Los avatares de Udo Berger

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imagen tomada de mrwilliamsinablog.blogspot.com

“El Tercer Reich” no es una pésima novela. Tampoco es un gran libro. Parto de eso, de esa extraña conciencia de estar ante las páginas imperfectas de un autor igualmente imperfecto, pero convertido en la leyenda necesaria para creernos grandes, ya sea porque hablamos el mismo idioma, tenemos algunos referentes similares, o porque nos gusta escribir. En esta novela, una de esas que Roberto Bolaño dejó sin publicar y que hace algunos años alguien “descubrió” en la memoria de uno de sus ordenadores (urgando como buscador de basura para supuestamente devolverle algo del brillo necesario a la humanidad…) lo que tenemos son buenos momentos, una prosa que tiene todas las trazas de Bolaño y párrafos/páginas completos que pueden ser obviados sin inconvenientes.

Lo que le sucede a Udo Berger, el protagonista de “El Tercer Reich”, es el material preciso para una novela (la ‘aventura’ leída con la frialdad de una contratapa, atrae mucho), pero en el fondo, el ‘cómo’ es lo que convierte a este temprano intento de Bolaño en algo inacabado: Udo Berger pretende de manera casi tan gratuita escribir un diario de sus vacaciones y dejar evidenciadas las movidas que hay detrás de un wargame que lo apasiona, que se vuelve una caricatura y resulta en un serio problema para la verosimilitud del relato. Lo que en otros libros de Bolaño no sucede, aquí es la base del error. Udo se va con su novia Ingeborg a la Costa Brava, a pasar unos días de vacaciones. Sale muy poco con ella, prefiere quedarse en el cuarto, con el tablero de “El Tercer Reich” abierto y estableciendo, a más de jugadas, un nuevo juego frente a uno de los personajes enigmáticos que él encuentra en la zona, El Quemado.

Y todo lo escribe lo hace por una necesidad tan básica como “mejorar el estilo”.

Las transformaciones de Udo Berger, entonces, son confesiones directas y burdas. Todo se entrelaza y todo se revuelve, como si en ese estado de ver las cosas con la extrañeza requerida (y con esa obsesión que prodiga un juego en el que él maneja a ejércitos de la Alemania nazi, buscando conseguir aquello que nunca se consiguió en la realidad) algo tuviera un sentido. Lo que sucede a simple vista es que hay mucho que se prefirió no sacar y la obra, sin final y no editada con rigurosidad, flaquea. ¿Y cómo hacerlo cuando el autor dejó el texto guardado y ni siquiera quiso que se publicara? “El Tercer Reich” es una novela que hace pensar realmente en la disponibilidad del género por resistir todo. En este caso, lo hace, todo está ahí, en la novela, hasta el exceso.

imagen tomada de splicetoday.com

Eso hace de su lectura un acto no tan placentero. Es una obra de Bolaño, desde luego, pero no tiene todas las aristas definidas. Personajes que entran y salen, que recuperan cierta conciencia de entramado coral (la claridad de este recurso en “Los detectives salvajes” es apabullante) y que a veces estorban. Acciones que hacen de ciertas páginas un tormento y revelaciones que en lugar de encausar la narración, le restan fuerza. Esta es la novela del más flojo Bolaño (el que aparece en las novelas, desde luego, objetos casi siempre flojos), en la que la forma no es vehículo de lo que se quiere contar.

Se lo nota con mucha facilidad. La novela cansa, salvo cuando se tuerce algo en algún punto, pero ya es muy tarde. Al no encontrar un camino adecuado, lo que hizo el autor fue crear un armatoste de casi 350 páginas que pudo tener sólo 200 y algo más de firmeza. Pero aún así insalvable. El uso del diario como herramienta narrativa no fue la mejor decisión. Udo, el narrador, el que escribe el diario, divaga, no está claro, no tiene la capacidad de generar el acercamiento con el lector por obra y gracia de la tontería que realiza: Udo, ¿qué haces si te vas de viaje de vacaciones con la mujer que amas? Pues Udo juega, escribe, sale un poco, va a discotecas un poco, e intenta reconocer en Frau Else, la dueña del hotel en el que está, algún tipo de romance de verano. De estas, las últimas son las que alguien debería hacer en su totalidad en vacaciones… Udo es extraño, pero no por ser alemán nos vamos a tragar su extrañeza con facilidad.

“El Tercer Reich” no es una joya, nos da un camino, nos da una palmadita en la espalda y ya. “El Tercer Reich” no es una terrible novela, tampoco. Todavía podemos decir que un texto malo de Bolaño es mucho mejor que los intentos desesperados de muchos… Y no sé si eso justifica literariamente una publicación.

2 comentarios en “Los avatares de Udo Berger

  1. No por nada Bolaño decidió no publicar el Tercer Reich. Esta novela es un intento fallido de la gran literatura que Bolaño escribió después. Eso es todo. Aunque como dices, es mejor que el intento desesperado de muchos. Considero que era mejor no publicarla, pero Bolaño vende y eso los editores aprovechan. Excelente blog. Un abrazo.

    1. Manu, muchas gracias por el comentario.

      Tal como dices, es el intento fallido de lo grande que fue luego. Veo a “El Tercer Reich” como una novela de laboratorio, para fans de Bolaño, nada más. El problema ahora radica en ver hasta cuándo se abrirá ese abanico y se estirará la obra de un autor que ya publicó lo valioso.

      Un abrazo y gracias por la visita

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