El juego de Bellatin

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imagen tomada de eluniverso.com

para @merlinadelgolfo que me dio una gran respuesta

Bellatin nació en 1960 y le faltaba un brazo, el derecho. Se lo puede ver como un ser incompleto; pero eso no es todo. Hace poco dijo en un diario ecuatoriano: “Mi vida quiero convertirla en escritura, yo no quiero que termine en personaje de ficción; o sea, es mi cuerpo y es la posibilidad de que mi cuerpo también sea leído por el otro, como un libro. Todo comenzó con la idea de hacer del no brazo, porque no es una falta de brazo, yo nunca tuve brazo y no lo necesito, hacer de eso una idea artística, algo visible“. Para Bellatin el brazo ausente no es carencia, sino una condición inevitable. No hay mucha distancia entre esa forma de percibir la vida y la acción dentro de ella. No hay literatura total para Bellatin, no le hace falta, busca algo más, confronta las formas, los géneros, los modos. En “Salón de belleza” escribe: “Lo triste será el modo”. Por eso abre la posibilidad de la transgresión, de revertir la estructura quieta e inerte de los géneros. Por eso su obra y sus proyectos pueden ser explicados y entendidos bajo esa dinámica. Mario Bellatin quiere hacer lo que muchos hacen, como un artista plástico, como cineasta. Integra todo. La novela lo resiste todo. Saca del libro, de la página escrita e impresa, de ese terreno autónomo, el accionar del arte. Es coherente.  Las formas le son insuficientes, aunque esté dentro de ellas. Bellatin se diferencia de una manera fundamental: juega y mucho.  Juega a armar encuentros de escritores con actores representando a esas figuras que los medios y fanáticos van a observar. Juega a dirigir y crear una Escuela Dinámica de Escritores en la que pone en práctica sus versiones libres y transgresoras, hasta el resquicio, del arte. Juega a llevar en su brazo derecho faltante las prótesis necesarias y llamativas: garfios y hasta un pene que usó en Brasil. Juega a escribir y publicar mucho. Juega a las fotografías que le toman a cada paso,  a un proyecto editorial y antieditorial (simultáneamente) (lo denomina “Los 10 mil libros de Bellatin”) (100 libros pequeños, reducidos, que venderá en unos pequeños dispensadores, de ellos siempre habrá 1000 ejemplares por edición) (No es que tenga muchas obras. Bellatin afirma que reformulará las estructuras de algunas que ya están publicadas y que publicará algunas nuevas. Dice que ya lleva 3 publicadas y que tiene ya 35 listas). Juega a vender sus libros en alguna bienal, enfrentándose al comprador de sus pequeños libros (¿los libros de pequeño formato que habla Leonardo Valencia?): “¿Cuánto cuestan?”, le preguntan. “¿Cuánto pagarías por él”, responde. Dice que le han pagado por esos pequeños libros  valores entre 1 y 300 dólares. Confiesa que no trata de romper nada del mundo editorial. Está dentro, pero va a salir de él. Se ha ganado la posibilidad. Es un autor muy práctico. Lo suyo es práctico. Es la practicidad de un brazo. Juega, lo hace porque lo formal enquista, determina un espacio seguro, que quizás se deba romper sin peligro. No está en contra del establishment (lo ha dejado bien claro). Cree en la cultura como un ejercicio sustentable. Al inicio de la Feria de Guayaquil dijo: “Feria o muerte, venderemos”. ¿Por qué juega? Porque el juego es también un campo de aprendizaje, de revelación de nuevas normas, de nuevos mundos., de imaginación total. Ser escritor para Bellatin es crear su ley, jugar en ella, en pos de algo que él entiende muy bien. No es que intenta llenar un espacio vacío. Bellatin integra todo lo demás hacia él. Bellatin no cambia la escritura, no busca transformar las cosas. Quiere hacer algo con él mismo. Por eso juega en su campo, por eso mira en los libros y más allá el camino. Bellatin está adentro y busca generar reglas que agrupen a otras normas. Esto es lo que él ha vivido y por eso aplaude este sistema. Su juego es también espacio de paradojas. Por eso ha llamado la atención (dice que ya no carga el garfio porque es muy pesado). Por eso afirma que la entrada a una Feria debe ser la obligatoriedad de comprar un libro, pero también aboga por libros baratos. Sentido lógico de mercado. La cultura debe volverse negocio, pero un buen negocio. Los modos deben romperse, esas formas tristes que él transgrede, pero no violenta. En Guayaquil le falta un brazo, lo oculta. Pero no hay que esconder nada ante su figura. Antes usaba esa ausencia para remover cosas, con ese garfio (¿Garfio? ¿Capitán Garfio? ¿Juego?). Hoy se mueve desde otra perspectiva, que es la misma de antes. Esa eterna destrucción de las formas que él ya venció de entrada. Ser incompleto no es ausencia, sino posibilidad, movilidad. No es el ser incompleto que refleja las faltas, sino que observa en el espacio vacío ese camino para la construcción. Alguien en Guayaquil se le acercó y le hizo la pregunta precisa: “¿Con qué mano escribe?”. Y la ilusión se ha creado, el juego ha triunfado. ¡Grande, Bellatin!

Un comentario en “El juego de Bellatin

  1. Gracias por los videos. Ya no me siento tan mal por no haber a ido a Guayaquil a conocer a Bellatin. ¿Sabes si Miguel Antonio Chavez se va a animar a abrir la Escuela Dinámica por estos lares? No nos caería nada mal.

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