Día cero (diario de novela 22)

Hoy es la noche en que “Los descosidos” encontrará lectores. Hay importancia en el ambiente, viento y hasta frío en las manos. Hay muchas cosas, sensaciones y hasta precisiones (sobre todo imprecisiones). “Los descosidos” verá la luz hoy, por la noche. El proceso  llega a su fin y se abre otra puerta a ese espacio en el que la comunicación juega un papel tan importante, desde el uso de la palabra, hasta su demérito (la lectura es eso, sin duda). La comunicación cruza por los temas de la novela, lo hace porque se vuelve una necesidad y a la vez una carga. Muchas veces no hacemos más que poner en práctica ese reflejo nefasto cuando nos comunicamos. Creemos que hay algo afuera, cuando ese algo está en nosotros mismos. Vemos lo que tenemos frente a nuestras narices, pero estamos viéndonos en un cristal que, a veces, nos deforma.

Hace unos días charlaba con un buen amigo que me decía que lo más probable era que fuera mucha gente al lanzamiento, por eso de mi “imagen pública”. Reí, mucho. Esa ‘imagen pública’ no es más que este blog, o mi cuenta en FB o mi cuenta en twitter. Dejo de lado mis cuentas en FB y twitter (más que nada porque en esos espacios ejercito cercanía con muchos amigos o gente con intereses afines y pare de contar) y pienso en este blog. Exceso, claro… Me encanta, eso sí. “No debiste poner esto”; de acuerdo, pero me fascina ese ‘error’. Le dije a mi amigo que así fuera un contador (o hasta un vendedor de hot dogs en la calle) disfrutaría tanto de este momento en el que la comunicación se vuelve una bola, porque me obliga a discernir mejor y encontrar detrás del error. Me encanta ese ejercicio de lectura. Lo considero fundamental ahora. Eso de “imagen pública” (como requisito empresarial inexistente), no me define, bajo ningún parámetro. Quizás define a quien lo contempla de esa manera. Nada más.

Y me encanta descubrir que mucho de esto vibra en la novela. Mucho. Esto es lo que importa. Ese libro, no el blog ni nada más. A veces me da risa cómo se asume que este blog es necesario para mí. Si pudieran verme haciendo lo que realmente mi importa, pues pensarían lo contrario; pero no es momento de eso. A lo que voy es a que resulta tan fácil creer lo que sea, asumir lo que sea. Y listo. La novela saldrá (irá la gente que deba ir al lanzamiento), habrá personas que la disfruten y habrá personas que no. Algunos darán razones, otros no; algunos buscarán las costuras, otros no. Es parte del juego. Sólo se trata de vivir.

Y siento que desde hoy “Los descosidos” va a vivir algo… que espero sea bueno. Los espero a las 20:00 en el Patio de Comedias (18 de septiembre y Amazonas), en Quito.

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3 comentarios en “Día cero (diario de novela 22)

  1. estaré cuando lo hagas en guayaquil, no sabes lo ansiosa q me pone leer tu novela! Salud y disfruta de este momento!

  2. Felicitaciones, bro. Me imagino que un parto no sería un parto sin ese nerviosismo previo; recuerda que siguen siendo minoría quienes mueren al dar a luz. Estaré pendiente de si la editorial se anima -nuevamente- a hacer un lanzamiento acá en Loxa. Un abrazo, mi estimado.

  3. Eduardo linda velada; me divertí un montón.
    Las fotos las subo a mi cuenta de Facebook en este momento.
    Espero obtener libro para porder criticar. jejeje…
    Felicidades nuevamente y un abrazo.

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