El recolector de historias

imagen tomada de sentado-frente-al-mundo.blogspot.com

Carlos Suasnavas no sólo tiene uno de los blogs más leídos e impresionantes del país (que hasta lo llevó a ganar un premio internacional hace ya unos años – ¿o fue en 2009?); también ha convertido al acto de postear en una acción redentora para todo lector: buscar historias y contarlas de una manera interesante, cruzando lo emotivo y una postura por la cual la vida (y su defensa y exhaltación) es más que una experiencia. La vida y lo que sucede alrededor de ella es,  para quienes la  sobrellevamos, la recolección de una fuerza que nos mueve a algo más.

Y no, eso no es “autoayuda”.

Se trata, en su lugar, de hacer de la vivencia de la humanidad un campo de intensidades. Y eso no puede ser confundido con las recetas o el establecimientos de respuestas. Puedes o no estar de acuerdo con las reflexiones de Carlos, pero lo que no puedes negar es que su ‘trabajo’ en el blog más que devolver la esperanza, nos permite entender que la vida es extraña y rara vez simple (parafraseando y alterando a Oscar Wilde).

Por eso es que su “33 historias imprescindibles” (Editorial El Conejo, 2010) es un libro que lo devoras con la fruición lectora de quien ve una película de Indiana Jones (cualquiera de las tres primeras, las que valen la pena), porque ser testigos del trabajo del investigador y arqueólogo es siempre intenso. Si bien es muy raro que los textos de un blog tengan una mejor existencia en el mundo “real”, los posts de Carlos Suasnavas tienen un poder que transciende el formato. Hay algo romántico en la lectura de estas historias ya impresas y alejadas de la distancia del monitor. El libro te permite una distancia menos fría y probablemente algunas personas encontrarán fastidiosa una publicación (con su costo) de textos que antes leyó de manera gratuita, pero el encanto de leer sobre la perra Judy, la tragedia de Yakov Stalin, o el descubrimiento mortal alrededor de Billy Tipton es único cuando lo que haces es pasar página tras página.

imagen tomada de 20minutos.es

El formato de post no se pierde del todo, pues en las 33 crónicas que forman parte del libro, las fotos son recurso importante. Pero lo más importante, sin duda, es la visión del autor, no sólo implícita en la forma cómo se cuentan las cosas (por lo general, lo que hace Carlos es anticiparnos lo curioso de aquello que quiere contarnos, darnos el motivo de selección de dicha historia, para luego desentrañar los detalles). Cuando es evidente, se produce un contacto interesante con el autor: “¿Saben? Yo padezco de clasutrofobia desde niño y n puedo permanecer por mucho tiempo en lugares cerrados. De hech empiezo a preocuparme si un ascensor va muy lento o demora en abrir; por eso aplaudo esta hazaña, porque debe haber sido muy difícil permanecer dentro de esa caja sin perder la cordura durante las 37 horas que duró su viaje”, cuenta en un párrafo alrededor de la historia de Henry Brown, esclavo negro de Estados Unidos, que escapó de su cautiverio enviándose como carga de un estado a otro.

Claro, nada es gratuito. En la trasncripción de arriba se esconde uno de los éxitos de los textos de Carlos: esa cercanía. Él escribe como alguien que está a tu lado, como lo que un amigo te diría de sus cosas y de sus intereses. Ese es un plus de este libro, parte de su atractivo.

Lo de “33 historias imprescindibles” no es la verdad absoluta. Es una visión del mundo (no en vano el blog de Carlos se llama “Sentado frente al mundo”) que se puede redondear con la lectura de cada persona (un detalle que Carlos no coloca en el escrito sobre los primeros hermanos siameses, Chang y Eng Bunker, que no pudieron ser separados porque la tecnología médica no estaba tan desarrollada entonces: al hacerles la autopsia se descubrió que únicamente compartía una vena menor del estómago y que podían ser separados con facilidad). Y al mismo tiempo es la certeza de que toda experiencia vital es factible de ser narrada, con el deseo de descubrir eso que mueve al ser humano. La historia pequeña y dura, la gigante y monumental, siempre esconde algo que vale resaltar.

Este libro es para mirar en las ranuras de la historia. Y funciona.

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Un comentario en “El recolector de historias

  1. Tienes toda la razón en lo que dices sobre el libro de Carlos. Una vez que lo empiezas a leer no puedes parar hasta que hayas terminado las 33 historias.
    Lo maravilloso del asunto es que despues de leerlas te quedas tan impresionado/a que corres a contárselo a alguien.

    Excelente libro para qué.

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