Cuando el culto se escurre por el caño

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imagen tomada de criticascine.com

“Tron Legacy” es una película que no necesitaba ser segunda parte de ese filme de 1982, llamado “Tron” y que vimos de niños y que nos llevó de golpe a ese universo interno y paralelo de los juegos de video. Es más, se la podía presentar como otra historia más, o quizás hasta como ‘remake’. Pero no. Se fue por el camino seguro al fracaso. Los elementos de culto deberían mantenerse intocables por ley porque “Tron” fue una película que como concepto y realización visual se adelantó a su tiempo. Ahora, si uno la ve en este momento de su vida, descubre que a nivel de historia no fue lo mejor que se pudo hacer… pero uno le suele perdonar esas cosas a aquello que quiere y que impacta.

Pero algo pasó casi 30 años después. No sólo se trata de recuperar en algo ese espíritu añejo, sino darle sentido en un mundo en el que la mayor parte de filmes de elevados presupuestos recurren al uso de computadoras para contar lo que quieran contar. Es decir, ¿cómo hacerlo si ya todo lo que “Tron” postulaba como filme es pan de cada día? El argumento sigue siendo un elemento duro de compaginar con el resultado adecuado de una película.

imagen tomada de uruloki.org

Dirigida por Joseph Kosinski (ésta es su ópera prima), “Tron Legacy” retoma los elementos y personajes de la original (dos realmente: Kevin Flynt / Clu –interpretados por Jeff Bridges y Alan Bradley/ Tron –interpretador por Bruce Boxleitner) y te cuenta una historia en la que el hijo de Flynt, Sam, ingresa a este mundo de intranet al recibir una señal desde el interior. Listo, hijo detrás del padre, reencuetro posible y una nueva lucha. Esta nueva película de “Tron” le debe muchísimo a la idea de maldad y redención dibujada por Star Wars, además de cargar con su peso espiritual, que resulta fundamental para entender cómo el personaje de Bridges pasó de ser el Flynt casi Han Solo de la primera parte a convertirse en una suerte de Dalai Lama. Este elemento es uno de los pocos que resultó interesante… pero al mismo tiempo no estuvo bien desarrollado, como si no importara.

Mi impresión es que hubo mucha historia para tan poco tiempo.

imagen tomada de cinesfera.com

Ahora, los desastres no dejan de estar presentes, sobre todo (spoiler alert) cuando nos enteramos del desenlace del personaje “Tron”. Porque está en el filme, pero retratado de la peor manera imaginable y es en la secuencia final que se nos revela la ruina alrededor de su figura. Y ni hablar de la supuesta idea del 3D (si bien te advierten antes de la proyección que el filme tiene muchas secuencias en 2D) que no aporta nada. O de la aparición de personajes/programas que cumplen una función y luego van a otra de manera inexplicable… “Tron Legacy” flaquea, pese a los aciertos (como ver a Olivia Wilde en pantalla gigante y con licra, o a Michael Sheen demostrando que es un tipo que puede hacer de Tony Blair, de hombre lobo, de David Frost y hasta de una especie de programa poderoso),  a la recuperación de las batallas con discos o con las motos, o a la aparición de Daft Punk haciendo la música.

Y flaquea porque no importa el fuego de artificio… en el fondo una buena historia es lo que sostiene a la magia del cine.

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