El sin sentido y el esfuerzo cinematográfico

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M. Night Shyamalan la tiene jodida. Porque una vez que “El sexto sentido” vio la luz… ya estuvo, todo lo que habría de hacer después sería una mierda porque no iba a tener el mismo impacto que tuvo su tercer trabajo. ¿Por qué? Porque en ninguna de sus otras películas el niño ve muertos y Bruce Willis se da cuenta al final de que es el verídico Dead man walking. Ese es su lastre, su piedra en el zapato. Porque si bien el brillo de “El sexto sentido” es algo irrepetible; esperar lo mismo de sus siguientes trabajos es sin duda uno de los errores más infantiles que se puede caer siendo un espectador. M. Night Shyamalan ha creado el cine de autor que de mejor manera consigue mezclar elementos propios del mercadeo hollywodense y las necesidades personales de quien le da forma a lo que se cuenta. Es un director decente y eso me basta.

Y eso que prefiero no decir nada del hecho que él participa activamente en la construcción del guión, lo que le da un mayor input y control a su trabajo como director (incluso con los pedidos de las productoras por acomodar y acomodar borradores hasta llegar a la versión final). Y eso que no quiero decir nada sobre el hecho de que sus películas han recaudado, por lo menos, el dinero invertido (este es el caso de “La dama en el agua”, que para muchos es un desastre y para mí es una joya incomprendida, un cuento que se le cuenta a tu hijo antes de dormir… así de simple), o han triplicado y cuatriplicado la inversión. Mucho de lo que se dice de Shyamalan se basa en una necesidad del espectador de descubrir siempre al final que todo lo que vio es otra cosa, obligándolo a ver de nuevo la película. El espectador torpe no es precisamente el espectador de Shyamalan; pero en números, funciona.

imagen tomada de cinepremiere.com.mx

Ahora, con su nueva película, “The last airbender”, el director estadounidense, de origen indio, se enreda en la adaptación de la primera temporada del dibujo animado “Avatar: The last airbender” (desde luego, tuvieron que quitar el ‘avatar’ del título para no entrar en conflictos con James Cameron). Y se enreda por dos razones fundamentales. 1) Querer contar una historia muy larga en una hora y media, y 2) Las elipsis no son las mejores. Todo es muy atropellado. En un momento encuentran a Aang, el personaje principal, y en el siguiente ya parece que tuviera dos semanas de estar con sus rescatadores, de la nada. Cambios temporales como esos abundan en la película, lo que deja la sensación de que algo no se está diciendo, de que no está completo todo, de que algo se nos cortó. Eso duele siempre en una película.

Pero fuera de esto (y no es que esto sea precisamente sencillo de saldar, porque esa inconsistencia en el plano temporal hace que los diálogos se conviertan en expresiones burdas), “The last airbender” es un curioso producto. Porque ya sabemos que estas adaptaciones suelen ser un desastre y si bien esta pudo quedar como “Dragonball evolution”, que realmente es una basura, el caso de la película de Shyamalan no es así. Porque M. Night Shyamalan es un director que sabe qué camino tomar y si en esta ocasión se equivocó en varias decisiones, lo que hace como realizador en muchas secuencias es impresionante y acertado.

imagen tomada de wukipedia.org

Shyamalan ha diseñado secuencias de peleas que respetan cierta noción estética de lo que vemos como parte fundamental del mundo del animé (en general, me refiero) y todo queda tan bien coreografiado que las peleas se entienden en su totalidad. Hoy en el cine, mientras más armatostes y confusión se cree que se hace mejores películas, sino pregúntenle a Michael Bay y sus transformers. El punto más alto de esta demostración de recursos es la escena final, en la que se da la batalla entre las naciones del fuego y del agua del norte. Está tan bien armada que por poco, por poquito (le falta mucho, eso sí) recuerda a esa otra gran secuencia final del cine como lo es “The Lord of the Rings: The Two Towers”, En esta dinámica valdría referirse también al manejo acertado de los efectos especiales. “The last airbender” no es un filme que recurre a los artilugios tecnológicos porque hay que hacerlo. No sólo crean el universo, sino que se convierten en un elemento importante para el discurso y la historia: la existencia de este ser convertido en puente entre la humanidad y lo divino, que por 100 años ha permanecido en una reclusión extraña, lo que ha desequilibrado a toda la tierra. El equilibrio es un asunto de movilidad, de permitirse tener poder sobre lo que está en el mundo y para esta perspectiva en el desarrollo de la historia, resulta importante el recurso tecnológico.

Nota importante: Llevar el dibujo animado a la pantalla mueve a Shyamalan en uno de los terrenos en los que él se siente más cómodo. La figura del personaje que le cuesta aceptar su destino y capacidades en una situación absolutamente extraordinaria es uno de sus temas recurrentes.

Ahora, sin hacer referencia ni siquiera al acierto o no de la adaptación (lo que le ha creado cientos de amigos a Shyamalan), “The last airbender” cuenta una historia, flaquea en la forma, se sostiene en las escenas que la integran e impide al espectador salir con una sensación de objeto terminado. Quizás una media hora más al metraje hubiera bastado, quizás…

4 comentarios en “El sin sentido y el esfuerzo cinematográfico

  1. Yo soy fan de la serie animada. Cuando la veía con mis hijos comentábamos de lo espectacular que sería verla en película (bien hecha).

    Espero verla este fin de semana. Lamentable que Shyamalan haya desperdiciado semejante trama, daba para hacer una obra maestra.

    He leído muchas críticas negativas, pero ninguna mención a los efectos especiales. ¿Qué tal estuvieron?

  2. Los efectos están muy bueno, me gustan, apoyan las sencuencias de acción… No creo que te vaya a gustar la peli, si eres fan no la vas a disfrutar… Porque además de los problemas que menciono, se dejan afuera muchas cosas… con media hora más de metraje, insisto, la cosa mejoraba…

    Ya me contarás cómo te fue…

  3. No la pude ir a ver😥 Pero James y los chicos si. Salieron encantados.

    A ellos les gustó mucho la película porque es bastante fiel a la serie (no hubo cambios a la esencia de la historia) y por los efectos especiales. Entendieron todo porque las partes que faltaban las conocían, no “sintieron” que había cosas sin explicar.

    Para James la actuación de Avatar fue muy buena, pero la de Zuko fue mala. Mala porque Suco es un personaje muy complejo, que se debate entre el amor a su nación, su deseo de ganar el amor de su padre, su íntima duda de que talvez la existencia del avatar (y por consiguiente la paz) sea necesaria y los consejos de su tío, que centra su vida en las bonanzas de la paz.

    De lo que me contaron, el único cambio que percibí fue que en la película los maestros tierra habían sido doblegados anímicamente y estaban encerrados en una cárcel. En la serie los maestros tierra estaban en un barco que solo navegaba en altamar, de esta forma no tenían ninguna forma de tener acceso a “tierra”, para poder defenderse

  4. Pero es que Shyamalan es tan remalo. Es el típico caso de director acomodado, el clásico mercachifle que se nos vendió como gran promesa, ahí tenemos a Tim Burton, mediocre y malo, no tiene ni una sola película buena (sólo Ed Wood, si me ponen la pistola en la cabeza) Kubrick, inflado hasta las pelotas por la clockwork orange o odisea, siendo que su cine es de lo más normalito y convencional. Y Shyamalan es malo hasta vomitar.

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