La frágil Charlotte Gainsbourg

Uncategorized

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de barcodetodose.com

Los hijos de genios, de esos famosos con dinero, abundan con un cartel en la cabeza que les hace creer que son los dueños del mundo. Y casi todos creen que pueden hacer de todo y salir airosos, con la frente en alto, como si estuvieran tocados por una varita mágica que los vuelve capaces de hacer cosas con calidad. Esa ilusión la provocan los flashes y la atención, pero la realidad a veces golpea con fuerza y ofrece una sentencia, con toda la consistencia de la gravedad, que los va jalando hacia un pozo: la calidad y genialidad artística no es precisamente un gen, no existe ningún estudio que asegure ese tipo de herencia a través del ADN. Ahí radica uno de los mayores temores de los nacidos en cuna de oro.

Charlotte lo supo de entrada. Es hija de un grande y su madre también ha recibido la atención necesaria. Fue criada en un ambiente estrictamente burgués, con una educación que significaba asistir a escuelas privadas, recibir lecciones de piano, de música y de escritores clásicos. Sus padres habían tenido un éxito dos años antes de su nacimiento en París, en pleno amorío, con la canción “Je t’aime, moi non plus”, en 1969. Vida de glamour para Charlotte, al ser hija de Serge Gainsbourg y pertenecer a esa tradición de escándalos y actitud casi punk, de un padre que hizo música sin ningún miedo, lo que le abrió un camino para componer cosas con todo el coraje del mundo. Vida de guiones para Charlotte, al ser hija de Jane Birkin y descubrirse maravillada por ese mundo que la madre traía a casa: “La veía ensayar, aprenderse los textos, a veces la ayudaba. Y ella me llevaba a rodajes en los que podía esconderme y mirarla actuar. Había un lado muy mágico. La debí idolatrar un poco. No demasiado porque si no, no hubiera seguido esta profesión, pero sí lo suficiente como para darme ganas de hacerlo. Era algo divertido y positivo, una fuente de placer. Por eso siento una enorme gratitud”, comentó en una reciente entrevista para diario El País.

Princesa que creció ante los ojos de un país completo. Hija de Reina y musa de artistas. Ser hija del Rey que compuso e interpretó canciones que eran cuestionadas por la Iglesia Católica (Gainsbourg papá tiene en su palmarés la primera canción que incluyó sonidos de orgasmos femeninos, por ejemplo) tiene su peso, quizás más que lo genético. Ella tenía 12 años cuando el orgulloso papá escribió un tema que cantó con la hija. “Lemon incest”, su título, lo dice todo (ya se pueden imaginar de qué iba la canción). En el video, él aparecía en jean y sin camiseta; Charlotte, en cambio, salía vistiendo una camisa del papá. Ambos estaban acostados en una cama negra y mostraban la tensión en las melodías de cada uno, sobre un fondo de sonidos electrónicos. Y decían: “El amor que nunca haremos es el más hermoso” y ella nunca se enteró del escándalo, porque estaba estudiando colegio en Suiza.

Para Charlotte no fue un asunto de tener o no tener el genio en la sangre, sino de reconocer que no tenía miedo de hacer lo que quería hacer, empujada por los progenitores. Pero luego el papá moriría y después, en el verano de 2007, ella tendría un accidente haciendo esquí acuático, que fue considerado como algo ‘menor’. Seis meses después tendría un terrible dolor de cabeza que no le pasaba con nada y cuando visitó al médico, la noticia la convirtió en un ser indefenso. “Me sorprendió saber que era tan frágil y tan débil. Eso era muy nuevo. Siempre creí que era muy fuerte y corajuda. No tenía idea de cuánto me horrorizaba morir”, dijo en una entrevista a The Observer, hablando de su nuevo disco, el primero que hace después de su experiencia cercana con la muerte.

El cielo puede esperar
Un hospital, no importa el costo y su ubicación, es siempre un recinto de paréntesis. No se sabe qué esperar. Charlotte no lo supo, mientras las máquinas revisaban su cerebro, con un ruido que, para quienes no han tenido la suerte de escucharlo, remite a la escena de “El Exorcista” cuando a la pobre Reagan/ Linda Blair, le hacen exámenes para encontrarle una explicación a su inexplicable comportamiento. Luego, con su doctor, vio el significado de esas líneas y manchas que no le decían nada a simple vista a la Gainsbourg. “Descubrieron que la masa cerebral estaba presionada por mucha sangre que se acumuló en el cerebro (…) El médico estaba absolutamente shockeado. Me dijo que debía estar paralizada o muerta”, recuerda.

Charlotte tenía 13 años cuando hizo de hija de Catherine Denueve en “Paroles et Musiques” y a los 15 ya tenía en su poder un Premio César, como actriz revelación, por la película “L’effrontée”. “Cuando estaba empezando, mi madre me hizo entender que uno podía tener errores y aciertos. Un día una eres aclamada y al siguiente eres abucheada. Ella me enseñó a no tomar nada por hecho, a nunca tener una mirada esnob sobre el éxito, y a nunca deja a la gente de lado”, contó a la revista Time, sobre esta época, en la que poco a poco fue labrando una carrera de importancia en su país natal. Ha trabajado, hasta ahora, en más de 30 películas: ha sido la mujer del Heath Ledger/Bob Dylan en la antepenúltima película que filmó el australiano antes de su muerte; ha trabajado con un francés absolutamente desquiciado y creativo, como Michel Gondry, en “The Science of Sleep”, o ha sido parte de un filme de Hollywood dirigido por el mexicano Alejandro González-Iñárritu (“21 gramos”), entre otros trabajos.

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de infogratiss.files.wordpress.com

A los 14 años, su padre le compuso las canciones suficientes para un larga duración, que él mismo produjo. “Chalotte for ever” fue su primer trabajo musical, en el que la adolescente ingresaba al mundo discográfico por su cuenta (trabajo que incluyó “Lemon incest” y otro dueto padre/hija). De pronto, años de silencio. Música en stand by, como un ejercicio de entrenamiento y de paciencia. La música únicamente como espacio y sonido para crear los personajes que iba personificando… nada más.

Ella no quería cantar otra vez, ni siquiera lo pensaba. “Mi primer disco lo había hecho con mi padre, gracias a mi padre, a causa de mi padre, para mi padre. Y, sin él, no veía por qué y me parecía imposible. Tampoco consideraba la música mi profesión. Quizá si el primer disco se hubiera vendido bien habría grabado otro, pero la cosa quedó así”, comentó. 20 años después de su debut discográfico, en 2006, se decide a intentarlo de nuevo y aparece “5:55”, un disco que más que definir una aventura realmente personal (“Cuando actúas estás bajo el mando y el soporte de un director; en cambio, con la música soy yo”, dijo alguna vez) la vuelve una cantante con peso, al ser un trabajo que contó con las colaboraciones de Jarvis Cocker, el grupo francés Air y Nigel Godrich (productor de Radiohead). Charlotte se lanzó al vacío, sin miedo, pero el accidente, los exámenes y los diagnósticos la detuvieron.

Imagen de resonancia magnética y olvido
Llegó una operación de emergencia para evitar que la presión acabara con ella. Ruido de un taladro abriéndose camino a través del cráneo, permitiendo que la sangre saliera y acabando con la restricción cerebral. En 2008 la vida fue un espacio para la reflexión. “Fue una época de fragilidad y extrañeza (…) Los médicos me decían sistemáticamente que estaba bien pero algo me decía que no. Era una suerte de angustia postraumática, que me hacía sentir constantemente muy vulnerable y pensar que me podía morir en cualquier minuto”, recuerda.

Para ella fue empezar de cero. La niña que actuaba en sus vacaciones de escuela, la hija de un cantante que la hizo cantar desde pequeña, la mujer que no cree en el matrimonio y lleva 19 años junto a su pareja, el actor y director, Yvan Attal (con quien tiene dos hijos), se enfrentó a la fragilidad propia de una experiencia como esa. En varias ocasiones ha dicho que se siente poco atractiva (Charlotte es una extraña mezcla física de ambos padres y ha crecido idolatrando la hermosura de Jane Birkin), que está repleta de complejos y que visita con regularidad al psicoanalista… por lo tuvo que buscar la luz en medio del temor exagerado. Durante meses, para calmar su ansiedad, se sometió a muchísimas resonancias magnéticas: “Esos exámenes han marcado el ritmo de mi vida durante bastante tiempo. Cada vez que quería tranquilizarme porque sentía pánico, y no sabía si tenía o no un problema, iba a hacerme la prueba. Había siempre un antes y un después del IRM”, ha declarado. Necesitaba olvidarse un poco de ella.

El olvido, entonces, fue danés. “Había pasado un año preocupándome de mi salud, era verano, y no sabía lo que iba a hacer. Estaba un poco taciturna cuando mi representante me dijo que había una actriz que ya no iba a hacer la película, que me leyese el guión y que si me apetecía viajase a Dinamarca para hablar con el director. Quería olvidarme de mí, hundirme en algo más fuerte que mis preocupaciones. Y esa película era tan violenta que me arrastró a otro mundo”. Lars Von Trier la llevó a una historia complicada, donde su personaje debía recuperarse de la muerte de su hijo, pasando por una locura progresiva, masturbación en el bosque y hasta la mutilación genital. “Antichrist”, en 2009, fue su primera película luego del problema cerebral y la operación y todas las sensaciones que acumuló en la filmación se mezclaron en el estudio de grabación, donde en compañía del cantautor y productor Beck Hansen, le ayudó a dar forma a “IRM”, lanzado a fines de 2009, (título que hace referencia a la imagen de resonancia magnética), su tercer y reciente trabajo, en donde hay varios estados de ánimo y un retorno a un espacio que era de papá. La frágil Charlotte recurrió al trabajo, a los reinos de sus padres, para salir adelante después de un tiempo de hospitales, con el peso de su apellido a cuestas “”Nunca me he sentido igual en cuestión de talento, siempre por debajo, pero así es como me gusta trabajar. Creo que me acostumbré a ese tipo de relación con los directores de cine porque sientes que estás a su servicio (…) Tengo la impresión de no haber demostrado nada en la música. Me siento muy orgullosa de los discos que he hecho, pero he sido apoyada por Air, por Beck, y no me veo aún en una posición legítima. Me falta el valor de atreverme a decir que me siento cantante” y quizás todavía le falta mucho a la hija de Serge y Jane para estar cómoda con lo que hace… pero lo intenta.

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de kai-juenemann.com

(publicado en revista MundoDiners, de junio)

3 comentarios en “La frágil Charlotte Gainsbourg

  1. Hola, Eduardo. Me alegra mucho encontrar esta larga historia de una actriz formidable como es esta chica Gaisbooug. Le he venido siguiendo la pista desde hace años y en el Anticristo, simplemente me dejó sin habla. El conocer que también tiene discos de rock me ha despertado una gran curiosidad. ¿Dónde puedo conseguir discos de ella? Y no me digas que me “los baje” porque no soy ducha en esos menesteres.
    Saludos. Tu blog, como siempre, renovado y estimulante.
    Cecilia

    1. Querida Cecilia, muchas gracias por el comentario y sus palabras. Pues yo soy de la línea suya y sigo apostando por el objeto disco, por una especie de tierna inocencia. He pedido a amigos que viven en el extranjero que me den pistas sobre “IRM”, el tercer disco de la Gainsbourg. Apenas tenga respuesta de ellos, pues con gusto podría pedir un ejemplar más…

      Quizás sí me acuso de ‘bajar’ discos… pero al final siempre me resulta conseguirlos y con eso me siento más calmado por tal acto ‘ilegal’…

      Muchas gracias por su visita…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s