Inception (por segunda vez)

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Cálculo prematuro, pero revelador. Los dos últimos filmes de Christopher Nolan, “The Dark Knight” e “Inception” son los que me han llevado más de una vez al cine en los últimos años. Para mí existe una conciencia abarcadora que me obliga a ir por la vida como esponja y no perder el tiempo pasando dos veces por el mismo sitio. Pero con la obra de Nolan me ha pasado algo distinto. Cada recorrido por sus universos creados en la última década se convierten en una necesidad para desentrañar. “Inception”, por segunda vez, no sólo que es una gran película, sino que se convierte en una obra de arte.

imagen tomada de kid.ingamevg.com

Este post no funciona como reseña, sino como un pequeño ensayo alrededor de las nociones que hay detrás del filme. Porque lo que para muchos puede ser falta de originalidad en la historia (porque no es la primera vez que en el cine – sólo para hablar del cine- se colocan cuestionamientos sobre la realidad), no es más que un acto de rascar la superficie del filme. Porque Nolan plantea un discurso interesante alrededor de la originalidad (no en vano el concepto del “Inception” es el de insertar una idea, darle un origen a algo) y no la concibe como un acto desprovisto del resto. Lo que hace el guionista y director es decirnos que lo que surge como idea viene de la mano de la sinergia que provoca el contacto con otros y con el exterior. La originalidad, para Nolan, no es más que el resultado del ser humano colocado en un contexto, y no del ser humano por ‘ser humano’.

Esa falta de originalidad de la historia, que muchos aducen, no es más que un enfrentamiento de ese individuo a una idea que más que reclamar cierta intelectualidad, lo que hace es desvestir a la inteligencia de su ‘noble espíritu’. Para Nolan toda interacción provocará una idea ‘original’, única a irrepetible, por más que haya precedentes.

Mientras que los Hermanos Wachowsky intentaron en “Matrix” la rebelión contra una realidad tecnológica agobiante; en “Inception”, Nolan no cuestiona la realidad para enfrentarla, la cuestiona para comprenderla (es más, la tecnología no es más que un maletín, punto). ¿Qué hay en eso que vivimos? ¿Qué colocamos de nosotros en eso que está alrededor? ¿Por qué escogemos un camino y discriminamos otros?

Dominic Cobb (el personaje que interpreta Leonardo DiCaprio) es quien deberá entender este proceso de alguna manera, de la mano de su Virgilio (Ariadne, interpretada por Ellen Page), descendiendo hasta el infierno de su culpa para comprender qué hay de eso en el mundo real, por qué su realidad se ha convertido en algo que no puede satisfacerlo. Si en “Matrix” lo que importaba era la salvación de la raza humana de sus propios excesos, en “Inception” importa la ‘salvación’ de ese ser humano absolutamente desprovisto de herramientas para sentirse bien en su colectivo. No hay exceso posible, lo que tenemos es una humanidad comprometida con una realidad que puede ser una pesadilla.

imagen tomada de cine-adicto.com

Nolan ha apostado por un filme enraizado en lo humano.

Y Nolan se la juega por una ficción que permite no sólo el cuestionamiento de la realidad, una vez que termina la película y sales de la sala. “Inception” intenta una versión de lo que es la convivencia, quedándose en lo interno del personaje principal y en su relación con el resto del equipo. Para Nolan, la ficción es el vehículo más importante que existe para explicar la realidad. La ficción contiene todo y sostiene todo. Esa mirada convierte a la ficción en algo útil. Porque la serie de ideas que él plantea (muchas provienen de terapias sicológicas, como esa de cambiar recuerdos malos por buenos) podrían funcionar en el campo de la elucubración de un ensayo; sin embargo, él apuesta por una película, donde hay acción, disparos, y una última hora en la que los niveles se intersecan como si fueran nado sincronizado.

Esta idea de la relación que tiene Nolan con la ficción no es nueva para mí. En “The Dark Knight” (que también es un filme de varios niveles y con múltiples personajes que le dan fuerza narrativa a la historia), Nolan cuestiona varios conceptos, como elementos fundamentales de la realidad que nos rodea. Nadie, y repito, nadie como él ha podido ser tan abrasivo para criticar la inutilidad de la democracia en tiempos de miedo y terror. La escena de los ferrys apunto de estallar es prueba de aquello. La gente vota para decidir si revientan el otro antes de que los ocupantes del que está al frente (criminales todos) se les adelanten. La votación es inútil. No sirve para nada. Una pequeña escena que evidencia cómo el concepto democrático de la elección es fácilmente vulnerable por el miedo. La ficción es suficiente, sin duda.

El “factor Borges” es importante también para el cuestionamiento de la realidad en “Inception”. Tal como el argentino, lo que hay de cierto en el filme es la capacidad de la mente humana para crear y recrear sus propios reflejos. Los espejos en “Inception” son necesarios, revelan a ese otro que quizás sea el yo profundo, el que pervierte y condena la realidad. Así como Borges cuestionó siempre a su ‘otro yo’ y con eso, fundamentalmente, su relación con el tiempo; Christopher Nolan asume los mismos cuestionamientos para establecer una dinámica muy física en el mundo de los sueños. Se supone que el mundo de los sueños es un mundo donde todo puede pasar, y conceptualmente es así. Pero en esta ocasión lo que hay son normas muy definidas porque el concepto del ‘sueño lúcido compartido’, que es el que se maneja como pieza básica del filme, requiere de cierta gramática (en algún punto de la película, cuando Cobb habla con Eames –interpretado por Tom Hardy – le hace referencia a la gramática en su experiencia con lo sueños) para poder establecer las relaciones necesarias entre los personajes. El contrato entre la película y el espectador requiere de un ‘salto de fe’, de reconocer de entrada que si esto me muestran, debe ser creíble en toda su extensión. “Inception” lo cumple. Muchos de los cuestionamientos que surgen sobre la verosimilitud del mundo de los sueños que plantea la película son porque de entrada ese espectador ha decidido no aceptar la propuesta. En ese caso no hay solución posible: en lo sueños compartidos de “Inception” (donde una persona construye el entramado y otro lo puebla con su psiquis) se puede hacer de todo, destruir y crear hasta el extremo; pero todo eso siempre traerá consecuencias. Acá el subconsciente se va a defender y mientras menos se sepa que se está buscando algo en el interior de un ser, a través de sus sueños, mejor.

Por regla general, las “heist movies” tienden a ser lentas. ¿Por qué? Porque exigen evidenciar la preparación de los planes para llevar adelante el golpe. “Inception” no es la excepción (incluso, si nos ponemos estrictos, lo que sucede es muy poco: planteamiento de la acción en los sueños, contrato, búsqueda de los miembros del grupo, planeación y puesta en escena). El respeto de esa estructura responde, justamente, a la necesidad de distanciar las físicas de la realidad y de los sueños –Una nota adicional: una gran “heist movie” es “Reservoir Dogs”, de Tarantino, donde el golpe nunca se nos muestra como tal, porque lo que importa son los procesos internos entre los que realizan el golpe-. Una vez dentro de Robert Fischer (interpretado con firmeza por Cilian Murphy) es que se produce en encuentro claro con la acción contundente. Porque a esa altura ya están claras todas las posibilidades en el sueño, así como los peligros. Toda la hora y media anterior sirvió para establecer la estructura e inmediatamente nos enfrentamos a la puesta en escena que no trata de revalidar visualmente nada más que la misma física del mundo onírico. Los sueños compartidos, entonces, son universos cuánticos contenidos… todas las probabilidades en un mismo sitio, pero dentro de la normativa de esas acciones.

imagen tomada de web.blogs.clarin.com

La acción estalla y de gran manera. Nolan ha caracterizado sus películas por un montaje preciso (quizás “Inception” tenga el mejor de todo). La secuencia de entrada a Fischer, en plena persecución de autos, nos permite observa todas las acciones con precisión casi quirúrgica. Así pasa en el resto de escenas, llegando a su punto más alto cuando Arthur (el fabuloso Joseph Gordon-Levitt) se enfrenta a los guardias que protegen el subconsciente de Fischer, en el pasillo de un hotel, que gira 360 grados, escena en la que la música de Hanz Zimmer es imprescindible –Otra nota: Nolan apuesta por el ‘subcosciente’ porque de esa manera establece los diferentes niveles hacia abajo, para ingresar en lo profundo y cumplir la misión-.

En fin, podría escribir horas y horas sobre el filme y sus caminos; referirme a sus actuaciones (cuando Fischer recibe la idea, cuando es inseminado con un criterio ajeno, el gesto de su rostro lo dice todo, casi imperturbable) a la profundidad de sus personajes (Cobb es vulnerable únicamente con Ariadne, convirtiéndola en la otra mujer que lo podrá ayudar), a los detalles que le dan un nuevo sentido al final (spoiler alert: Saito toca el tótem de Cobb, por lo que en el desenlace es comprensible que pierda su efecto y por eso la perinola no deje de dar vueltas), a los planos que se usan (la cámara en la escena del pasillo es fenomenal: salta, como los actores)… Podría hacerlo por horas, por el simple hecho de sentir que he encontrado un director que realmente hace lo que un director debe hacer: usar su inteligencia no para parecer inteligente o intelectual ante los ojos de unos ‘escogidos’, sino para hacer una película que le llegue a mucha gente, que esté bien hecha y que guste.

imagen tomada de daniel-cinepuro.blogspot.com

Cuando no hay pretensión mayor, existe arte.

12 comentarios en “Inception (por segunda vez)

  1. anoche la vi y me he quedado con mil inquietudes, con ganas de volver. he pensado en varias cosas al salir, en la idea budista de “todo es una ilusión” y en “sueños”, el libro de w.benjamin, en el que relata en la primera parte algunos de sus sueños y en la segunda, habla de algunas imágenes claves de los sueños colectivos de la humanidad.
    espejo-cruce-burla a la gravedad-agua.
    interesantísima peli. y buenos posts.

    besos, eduardo

    1. Maga querida… trataré de conseguir ese libro…

      Sigo creyendo que la posibilidad de la ilusión no puede estar signada por la imprescindible necesidad de la fantasía… Y creoque por eso me gusta esta peli: Nolan no hace que todo sea posible. Hace que todo suceda con las consecuencias del caso… Eso me encanta.

      Un abrazo

  2. Pensándolo bien, sí hay demasiada pretensión en esa película. Lo de “sueños dentro de un sueño” parecería sugerente, pero no puedo dejar de pensar en eso como una complicación innecesaria y que de todos modos está poco marcada (las capas, aparte del estiramiento en el tiempo y de la agresividad de los “anticuerpos”, no cuentan con una distinción particular). La acción se siente gratuita; de pronto es como si estuviéramos en una película turra de James Bond.

    Este crítico de cine… de 11 años (y ya ganador ¡de un Emmy!), a quienes los fanboys de Inception le andan dando caña con una ferocidad que creía reservada solo para los genocidas nazis, sorprendentemente tiene criterio. Lo que dice acerca del exceso de diálogos explicativos es verdad. Eso de Show, don’t tell es un principio de narrativa con el que estoy de acuerdo.

    Inception => overrated
    Fuck Inception.

    1. Quark, ser un pendejo no tiene nada que ver con que defiendas de una manera estúpidauna película. La estupidez trascienden los filmes que te gustan o no.No discrimina… así que realmente argumentar la calidad de una película por la reacción de la gente que la ve, no tiene absolutamente relación. Los ‘trekkies’, por ejemplo, son una mierda de freaks, pero todo ese universo de Star Trek no tiene nada que ver con esas reacciones desenfremadas…

      Por el lado de la acción, pues me parece que está bien justificada: estamos hablando de robos empresariales y a ese nivel, la ‘violencia’ no deja de ser un elemento más para evitar robos. Pero bueno, sospecho que cada cual ve las cosas como las quiere ver.

      La película piuede ser vista como un objeto sobrevalorado, es cierto, todo se presta para eso (porque tiene definciencias y muchas: el uso del tema de Edith Piaf, cuando tenemos a Marion Cottilard en el ‘cast’,lo que jode realmente a la verosimilitud; la actuación de DiCaprio, que ‘calca’ al personaje que interpreta en “Shutter Island”; la explicación de la ‘patada’ que no está bien estructurada, entre otras)… pero más allá de los ‘errores’ lo que creo quetenemosen la pantalla es una película que al menos sí que se toma en seriola ficción y eso, al menos para mí, es lo más importante.

      Saludos

      1. La reacción de la gente solamente me dan pistas de razones que considero deficientes para ensalzar esta película. Por ejemplo, el dato de la supuesta originalidad o el de la complejidad de la película asumidas como garantía de calidad. Aquí pasa que, al igual que en películas como “Signs”, es la notable artificialidad lo que jode la verosimilitud (eso de la ‘patada’, por ejemplo, se siente como una mera excusa para montar escenas de acicón con efectos de cero gravedad).

        Es demasiado colmada. Estoy pensando que funcionaría mejor como una miniserie de TV en lugar de una película. Para el metraje que da el cine muchos de los temas se quedan haf-baked. Lo que sí estoy seguro es que si hacen una secuela, más que seguro que la cagan.

        Hay una tema en particular que me para mí fue la más sugestiva: la idea de la utilización de la emoción positiva (que siempre se impone a la emoción negativa según Dom) como arma de control mental. Me parece perturbador, porque he visto cómo se lo aplica en la vida real.

      2. Pues no sé, yo no trato de asumir el valor de un objeto por quién lo contempla… Ahí sí que no encontraremos punto de intersección posible. Lo de la patada, pues digamos que sea así. Y si es así, me pregunto, ¿por qué no? Al final no se nos ha dicho nada del otro mundo. Yo entendí “la patada” como el desmoronamiento de ese nivel de sueño que se estableció, para llevarte al superior. Así de simple. Pero igual, le doy su cuota de ‘interrupción’ en la obra. De entrada nos plantean que el exterior siempre va a influir en el mundo de sueño, así que no me molestó el asunto de la gravedadcero o de los movimientos de las paredes… que visualmente me parecen impresionantes…

        En el mundo de los sueños de Nolan no se puede hacer de todo… pero la física siemprese ve afectada, con las consecuencias que eso trae…

        Un saludo

  3. Me gustaron mucho tus dos reflexiones sobre la película. Yo también creo que tengo esa conciencia abarcadora de esponja que describís, y aún así también dediqué otras 2 horas y media para ver esta película de nuevo. El impacto fue el mismo, pero la segunda vez puede apreciar mejor el trabajo del director, en más detalles.
    En fin, es una alegría que salgan estas joyas del cine porque significa que siguen habiendo genios dando vueltas por ahí. Ah, y gracias por el link a la entrevista a Nolan del NYT!

    1. Eunice, estos trabajos son las genialidades que yo estaba necesitando para comprender los caminos de la ficción… que ese, al menos, es el gran fuerte de Nolan.

      Un abrazo

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