Machete sólo se lleva a las chicas y acaba con los malos

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imagen tomada de wikipedia.org

Ver con seriedad la película “Machete” es un grave error. Tampoco se trata de contemplarla como un producto de cuarta. Es, más bien, un punto medio… un interesante punto medio. “Machete”, ese filme de Robert Rodríguez y Ethan Maniquis (aparentemente editor amigo de Rodríguez, aunque en esta altura del partido puede ser una broma más del director de “Desperado”), nos trae de vuelta un filme tipo “sexploitation”, que tuvieron su ‘revival’ con ese proyecto “Grindhouse”, que Rodríguez y su amigo Quentin Tarantino llevaron adelante varias años atrás; de hecho, “Machete” se presentaba entonces como una película ya armada, en el formato de un trailer falso. Ahora le tocó el turno a este personaje, interpretado sin ninguna pretensión por Danny Trejo (uno de esos actores que uno siempre identifica, pero que no sabemos ni cómo se llama), quien se reúne en la pantalla con gente como Jeff Fahey (actor B que debería ser parte de un Hall of fame), el gran Cheech Marin, el indestructible Tom Savini, la ‘pretty girl’ Jessica Alba, la impresionante y realmente hermosa Michelle Rodríguez, Don Johnson (una de esas figuras ‘rescatadas’), la predecible Lindsay Lohan (haciendo de un personaje que podría ser ella; además de detonar una de las escenas más descabelladas de la película) y el fabuloso Robert De Niro (con quien Trejo ya actuó en “Heat”, de Michael Mann).

“Machete” tiene un arranque tan irregular que cuesta creer que saldrá algo bueno de eso. Desde ese español extraño y casi ininteligible entre los mexicanos y un Steven Seagal que es el más malo de los malos (y que cada tres frases dice “Puñeta”), el inicio de la película te pone a dudar. Tendrán que pasar varios minutos para comprender su dinámica y lo más seguro sea decir que una vez que el conflicto aparece, la verdadera película surge: Machete es cotratado para atentar contra la vida de un senador en contra de los migrantes ilegales (De Niro) y cuando va a dar el golpe, descubre que ha sido engañado, lo han usado para hacerlo parecer culpable del atentado. Nadie le hace eso a Machete, sin duda. Pero bueno, el arranque, si bien no se sostiene mucho, tiene unas secuencias de acción y sangre que valen la pena repetir.

Esa es una constante en este filme que no busca mucho, simplemente mantener un espíritu fiel a la exageración.

imagen tomada de onlinemovieshut.com

Eso es “Machete”, una película en la cual los curas llevan armas, las disparan, graban confesiones; una historia de este tipo al cual lo dan por muerto, lo dejan sin nada y es capaz de conseguir a todas las chicas alrededor de él, pese a no ser un Adonis, y una fábula ridícula en la que la migración a Estados Unidos es el tema que se derrama por doquier. El nivel básico de la historia, desde luego, puede parecer gratuito. Machete no es el tipo más inteligente, y eso podría hacernos pensar que algo está mal. Ya estamos a la mitad de la película, todo empieza a ser claro y él todavía no sabe dónde está el engaño; no importa, él está para repartir golpes, hablar poco (poquísimo), y acabar con los malos.

Pero si todo está a un nivel básico impresionante, ¿dónde está el poder de la película? Es los momentos, en los detalles. No es una totalidad lo que impresiona, sino cómo esos instantes de absurdos (SPOILER: Machete utilizando el intestino gruego de alguien para colgarse de una ventana) se conjugan hasta generar algo que de mal gusto te lleva a la hilaridad y al placer del observador. Robert Rodríguez se encarga de muchas cosas cuando hace sus películas y esa posición de hombre de renacimiento del cine le permite ver al resultado como la suma de sus partes: El guión es de él (acompañado de Álvaro Rodríguez, respetando lo que ya estaba definido en el falso tráiler de “Machete); la música del grupo Chingón (en el que él toca) es impresionante y ayuda mucho para crear la atmósfera retro y exagerada; también interviene en la edición (dándole un carácter oriental a las secuencias de acción, en una onda similar a la de Tarantino en “Kill Bill Vol. 2”) y eso para las peleas es fundamental. Rodríguez carga sobre él el resultado final.

imagen tomada de indiegeniusprod.com

 

Pero lo principal está en entender que pese a sus deficiencias en la historia y en el desarrollo de una entrada que reviente la cabeza de todos, “Machete” es una película B que se ensambla bien, que tiene un par de personajes muy buenos (el de Don Johnson es tan increíble que uno quisiera verlo más tiempo en pantalla) y que se mantiene fiel al espíritu y temas de Rodríguez (como el de la heroína herida, capaz de reventar todo y tener su oportunidad de venganza; así como la del héroe que busca su venganza). Es una película para fans. Pare de contar.

Y sí. Quizás ya era el turno de Danny Trejo.

2 comentarios en “Machete sólo se lleva a las chicas y acaba con los malos

  1. PArece que trata de mandar un “desgusting message” a los que hicieron la ley de Arizona… mexico strikes back cumpliendo all their fears and prejudices!
    Tarantino no ayudó?

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