El diablo esté con vosotros….

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imagen tomada de wikipedia.org

“Devil” es una película que parte de un premisa estúpida. De no ser porque el nombre de M. Night Shyamalan está ligado a su producción (y a la concepción de la historia), de seguro que le daba flash forward. Pero me contuve y en el fondo ésta no fue una mala decisión. La idea central es un golpe de ladrillo al sentido común: de vez en cuando el diablo decide jugar con los condenados antes de llevárselos al infierno. Y así tenemos a un grupo de personas de la peor calaña (eso lo sabremos de a poco) que están en un ascensor de un edificio en Philadelphia y que sin saberlo han sido llevadas al sitio por el mismísimo rey del averno, quien (para hacer más entretenido el tema) es una de esas personas.

Sí, el diablo anda en ascensor.

Esta película (que tiene uno de los afiches más obvios que se pudieran hacer) es la primera de una trilogía de historias en las que lo oculto y sobrenatural se derrama sobre las personas que viven enfundadas en mundo contemporáneo y civilizado. Ese gran número “1” que vemos al arranque nos coloca frente a esa propuesta, nos abre esa puerta obvia, por la que todo empieza a salir mal. Porque la certeza de este filme radica en que todo está al revés por acción de esa fuerza extraña (diabólica) que más que empujar al ser humano a lo terrible, se relaciona con él. Y ese contacto es que nos va a llevar por el camino de lo aterrador, lo penoso y doloroso.

La carga religiosa que hay en “Devil” es obvia y al mismo tiempo necesaria. La locución que escuchamos, de uno de los agentes de seguridad del edificio, es la que nos permite comprender lo que está sucediendo y, al mismo tiempo, establecer el choque entre la figura diabólica en un espacio en la que está de más. Las creencias religiosas permiten hacer verosímil una historia en la que un ascensor, sin ningún daño aparente, se detiene sin arreglo, desespeando a sus ocupantes. Algo debe encausar la historia y las creencias funcionan bien. “Devil” es un experimento diabólico. Porque en el fondo los agentes de policía y la seguridad del edificio observan todo por la cámara, son testigos de personas expuestas a algo que no entienden y que está acabando con ellos.

imagen tomada de starseeker.com

John Erick Dowdle (quien junto a su hermano dirigió esa pésima y poco original versión hollywoodense de “Rec”, llamada “Quarantine”) comanda la película con solvencia y con mucha literalidad, tanto que la primera y la última toma del filme se corresponden, abriendo la posibilidd de la esperanza. Ese quizás sea una de las violaciones más contundentes a los paradigmas de las películas de horror, porque hacer un final feliz, sin alternativa a que el monstruo se levante y ataque a los sobrevivientes, es una acción agradable. Y con esto no adelanto nada, salvo uno de sus méritos claros y necesarios. Porque en estas “Crónicas nocturnas” lo que hay es siempre un momento de tormenta que puede desembocar en una gran calma luego de la tempestad.

“Devil” le debe más a “El exorcismo de Emily Rose” que a cualquier otro filme de terror. ¿Por qué? Porque la apuesta no es totalmente sobrenatural. La lucha que hay en la película se centra en la comprensión de los personajes que están dentro y fuera del ascensor de lo que está pasando y probablemente alrededor de lo que han hecho para que suceda eso, para llegar a ese punto. En el fondo el filme roza lo moral; así como la necesidad de encontrar al asesino, porque el tiempo cada vez es más corto. “Devil” es como jugar Clue, pero con el complemento de lo religioso y sobrenatural.

Y el triunfo del filme, siguiendo esa normativa de las películas de Shyamalan, está en el cierre, en los elementos que surgen de la nada y que te cambian el sentido de lo que estás viendo, dándote un desenlace claro y no esperado (muchos dirán que su mejor historia sigue siendo “El sexto sentido”, pero quizás por las razones equivocadas. Mi teoría es que a diferencia de sus otras películas, en las que siempre hay “twists” al final, en “El sexto sentido” la ‘sorpresa’ se revela a segundos de que se acabe la película. Y eso no te da tiempo a asimilar nada, solo a salir impresionado del filme. En otras palabras: termina en el mejor momento). “Devil” no cierra con esa precisión, pero tiene un buen final.

Desde luego, ya están anunciadas las otras dos películas de la trilogía y lo increíble de estos anuncios es que Shyamalan ya ha confirmado que la tercera parte estará basada en lo que debió ser la secuela de “Unbreakable” (para mí superior totalmente a “El sexto sentido”) y eso sí que se vuelve razón para verla.

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