Escribir… una cuestión de actitud

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Hablar sobre literatura, para mí, es un acto fallido. Debo ser más preciso: como no sé hablar en público, para mí cualquier intento de verbalizar oralmente la acción de la literatura es una aventura en la que Indiana Jones no va a conseguir la cruz eslava del pleistocenio. Nota mental: Una vez en Guayaquil fui el moderador de una mesa y cuando hacía el resumen de lo que los expositores dijeron, Nila Velásquez me dijo que ella no había dicho nada de lo que yo suponía había dicho y había resumido (clic acá)… Aprendí que era mejor el silencio en esto asuntos públicos.

Pero probablemente no aprendo como debería.

El miércoles anterior, en la Feria del Libro de Quito (donde no pude comprar ‘2666’ porque en el stand de la librería a la que fui ya habían apagado la computadora) tuvo lugar una conversación algo extraña entre Juan Fernando Andrade (autor de la novela “Hablas demasiado” – que ya está en su segunda edición ) y un servidor, en algo que el sello Alfaguara decidió llamar “En línea: los referentes de las nuevas voces narrativas en el panorama literario ecuatoriano”. El título ya marcó un camino a seguir y una discusión algo bizarra poor su circunstancia. Para mí hablar de esto de la escritura y de lo que nos mueve es un asunto que funciona mejor por esta vía.

foto del recuerdo: Juan Fernando Andrade, Juan Secaira, moi, Jorge Izquierdo y Esteban Mayorga (que hoy lanza su novela en la Feria)

Juan Fernando estaba en Washington DC el miércoles del conversatorio, por lo que el contacto vía Skype se volvió fundamental para esta charla. Días atrás ya habíamos chateado un poco para definir los caminos a seguir en nuestras intervenciones de aquel día, que casi respetaron lo que habíamos decidido pecisar. Realmente para ambos no se hizo muy difícil comprender  que los mecanismos que utilizamos para desarrollar nuestra aproximación a una estética personal y búsquedas más propias estuvieron ligados a la música (Juan Fernando es un músico activo, como baterista de “Los Pescados” y yo tuve mi momento rockstar y ahora ando grabando alguna cosa para un proyecto particular y compongo para algo que se hace llamar “Efecto chacal”). La existencia de Mtv Latino en señal abierta en Ecuador significó enfrentarnos al mundo exterior, conocer una versión mucho más directa de lo que estaba pasando en otros espacios, además de darnos en nuestra adolescencia una alternativa a una vida cerrada y pequeña, que significaba vivir en ciudades como Guayaquil (donde crecí) y Portoviejo (de donde es Juan Fernando).

Segunda nota mental: Esta dinámica no podría explicar jamás cómo se ha dado el acercamiento al arte o a la literatura en lugares como Quito, en los que de seguro la cercanía a referentes locales y específicos fue mucho más directa. En otros lados, la búsqueda y la aparición de esos referentes fue algo mucho más personal, el triunfo del espíritu.

Es en ese espacio que la problemática de la distribución de las obras y del uso de herramientas del mercado son graves paréntesis. Es decir, para gente que no venía de una familia dedicada a labores o intereses artísticos, conseguir o reconocer literatura hecha en el país se convirtió en un asunto imposible. Desde luego, parte de mi reflexión se movió por esa perspectiva en la que el literato es un ser que se debate entre precisiones especiales: el pintor no tiene problema en presentar sus obras en galerías y venderlas. El hombre de teatro y de danza no encuentra dificultades en mostrar su trabajo como parte de una sala, para que la gente vaya y pague por ver lo suyo. El músico y el cineasta necesitan de esos espacios multimedia para que sus proyectos sean tomados en cuenta por el posible público. El que hace o intenta literatura… pues la tiene jodida.

Nota mental tres: Ya me he cansado de recibir la serie de comentarios y mails y voces que me acusan de cualquier cosa por haber publicado “Los descosidos” con una multinacional. Como si eso fuese un objetivo importante para cualquiera, como si eso significara lograr algo, como si eso significara algo más de lo que es… Esa perspectiva romántica que hay detrás del libro me suena tan anacrónica y torpe: la solución que me queda a la vista es pagar la publicación de mi obra, como si eso fuera sinónimo de calidad, como si no entrar en el espectro del mercado me hará un mejor autor… Y ojo, que publicar en un sello grande tampoco debe ser visto como referencia de calidad. Puede ser que para algunos se vea como sello de calidad y listo. Al final la lectura lo determina.

Juan Fernando se refirió a este punto con altura, pues habló de la necesidad de otras lecturas, como se dan en editoriales que funcionan como eso y no solamente como imprentas (cientos de escritores que se dicen editores, y que se enriquecen a costa del dinero que autores dan para publicar sus obras, sin un mínimo trabajo de edición), factor fundamental que hay detrás de una obra pulida, más allá de si es buena o mala. Al final lo que se crea es una obra que es leída en espacios reducidos, y se supone que esa es la manera de hacerlo.

Referentes: El asunto central en esta mesa. ¿De dónde surgieron para la gente que tuvo su adolescencia en los 90, en espacios alejados al eje cultural? ¿Cómo conseguirlos si es que en definitiva la literatura se convirtió en herramienta de posturas que le daban prioridad a la figura del creador y no al lector? ¿Por qué seguir el mismo camino que proponen aquellos que cuando tuvieron a su disposición generar lectores prefirieron eternizar el mito y la leyenda? La necesidad estética encuentra su camino, no importa la manera. Y ser parte de esa generación Mtv, previa a la explosión de la internet nos coloca en el camino preciso, quizás con la obligación de reconocer con firmeza la responsabilidad de la literatura y de buscar lo medular en una época que ha democratizado todo, pero que no asume que todo sea de calidad.

De la música pasé a la literatura, más allá de los clásicos, con referencias que se van haciendo al andar y que se desprenden de las relaciones que se establecen en otros formatos (Lou Reed viene de una relación con Andy Warhol, ¿quién es este Warhol, entonces? Kurt Cobain grabó con William Burroughs y ese mismo viejito aparece en el video de U2 “Last night on earth”, ¿quién es él? Fito Páez coloca un par de líneas de Roberto Arlt en uno de sus discos, Charly García musicaliza la película “Pubis Angelical”, basada en la novela de Manuel Puig… y uno empieza a buscar). Si no teníamos ese espacio, si el sistema educativo no se esforzaba por regalarnos esa posibilidad, si los libros no llegaban, si se suponía (y se supone) que usar medios de comunicación es caer en juegos que denigran al arte… pues nos quedó la única alternativa posible: ser artífices de nuestras propias búsquedas.

Y así escribimos no como desinencias externas, sino como producto de un cataclismo personal.

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