Cosa más grande es la vida…

Uncategorized

imagen tomada de subvertednation.net

Las recientes declaraciones de Fidel Castro pueden ser vistas desde varios ángulos. Y cualquiera de los ángulos que se utilicen, pues no serán más que versiones poco articuladas de la realidad cubana, de ese espíritu que ha inundado América Latina por más de 50 años y que ahora, con sus propias palabras, parece definirse como una mera ilusión.

Fidel abre el camino de la resquebrajadura.

Alguien podría decir que es el acto que le pone fin a la locura; otros que el bloqueo económico de Estados Unidos por fin acabó con las pretensiones humanistas en la isla; otros que realmente la vejez de los líderes pasan factura, otros podrían remarcar que la utopía ya no tiene espacio, que Fidel ha recapacitado a las puertas de la muerte… Todos podrían decir de todo. Y lo cierto es que en estas versiones lo único que imperará es la clara concepción que hay detrás de cada mente. ¿Quién da más? ¿Cuándo usted visitó Cuba, qué vio? ¿El sufrimiento de la gente por la falta de libertades, o la alegría de los cubanos por saberse más solidarios, por tener educación, salud y etc.? Todo dependerá del “Eye of the beholder”… y ahora no es la excepción.

No importa qué versión de la realidad cubana usted quiera manejar, las expresiones de Fidel acerca del modelo económico cubano y su no funcionamiento son claras.

La claridad es un requisito necesario para la transformación, tampoco hay que olvidar eso.

Bueno, Fidel no ha dicho nada nuevo, Es evidente que, desde el final de la URSS, la situación de Cuba desmejoró a nivel económico. Hay mucha tela que cortar en esto, muchísima. Un análisis somero resiste muy poco, porque siempre habrá un asunto de perspectiva que empañará el deseo de una explicación y verdad. Que el bloqueo de Estados Unidos, que las reformas que se dieron en la isla a favor de una educación y salud ejemplares (no se puede negar nada de esto. La atención que he visto que dan los cubanos que recorren y trabajan en Quito es algo que deberíamos copiar, en realidad), que Cuba era el prostíbulo de Estados Unidos y que cómo se iba a permitir que eso suceda en un país hermano… Que lo de Cuba es una monstruosidad por donde se la mire, que la gente no tiene libertad de decir nada, que hay personas que deciden arriesgar su vida en balsas o neumáticos y cruzar la distancia acuática entre la isla y las costas de Florida, que seguir soportando el sistema. Y otras cosas. Todas son ciertas, reales, sosteniendo una lucha. La realidad cubana y su aceptación o rechazo jamás se verá afectada por discusiones retóricas. Nunca ha sido así y nunca la será. Aquellos que defienden el modelo encontrarán la manera de negar las imprecisiones. Los que estamos en contra de esa realidad como camino, pues sabemos que no hay que rascar mucho para encontrar los argumentos.

En este campo, la razón va a sufrir mucho. Porque es un asunto casi de fe, inalcanzable, más mental que físico. ¿Qué hacer en medio de esto? Reconocer lo que está pasando en la isla como la evidencia incontrastable de que, como ha sucedido en otras ocasiones (y como sigue sucediendo), los sistemas socialistas y comunistas tienen un serio problema de planteamiento y ese está en negar lo que hay de bueno y malo en la naturaleza del ser humano (el capitalismo, en lugar de negarlo, lo utiliza para su provecho). Lo que ha sucedido es lo inevitable a nivel económico, como pasa y se da en otras naciones que todavía se dicen comunistas y se abren a la inversión e ingresan en el mercado de la globalización, porque no tienen remedio. Eso es; no hay nada más que dejarse llevar por la realidad y quizás luchar desde adentro.

imagen tomada de static.guim.co.uk

Las declaraciones de Fidel son a nivel económico y son suficientes. Su hermano Raúl, la cabeza de Cuba actual, en una especie de cadena de mando digno de una monarquía, ha definido una serie de cambios económicos que van desde la posibilidad de armar pequeñas empresas, a la entrega por parte del Estado de tierras que no se trabajen a los agricultores, a la venta de viviendas a extranjeros, con construcciones gigantes para incentivar el turismo (como canchas de golf), hasta permitir la venta directa de ciertos productos a los cubanos. ¿Por qué? Porque la economía cubana no está bien. Punto. Este es un hecho que no se puede negar ni contrastar con miradas de fe. Reny Bake escribe en un artículo que publica en Prensa Libre un argumento incuestionable: “Es de recordar que Cuba —en 1958— tenía un Producto Interno Bruto (PIB) per cápita casi similar al de Chile. Ahora, 40 años después, el PIB per cápita chileno es casi seis veces el PIB cubano, al comparar datos del 2000”.

La cuestión actual es: ¿qué va a pasar en adelante? La respuesta también tiene su relación directa con las aspiraciones ideológicas. Pero lo que se debe impedir, desde cualquier perspectiva, es que esos logros que se consiguieron (porque no nos pongamos tarados y no consideremos todo como una pérdida de tiempo y esfuerzo) se mantengan y que lo que venga sea para lo mejor. Y que, de una vez por todas, el establecimiento de un santo y de una divinidad terrenal deje de ser la referencia para toda una región. Esta vez el rey vio su desnudez y habrá que aceptarlo y procesarlo con mucho sentido común, muchísimo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s