Defender la democracia

Uncategorized

Voy a hablar de algo que me llegó a mi mail, bajo el título “Por defensa de la democracia”. A continuación, el texto:

EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA Y EL PROGRESO SOCIAL
Frente al grave atentado contra la democracia cometido por un grupo de policías insurrectos, inspirados por oscuras fuerzas políticas, que llegó inclusive a intentar el asesinato del Presidente de la República, Rafael Correa Delgado, los intelectuales y artistas ecuatorianos manifestamos a la opinión pública:
1º.- Nuestro total y decidido repudio a este atentado, injustificable desde todo punto de vista, así como a sus inspiradores, ejecutores y cómplices, que deben ser sancionados con todo el rigor de la ley.
2º.- Nuestro pleno respaldo a la democracia, como única forma de convivencia civilizada entre ciudadanos.
3º.- Nuestro decidido apoyo a la Constitución dictada en Ciudad Alfaro y aprobada por el voto general del pueblo ecuatoriano, que apreciamos como un horizonte adecuado para la defensa de las libertades individuales y colectivas, y para la promoción del progreso social, político y económico de todas las gentes, etnias y regiones del Ecuador.
4º.- Nuestra voluntad de seguir impulsando el proceso de cambios que vive nuestro país en el marco de la Revolución Ciudadana y que ha significado la recuperación de la soberanía nacional, la promoción de los sectores sociales antes marginados de la atención del Estado, el creciente desarrollo de la producción, la democratización y reforma de la educación pública y, en general, un notable impulso al progreso económico y social del país.
Adicionalmente, convocamos a todos los ecuatorianos y ecuatorianas a movilizarnos en defensa de la democracia, de la Constitución y de los logros de la Revolución Ciudadana, amenazados por una amalgama de oscuros intereses políticos, que buscan hacernos retroceder a un oprobioso pasado y restablecer el dominio político de la oligarquía y la dependencia frente al imperialismo.
Finalmente, hacemos un llamado al Gobierno Nacional para que se empeñe en vincular a su proyecto de cambios a todos los sectores populares y fuerzas políticas progresistas, con miras a formar un Frente de Defensa de la Democracia y a fortalecer el avance de la Revolución Ciudadana.

De ahí hasta el final una lista larga de intelectuales y artistas del país que firman este documento (por cierto, no reproduzco las firmas porque me imagino que no son todas las que van a anexarse a este escrito. Sería algo incompleto e innecesario hacerlo ahora).

Y yo no he firmado nada.

imagen tomada de mexico.cnn.com

No me sorprende y no sorprenderá a nadie. Creo que es increíble que existan estas manifestaciones públicas de adhesión política de parte de artistas, ejercitando la capacidad ciudadana que cada uno tiene. En serio que celebro eso, especialmente en un país como este donde hasta la retórica política aburre y muchas veces sobra. Creo que también el ser artista e intelectual exige mirar más allá de las narices, y al mismo tiempo es un llamado obligatorio a ser consecuentes con sus miradas de mundo. Al final el arte es esa experiencia con el exterior, ¿no? Pues por eso no me asombra lo que hay en este manifiesto.

Voy de a poco.

Los dos primeros apartados los firmaría con los ojos cerrados. Sin duda. Cualquier persona con dos dedos de frente sabría pensar lo mismo y considerar que lo que pasó ese día tuvo mucho de rompimiento de orden democrático y de peligro para el país… algo que no debiera repetirse jamás.

El tercer numeral, el de apoyo a la Constitución, presenta una obviedad de la que prefiero no opinar. Se me hace innecesario ‘aclarar’ esto en medio de la situación reinante, pero también es un detalle revelador, que estalla en el apartado cuarto, que sí me pausa.

“Impulsar los cambios en el marco de la Revolución Ciudadana”. Puedo entenderlo, sin duda, pero no compartirlo. El arte involucra siempre una mirada de duda ante la realidad, y esa duda convierte al artista en un ser incapaz de aceptar los mecanismos existentes. La creación artística es un acto de resistencia ante la vida, ante su obviedad. Pero bueno, el artista también es una persona en medio de una circunstancia histórica determinada… y eso explica esta suerte de documento de apoyo a un Régimen (que no es igual que apoyar a la democracia. Defender la democracia siempre va a significar defender al grupo, movimiento o partido que ostenta el poder Ejecutivo y/o el Legislativo. Defender a este partido, grupo o movimiento, o el proceso que gestiona, no es necesariamente defender la democracia. La democracia no puede ser resultado de la metonimia, jamás).

Aquellas aseveraciones colocadas como verdades en este apartado (como la recuperación de la soberanía nacional, la promoción de los sectores sociales antes marginados de la atención del Estado, el creciente desarrollo de la producción, la democratización y reforma de la educación pública y, en general, un notable impulso al progreso económico y social del país) se pueden leer desde varias perspectivas. Hay verdad en eso, sin duda, pero no es toda la verdad. El análisis que hace falta del 30s va por un lado muy claro: ¿Por qué si los cambios han sido buenos para los grupos sociales menos favorecidos, son los policías (grandes beneficiados de este Gobierno en muchos campos –me consta aquello) quienes originan los hechos deplorables de ese jueves que casi terminan con nuestra democracia? Esta pregunta necesita una respuesta realmente clara y no enraizada en ‘oscuros intereses de grupos políticos’ que por más oscuros que sean no podrían promover nada si no existiese ese resquebrajamiento. Podemos caer en el “es que Lucio los engañó” o lo que sea. Sin embargo, si no era Lucio, era la CIA, Krang, Piñera, Santos, el General Zod y otros… Quizás en el fondo la promoción de los sectores marginados no está funcionando del todo (y eso sin contar con las dinámicas provocadas por los saqueos en ciudades como Guayaquil y Quito).

Las verdades suelen ser ejercicios complejos, productos de mucho diálogo y discusión. Es cierto que el acceso a la educación ha mejorado… lo del desarrollo de la producción no lo sé así que no opino. Lo de la soberanía es variable (por no decir peligroso. Cualquier discurso que maneje la idea del nacionalismo es repudiable. La historia de la humanidad nos ha enseñado eso, incluso recientemente). Claro, en público se rechaza al imperio o lo que sea, pero al final resulta que estamos cambiando de ‘patrón’ (China nos está agarrando del cuello, en este preciso momento. Desde luego, Correa ha reclamado algunas condiciones de los chinos, pero no pasa nada con eso).

Podría seguir hablando del tema, pero me quedo con pocos detalles para aclarar el punto central de esto.

“…convocamos a todos los ecuatorianos y ecuatorianas a movilizarnos en defensa de la democracia, de la Constitución y de los logros de la Revolución Ciudadana”, “dependencia frente al imperialismo”, “dominio político de la oligarquía” y “oprobioso pasado”… frases y posturas que ya caen en el estereotipo y que de ninguna manera representan una real posición en contra de un acto antidemocrático real. Planteamientos vacuos en medio de una situación política que va más allá de mis pasiones o dogmas. A lo que voy es que para ser un documento de artistas e intelectuales me sabe a mirada tan reducida, obvia y contaminada de la propia creencia. Lo cierto es que nuestro pasado ha sido asqueroso y temible (hay que luchar para que no se repita, con más fuerza, en democracia). Pero no por miedo al ‘cuco’ o al fantasma de LFC vamos a violentar ciertos conceptos y criterios que tienen que ver con la libertad individual y que son importantes para cualquier Estado. Defender la democracia no es únicamente defender un proyecto político a capa y espada (sin pensar ni importarte los muertos y heridos en estas defensas); defender la democracia no es vitorear sólo triunfos y banderear mayorías. La democracia metonímica no funciona: las elecciones son partes fundamentales del modelo, pero no es lo único importante. Defender la democracia va más allá de procesos que se vuelven en gestores de generalidades como criterios irrefutables (insisto con el análisis del 30s, que todavía no se lo hace bien). Defender la democracia es auspiciar conceptos que generen cercanías en un país y no lo contrario. Defender la democracia no es permitir que conceptualmente (soy un tipo que defiende el asunto de las ideas y los conceptos, porque al final sólo eso nos queda) se trastoquen los sentidos y ahora se asuma que la verdad del Estado sea la única verdad.

imagen tomada de clarin.com

Defender la democracia es un acto más complejo que salir a las calles o firmar un documento en defensa del presidente que me caiga bien.

Defender la democracia NO SOLO ES salir a las calles a echar presidentes o promover golpes.

Defender la democracia es hacer público el descontento y pedir cambios o al menos un diálogo para encontrar salidas.

Defender la democracia es ser lo suficientemente consciente de las cosas buenas que se hacen a nivel del Estado (¿quieren que me ponga a enumerar? Son muchas, como lo que se hizo con el pago de la deuda; lo de la educación superior gratuita; las mejorías en salud – con todas sus dificultades de por medio -, entre otras, muchísimas). Defender la democracia es ser crítico y comprender que el problema del país no se resuelve con un proceso revolucionario y ciudadano que quiera cambiar todo con rapidez. Nuestra idiosincrasia no nos permitirá eso.

Defender la democracias es pedir los cambios sustanciales para que esas cosas buenas que se han hecho ahora se mantengan en el tiempo… bien financiadas y definidas, para que no desaparezcan miserablemente.

Defender la democracia es tratar de comprender al país y no quedarme en mi parcela de razón. Defender la democracia es tener en mente al que no piensa como yo para saber en qué me equivoco.

Defender la democracia es hacernos responsables porque este país, que desde 1996, dejó que las maniobras políticas y estúpidas de la partidocracia (que no ha desaparecido y no están precisamente enquistadas en la triste oposición de minoría en la Asamblea… miren a los colaboradores cercanos del Presidente) se convirtieran en prácticas diarias y continuas. Antes resolvían las cosas en oficinas. Hoy el Presidente no tiene empacho en decir que las leyes entrarán a regir con los cambios que él realice… como si eso fuera lo correcto y lo ‘democrático’.

Defender la democracia es comprender de qué ‘pata’ cojea el Régimen y pedirle cambios. ¿Qué hace todavía Alexis Mera ahí?, por ejemplo.

Defender la democracia no es sólo defender la legalidad por ser legal. Usar una ley copiada de países represores y no cambiarla hoy para castigar como “terroristas” a opositores que salen a las calles y causan desmanes es un asburdo; peor si, como señaló Adolfo Pérez Esquivel, los acusados son pueblos originarios de este territorio. ¿No hay leyes menos ‘severas’ si es que en realidad se ha violentado algo?

Defender la democracia es comprender que si hay fuerzas políticas opositoras, éstos no tienen por qué ser consideradas enemigas o conspiradoras. Repito: la alteración de los conceptos siempre ha sido peligrosa en la historia de la humanidad.

Defender la democracia es exigir una gran investigación para encontrar a los culpables de este último capítulo, que sean enjuiciados con justicia, y con derecho a la defensa, inclusive (si los nazis tuvieron ese derecho, estos tarados también lo merecen).

Defender la democracia es condenar que en cadenas nacionales se presenten a ‘culpables’ cuando la investigación sigue en curso.

Defender la democracia es pedirle a nuestras autoridades que sean claras con las informaciones que lanzan sobre el 30s. Defender la democracia es comprender que más allá de un proyecto político, lo que importa es un país en toda su extensión.

Defender la democracia es comprender todos sus mecanismos y razonar con ese conocimiento. Defender la democracia es más que crear un documento con dos primeros apartados reales y necesarios y otros dos que entran en una maraña ideológica casi irresponsable.

Defender la democracia es entender que el progreso social no debe ser camino de resentimientos, abusos e inconsistencias.

Defender la democracia es exigir que los poderes en conflicto resuelvan sus diferencias con todas las herramientas posibles y no sólo tratar de gestionar la creación de grupo ciudadanos para fortalecer las ‘ideas de turno’.

Defender la democracia es observar, señalar, criticar y pedir una unidad de país que se pierde…

Defender la democracia es comprender que lo bueno que hace el Estado es lo que debe hacer un Estado… y hay que reconocerlo como lo que es.

Defender la democracia es entender que ésta va más allá de las elecciones.

Defender la democracia es más que pedirle al Gobierno que acoja a quienes piensan como yo.

Por eso no firmo este manifiesto… Porque prefiero hacer democracia con otras perspectivas y no reduciendo ciertos conceptos que me parecen fundamentales para un país.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s