Tengo mercurio bajo la piel

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imagen tomada de wikipedia.org

“Bug” es un espeluznante filme que dirige William Friedkin, ese pedazo de director capaz de hacer “The French Connection” y “The Exorcist”. Y es tan bueno que te deja sin palabras, te taladra, te hace pensar que solo basta un pequeño empujón para caer y caer… y caer. “Bug” es una película que busqué durante meses y a veces, cuando la encontraba por cable, pues no podía verla porque ya tenía 30 minutos de recorrido. “Bug” es una película que hay que ver completa.

Y quizás decirle película es arriesgarse. Lo que hace Friedkin es tomar el texto de Tracy Letts (autor de la obra de teatro del mismo nombre) y ponerlo en escena como si lo único importante fuese la representación, y no tanto el mérito de la imagen o el montaje. Es más, a veces no vemos la cara de los actores o sus movimientos totales. No interesa, igual el magnetismo de los personajes es lo que brilla en “Bug”: Agnes White es una mesera que está en su peor momento, pues no puede recuperarse de la desesperación de su hijo pequeño y además está siendo atormentada por su ex esposo, que acaba de salir de prisión. Agnes conoce a Peter Evans, que es un soldado dado de baja y entre ambos, que llevan a cuestas una soledad impresionante, se da una relación amorosa que desmorona todo.

Sólo tienen que pasar pocos minutos para darnos cuenta que a Peter no le funciona bien la cabeza.

imagen tomada de roig-elhombrelunar.blogspot.com

Friendkin ya ha demostrado ser capaz de armar películas de horror con todas las de ley. Por eso para muchos “Bug” será un filme del género, capaz de trasladar esa sensación de desamparo a quien lo observa. Eso es un mérito de la historia, de esas paranoias que los personajes intercambian, por esos diálogos que se revelan como el mundo absoluto de Agnes y Peter y nos podemos dar cuenta de que no tienen asidero posible. Somos testigos cómo dos mentes de nuestra generación se van haciendo pedazos… y eso es de terror.

Ashley Judd (que cada vez la vemos menos en películas) hace de una hermosa, indefensa y violentada Agnes. Michael Shannon hace de Peter, el motor inicial. Esa especie de fuego que con un poco de brío se convierte en un incendio forestal. Shannon es un gran actor. No solo sus roles en “Revolutionary Road”, “The Runaways” y en la serie “Broadwalk empire” lo demuestran. Hay algo en él, en su mirada y en la disposición que le da a Peter que lo convierte en un monstruo indefenso, capaz de un solo zarpazo arrancarse el rostro y dejar sin aliento a la mujer que a su lado le corresponde en su downward spiral. “Bug” es un viaje al infierno y cómo ese infierno, pensado por uno, se convierte en una realidad compartida (terrible y desagradable).

imagen tomada de pelikula.blogspot.com

Y Friedkin nos muestra cómo una mente destruida puede acabar con el exterior. El cuarto de hotel, en el que casi el 90% de todo el filme se desarrolla, es un búnker transformado en mazmorra. Ese sitio es el símbolo obvio de lo que pasa en el interior de ambos (sobre todo de Peter), que sienten debajo de su piel la presencia de esos bichos que les fueron implantados (de ahí el título de la película) y que deben sacarlos de sí, aunque duela, aunque se violenten. En “Bug” no hay esperanza.

Estrenada en 2007, “Bug” es hasta la fecha el último filme de William Friedkin (que ya tiene 75 años) que debe ser visto por todos. No hay nada, solo las sospechas y las elucubraciones que nos dan forma y que nos llevan a ser prisioneros de esa realidad que inventamos. Eso es de terror, y tiene mucho que ver con eso que nos sucede hoy en día.

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