concurso de popularidad.

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