Con un toque de sabiduría…

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imagen tomada de olivia2010kroth.wordpress.com

Albert Camus es de otra tecnología y es también una necesidad contemporánea. Un tipo que leo y que siento cercano. Habría querido conocerlo. Uno siempre conoce a los escritores que frecuenta. Camus es amigo y acompañante. Camus ha sido mi lectura de inicio de año. Sobre todo con una colección de artículos, reflexiones, cartas, discursos y entrevistas, que él bautizó como “Actuelles. Écrits politiques”, publicado en 1950 por Gallimard.

Editado en español con el título “Moral y política”, en este volumen encontramos textos escritos en un lapso de 4 años, en los que se incluyen artículos de Camus en la revista Combat, y en los que podemos observar cómo las circunstancias y las ideas se van decantando con el tiempo (Camus pasa del “La justicia no se da sin rebelión” al “El terror se legitima cuando se admite el principio: El fin justifica los medios”, en un poco más de 24 meses de diferencia), consiguiendo llegar a buen puerto, plagado de contradicciones, pero repleto de búsquedas y desafíos.

A Camus le tocó vivir el horror de la Guerra Mundial, desde la ocupación alemana de Francia hasta el final atómico, que replegó a todas las fuerzas y mentes del mundo y que quizás nos colocó en esta polarización que hoy nos pasa factura. Él lo pudo ver cual Nostradamus…

Y si lo leo y lo celebro es porque esa conciencia irrenunciable y de defensa de ciertos principios humanos (que él ha pregonado en sus escritos) es lo que nos hace falta, además de que parece irrealizable en un país como este. Porque más que haber ganado algo estamos condenados a vivir una ausencia muy grave, una desviación que nos puede salir costosa… sobre todo cuando asumimos que es tiempo de justicia, por encima de cualquier cosa.

Cuando en realidad el tiempo de justicia es un tiempo de equilibrios.

imagen tomada de mimorelia.com

Y ya no importa quién tenga la razón. Lo único que nos debería importar es persuadir, dialogar, integrar… Aquí algunas frases escritas por Camus:

“… para nosotros se trata de conciliar justicia y libertad. Que la vida sea libre para cada uno y justa para todos, es nuestro objetivo (…) Esta conciliación es difícil (…) La libertad para cada uno es también la libertad para el banquero o para el ambicioso, es decir, la injusticia restablecida. La justicia para todos es la sumisión de la personalidad al bien colectivo. ¿Cómo hablar entonces de libertad absoluta?”.

“No hay orden sin justica, y el orden social de los pueblos reside en su felicidad (…) No se debe exigir orden para gobernar bien, sino hay que gobernar bien para lograr el único orden que tiene sentido. No es el orden el que refuerza la justicia, sino la justicia la que da su certeza al orden”.

“Siempre se gana al dirigirse a lo que hay de cómodo en el individuo y que es el gusto por la tranquilidad”.

“La política no necesita genios. Los asuntos humanos son complicados en su detalle, pero simples en sus principios”.

“Una sociedad se enjuicia a sí misma si en el momento en que no es capaz, por falta de definición o de ideas claras, de castigar a los auténticos criminales”.

“Nosotros tenemos buenas razones para ceder, a veces, ante la amargura. Pero, dentro de lo posible, debemos guardárnosla para nosotros”.

“Es hora de actuar con rapidez y de remover brutalmente las imaginaciones perezosas y los corazones indiferentes que nos cuestan hoy tan caro”.

“Las civilizaciones no se forjan a reglazos sobre la punta de los dedos, sino por la confrontación de ideas, por el espíritu vivificador, por el dolor y el coraje”.

“La villanía y el crimen del adversario no disculpan que uno se convierta en villano y criminal (…) Los hombres no se asemejan, es verdad, y sé bien cuán profundas tradiciones me separan de un africano o de un musulmán. Pero también sé muy bien lo que me une a ellos y que hay algo en cada un de ellos que no puedo despreciar sin envilecerme yo mismo”.

“Es buena regla de conducta pensar que el espíritu libre siempre tiene razón y termina siempre por triunfar, ya que el día en que deje de tener razón será el día en que la humanidad entera habrá errado y en que la historia de los hombres habrá perdido su sentido”.

imagen tomada de kalipedia.com

“Vivimos en el terror porque ya no es posible la persuasión, porque el hombre fue entregado por completo a la historia y no puede volverse hacia esa parte de sí mismo, tan verdadera como la parte histórica y que reencuentra ante la belleza de mundo y de los rostros; porque vivimos en el mundo de la abstracción, el mundo de las oficinas y de las máquinas, de las ideas absolutas y del mesianismo sin matices. Nos asfixia esa gente que cree tener la razón absoluta, ya sean con sus máquinas o sus ideas. Y para todos aquellos que no pueden vivir sino en el diálogo y la amistad de los hombres, este silencio es el fin del mundo”.

“Las ideologías marxista y capitalista, basadas las dos en la idea de progreso, convencidas ambas de que la aplicación de sus principios debe conducir fatalmente al equilibrio de la sociedad, son utopías de un grado mucho más alto. Además están costándonos muy caro (…) Estoy convencido de que no podemos ya tener la esperanza razonable de salvarlo todo, pero, al menos, podemos proponernos salvar vidas para que el futuro siga siendo posible”.

“Esta contradicción es común a todos los hombres de quienes he hablado, que desean una sociedad que sea al mismo tiempo feliz y digna, que quieren que los hombres sean libres en un contexto de justicia, pero que hesitan entre una libertad en la que –lo saben bien- la justicia es finalmente burlada, y una justicia en la que –lo ven bien- la libertad es suprimida desde un comienzo. Esta angustia intolerable se convierte generalmente en motivo de burla para quienes saben lo que hay que creer o hacer. Pero opino que en vez de burlarse de ella es necesario razonarla y aclararla, ver qué significa, traducir la reprobación casi total que vierte sobre el mundo que la provoca y despejar la débil esperanza que contiene”.

“Será suficiente señalar que las grandes políticas de hoy pretenden solucionar el futuro del mundo mediante principios firmados en el siglo XVIII, en cuanto concierne al liberalismo capitalista, y en el XIX, en lo que respecta al socialismo llamado científico”.

“No hay vida sin diálogos (…) La polémica ocupa, entre las naciones y los individuos, e incluso a nivel de las disciplinas de antaño desinteresadas, el lugar que ocupaba tradicionalmente el diálogo reflexivo (…) ¿Cuál es el mecanismo de la polémica? Consiste en considerar al adversario como enemigo, en simplificarlo, en consecuencia, y en negarse a verlo (…) Convertidos en casi ciegos por la polémica, no vivimos más entre hombres, sino en un mundo de siluetas”.

“Lo que hay que defender es el diálogo y la comunicación universal entre los hombres. La servidumbre, la injusticia, la mentira son los flagelos que acaban con esta comunicación e impiden el diálogo. Es por ello que debemos rechazarlos. Pero estos flagelos son hoy materia misma de la historia y, por consiguiente, muchos hombres los consideran como males necesarios”.

Se trata de abrir posibilidades, persuadir, sembrar, posibilitar… Todo lo demás, de lado y lado, es basura irrealizable. Gracias Camus.

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