Israel, el factor Holocausto y un encuentro de poesía

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imagen tomada de eluniverso.com

¿Hay posibilidad de ser políticamente incorrecto en este mundo? Probablemente no y eso no es un problema en sí, sino una condición de las discusiones y los momentos intensos y complicados que vivimos. Quizás el problema sea que ahora ya todo se ha convertido en una sola masa de criterios y muchas veces cualquier comentario se vuelve peligroso, por el hecho de detonar miles de ideas que parecen flechas lanzadas a cualquier sitio, sin un claro objetivo. Lo más seguro es que muchos comentarios no tengan una finalidad clara y al menos en los procesos de análisis las cosas revelen un rostro que no tuvieron o que mantienen escondido. Es lo uno o lo otro.

Ayer, si es que acaso viven en una cueva, el Estado israelita cometió un acto de barbarie y tan desproporcionado que si lo sacamos de contexto, si sólo hablamos de ese hecho como un acto aislado, nos estaríamos enfrentando a un hecho de crueldad bárbara, que revelaría lo peor del ser humano. Hoy creo que quitar el entorno de un acontecimiento no es algo del todo negativo, te da una visión mucho más fría de los sucesos, con lo que el bombardeo de un barco lleno de activistas con ayuda a palestinos de la zona de la Franja de Gaza, por sí solo, es un acto de absoluta locura. Los demás elementos que se puedan considerar no hacen más que poner en evidencia lo terrible y desatinado de este hecho. Y dentro de esto nos encontramos con un factor importante, que se vuelve razón y sofisma al mismo tiempo: el Holocausto.

Pero quiero partir de dos  situaciones claras en este lado del mundo. La primera: El grupo que se creó en Facebook para boicotear el encuentro de poesía Paralelo 0, que entre sus auspiciantes está la Embajada de Israel; y segundo: un comentario que hice sobre Hitler, en el mismo Facebook, en vista del acontecimiento. Por partes. Las reacciones y decisiones de rechazo político, del ser humano, son hechos que no pueden ser tomados a la ligera, peor usados como plataforma de algo más (no está de más precisar que quizás exista alguien que rechaza este encuentro con la excusa de Israel por el hecho de tener alguna animosidad hacia los organizadores). Estos rechazos son  manifestaciones justas y hasta necesarias en momentos como los que vivimos. Yo me incluyo en el boicot al Paralelo Cero por el simple hecho de que Israel está ahí metido, luego de este acto miserable que cometió. Habrá gente que no lo haga, que quiera discriminar de otra forma y habrá gente que verá en este acto una plataforma para criticar lo hecho por el Gobierno israelita. A lo que quiero ir es que el ‘activismo’ o las decisiones políticas son múltiples y cumplen diversos objetivos y funciones. Creo y sostengo con fuerza que  la gente que hace literatura y arte son los primeros llamados a manifestar el rechazo y condenar actos de barbarie, sea cual sea su naturaleza (mancharnos hasta la pituitaria). La barbarie no discrimina, así como tampoco lo hace la estupidez.

En el último post del blog de “Buseta de Papel” se ha librado una discusión sobre este tema, en el marco del encuentro y su boicot. Miguel Antonio Chávez anota algo importante, al referirse la publicación de una nota sobre el encuentro y los reclamos de muchos sobre su realización con el auspicio de la Embajada de Israel: “Se junta esta terrible coyuntura, sí (y por ello cualquier muestra de descontento es entendible y hasta necesaria) pero inferir que existe una “aceptación” nuestra a este atentado contra el Derecho Humanitario, ocurrido una semana después de que fue posteada esta nota, para nada (sic)”.  Hasta establecer distancias es un acto político y de definición, sin duda; pero exigir que las reacciones sean las mismas en todos es también un acto criminal. Existen las coincidencias, pero a su vez son esas cosas las que obligan a actuar a cualquier persona. La postura de Miguel es apoyada por otras personas ligadas a Buseta, de alguna manera. Dice Gataeneltejado: “La finalidad de todos estos eventos debe ser precisamente la unidad entre mentes creativas y darle voz desde su condición de escritores, de cineastas, de artistas al rechazo a todas estas manifestaciones de odio. El mundo no cambia por paralizar un evento, más bien sugiero que se abra un foro desde este encuentro para debatir el horrible suceso que ocurrió y salga de allí un manifiesto de repudio que tenga presencia internacional”. Sí, es otra manera de hacer las cosas y que también involucra aceptar otras condiciones y otras perspectivas.

Claro, hay posturas que son más efectivas que otras.

El rechazo, desde luego, se puede convertir en algo personal. En el grupo en Facebook escribe Juan José Rodríguez Santamaría: “Oquendo es una persona incapaz de establecer correspondencias éticas de ninguna especie con su supuesto “trabajo poético”. Ha demostrado esto durante años. Lo que digo no tiene que ver con ser un poeta político o cartelista. Tiene que ver con reconocer las implicaciones de aquello que hago como individuo (y ¿artista?, …en este caso) en los espacios del arte y en la vida social y política en general”. Todo esto es parte del proceso de comprender que en circunstancias políticas fuertes y agresivas, nos convertimos en seres inevitablemente políticos. No es nada nuevo para acá; pero quizás sí debamos aprender a vivir con las responsabilidades de nuestros actos de defensa y rechazo. Por cierto, Rodríguez se refiere con animosidad a Xavier Oquendo, la cabeza que organiza el encuentro.

Todo lo que está pasando es debido a una comprensión completa y a su vez  parcial de lo que es y debe ser la responsabilidad de los actos y las expresiones. Podríamos discutir y contextualizar hasta el cansancio sobre lo que está pasando en la zona en cuestión. Eso estaría bien. Sin embargo, toda reflexión llegaría siempre al mismo punto muerto e incapaz de obtener una respuesta más allá de eso: ¿Cómo es posible que un Estado, que vivió la peor de las experiencias y un intento de aniquilación hace menos de 100 años, es capaz de cometer una atrocidad ? Un amigo me hizo saber la falta de tino por un comentario que coloqué en Facebook, que iba de la siguiente manera: “A esta altura del día me pregunto: ¿No están haciendo lo posible las autoridades israelitas para darle la razón a infelices como Hitler o Ahmadineyad?”. Para mí el tiempo no es más que una bola de espejos que da vuelta en una pista.

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David Grossman ha sido muy enfático en numerosas ocasiones al referirse a una falacia argumentativa sobre el Holocausto: “Ése es otro error, sin duda, que parte de una falsa analogía: los israelíes esclavizan a los palestinos del mismo modo en que la Alemania nazi lo hizo con nosotros. Pero Israel no está ocupando los territorios palestinos porque considere que los judíos son parte de una raza superior a la árabe, sino porque en 1967 los árabes quisieron exterminarnos por medio de las armas… Hasta que nos impusimos en esa contienda y nos encontramos con que nosotros habíamos pasado a ser los ocupantes de sus tierras…”. La precisión de Grossman apunta a algo fundamental, pero a la vez esquiva lo importante. Desde luego que sería torpe comparar o equiparar ese proceso histórico terrible con lo que está pasando actualmente, no existe el mismo ‘sustento’ conceptual. Pero no es tan descabellado pensar que aquel pueblo y Estado que surgió de ese momento traumático debería tener un mayor tino para arreglar sus problemas (que a este paso serán eternos).

No se me ocurriría jamás negar el pasado o restarle peso a todo lo que ha venido sucediendo hasta el momento. Sin embargo, por más razones que haya de por medio, por más consideraciones que se pueda tener sobre lo que fue el Holocausto, por el absurdo humano que fue ese momento de la historia (que vino, se fue y dejó de existir) uno se pregunta: ¿cómo es posible que la víctima de entonces se convierta en el monstruo de hoy? El Estado israelita es consecuencia de ese instante nefasto, por lo que no es tan complicado establecer las relaciones. El Estado de Israel no está esclavizando a los palestinos del mismo modo, desde luego… Pero las acciones que realiza (y aquí repito: hablo de la destrucción de un barco con ayuda humanitaria) nos permiten dudar seriamente de que el Gobierno israelita haya comprendido bien ese pedazo de su historia.

No es lo mismo que les pasó con la Alemania nazi. Pero lo de ahora  puede ser visto como algo peor, de cierta manera.

Podría entrar en detalles y hasta juzgar con mucha mayor intensidad lo sucedido, pero me quedo con lo más inmediato, porque me golpea, porque es lo más humano de esta circunstancia, porque no puedo comprender, no tengo respuesta ante tanta crueldad, que viene de un pueblo que vivió una de las peores, y que olvidó el pasado o ha preferido evitar que vuelva a suceder a toda costa. Ambas posibilidades no me dan un panorama sano.

Pero el propio Grossman me dice algo que me devuelve cierta tranquilidad: “Sin embargo, no estoy de acuerdo en que toda nuestra identidad deba estar construida en relación con el Holocausto, y menos me gusta que estemos detenidos en una postura de eternas víctimas. Esta actitud puede ser peligrosa. Se puede interpretar que, por sentirnos siempre víctimas, no encontramos la paz interior que necesitamos para poder convivir con los palestinos”.

imagen tomada de elcomercio.com

Lo único que realmente me aterra es la falta de comprensión, por parte del Estado israelita de que su pasado, si bien ya pasó, lo ha convertido en lo que es. Y lo que me da brío es reconocer que en medio de discusiones, con o sin sentido, surge una verdadera conciencia que busca acabar con los actos crueles y desproporcionados, que es en realidad lo más peligroso de este mundo.

16 comentarios en “Israel, el factor Holocausto y un encuentro de poesía

  1. ¿Toca encerrarse/ocuparse únicamente de lo de uno?

    Lo que no “toca” es desgastarse con una forzada solidaridad, políticamente oportunista y vendida falsamente como virtud (y solamente porque sirve como presunción social), en detrimento de un evento que de por sí no es malo y en el que no cabe “envenear el pozo”. La culpa no la tiene ni la embajada de Israel ni la tal poetisa esa. Y la excusa por la protesta es endeble, porque los únicos verdaderamente llamados por la causa de Palestina son los afectados, no los que se dedican a las letras humanos, quienes no son más dirigentes del mundo por saber escribir (ellos, if any, están llamados, primeramente, a escribir bien, no a perseguir ambulancias). No hay caso en “parar la prensa” cada vez que los comerciantes del caos en los medios de comunicación decidan mercadear una noticia polémica en contra de un país aliado con el Eje del Imperio. Además, en esta historia hay dos lados, y poco se ha dicho del otro lado (esos activistas fueron muy valientes en adentrarse en una zona conflictiva, pero fue su error negarse a cambiar el rumbo so amenaza de abrir con fuego; esa heroicidad es piola, pero te concede, como dice Casciari, el diploma de imbécil).

    1. Toda solidaridad, quark schiz, es forzada. No existe ni una sola que no tenga ningún indicio de egoísmo o sentimiento altruista (la exageración la plantea Palahniuk con su ‘Choke’) para calmar los ánimos, o lo que sea. En este caso, más que un acto solidario, lo que hay es un acto de reclamo y necesario rechazo a un acto puro de barbarie.

      Aqui, por más que afirmes que hay dos lados y hables de un activismo con piola, no hay ningún tipo de justificación (por más que en la flotilla se hayan encontrado armas o no hayan querido escuchar las advertencias). El principio de proporcionalidad nunca puede ser obviado en ningún tipo de conflicto. Eric González, en El País, lo escribe mejor: “Es posible, sólo posible, porque aún no se conoce nada del trasfondo, que algunos de los participantes en la flotilla desearan que acabara ocurriendo lo que ha ocurrido. Eso no exime a Israel de su responsabilidad. El asalto a los barcos fue mal organizado”. Bajo ningún criterio se podría afirmar (con aire de justicia o equilibrio) que se lo buscaron…

      Y en lo referente a la actividad poética y al encuentro… es cierto que es muy sencillo denostar, desde luego. Pero lo que no deja de ser cierto es que uno selecciona los mecanismos ‘endebles’ para un rechazo. Si para ti es un asunto que sólo deben manifestar aquellos afectados directamente, no creo que haya nada más que decir sobre el tema. Al final, hasta en los caballos existe un sentimiento de compasión por otro de su especie, cuando lo ve adolorido o agonizante en el camino… y al menos, yo prefiero mil veces ese tipo de muestra endeble de reclamo (probablemente por esa sensación de sentirme bien conmigo mismo), porque no puedo dejar de ver con ojos de compasión lo que sucede.

      Todo acto de reclamo es endeble, pero crea memoria y permite discusiones.

      1. Decir que “toda solidaridad es forzada” o que “todo acto de reclamo es endeble”…, en fin, eso es caer en el tontísimo recurso de universalizar las propias mamadas para no hacerse cargo de ellas; es el viejo consuelo del narizón que dice “todos tenemos nariz”, obviando deliberadamente que existe una diferencia de grados. Pura paja inane.

        Son justamente esos matices los que creo que hay que tomar en cuenta antes de establecer posturas. Esta “protesta” se fundamenta en la excusa falaz del “culpable por asociación”; más todavía, boicotear un evento como éste porque “Israel está ahí” (la embajada como auspiciante, de entre varios otros) cae en el misma inmadurez y simplismo de pensamiento (si no más) que caracteriza al activismo ingenuo de celebridades noveleras como Sean Penn (para quien basta que Pat Robertson condene a Chavez para concluir que Hugo debe ser de los chicos buenos y que hay que apoyarlo).

        Es más, estoy de acuerdo en que en este caso -qué digo, apostaría de hecho- que para la mayoría de esos ‘activistas’ existen razones más personales que de coyuntura política. Si, por ejemplo, se está dando el caso de que a ese tal Oquendo le gustan los amarres y las argollas (que es lo que parece insinuar en esa misma cajita de comentarios de BdP un individuo para colmo con raíces palestinas [quien pese a su antipatía por Israel no necesita demostrar sus lealtades étnicas mediante actitudes patéticas]), lo lógico sería que se lo confronte por eso; pero usar esta clase de hechos aislados como excusa para un gadejo me parece por demás cínico.

  2. Eduardo, es cierto que todo acto de reclamo tiene la posibilidad de crear memoria. Estoy totalmente de acuerdo. Pienso también que “Quark” tiene razón: es una protesta que compete a los directamente afectados… el caso es que todos estamos siendo directamente afectados. Solo el hecho de que estemos acudiendo a diario a emitir opiniones sobre el tema pone en evidencia nuestra afectación: se trata de violencia y seres humanos: nada menos ajeno que eso…
    De todos modos, veo con preocupación esto del encuentro de literatura. Que yo sepa, no hay ninguna evidencia de que el gobierno israelí haya auspiciado el evento… o sea, no lo veo a Oquendo sentado con el embajador recibiendo un suculento cheque con escudo imperial, ofreciéndose a la causa… y la idea me causa mucha gracia. Lo que ahí sucedió, como supongo, es que, por una amistad entre la escritora israelí invitada y los organizadores, le pidieron a la embajada israelí un pasaje de avión para traerla… y finalmente eso hacen las agregadurías culturales de las embajadas, para justificar su existencia. Pienso que en ese “boicot” que se ha propuesto en Facebook se está abusando de la necesidad de protesta contra un hecho lamentable, y se esconden intenciones más personales, como enemistades y antipatías literarias… Además, se esconde también algo que hay que tomar con pinzas: esa creencia -de la que alguna vez ya te escribí en un comentario- de que la literatura tiene la obligación de constituirse en voz moral llamada a “ser la primera”, como dices en tu nota, a hacer caer en cuenta de estos sucesos. Pues ni la primera ni la última… ¿qué coloca a los literatos y artistas por sobre el resto de personas? ¿qué los constituye en héroes o en iluminados? en esa actitud, estimado Eduardo, hay visos de una superioridad que corre el riesgo de construir discursos extravagantes y dogmáticos.
    Me uno a tu protesta, pero no al boicot contra un encuentro de literatura que, finalmente, no tendrá en sí ningún eco… si queremos protestar debemos ir frente a la embajada, escribir con argumentos y, ante todo -porque veo con mucha preocupación esto de llamar a formar parte de grupos con un discurso antisemita, como ya habrás visto en las redes sociales- frenar cualquier tipo de opinión que atente contra cualquier tipo de seres humanos, más allá de sus creencias religiosas o nacionalidades, pues de lo contrario caemos en lo mismo: acrecentamos emociones extremistas, como aquellas que movieron al ejército israelí a atacar a un grupo de personas que -aunque hayan cometido el error de estar en aquel lugar- no merecían la pena de muerte solo por estar ahí, como bien dice David Grossman en su nota, que hoy publica El País.
    Un abrazo.

    1. Karina, te agradezco el comentario. Concuerdo contigo, hasta con lo que afirmas sobre el boicot al Encuentro. Pero incluso dentro de eso, por más que se pueda encontrar absurdos y hasta decisiones precipitadas, lo que evidencia es una necesidad de rechazo a todo lo que tenga que ver con el Estado israelí, en esta circunstancia.

      Es cierto, una cosa es marchar frente a una Embajada y otra es boicotear un encuentro. Pero en ambas pueden existir deseos de rechazar algo y ponerlo de manifiesto.

      Creo que sería bueno discutir cuánto de animosidad hay en contra de Oquendo en este momento, para hablar del Encuentro. Pero en este momento, para mí, esa es la discusión innecesaria. Lo cierto es que es más que claro que hay mucha gente que por alguna razón (muchas veces esas razones juegan al ridículo) se la juegan contra Xavier y eso no puede ser motivo de ningún ‘activismo’. Sin embargo repito: No es el momento. Por más que señales que no hay más que el pago de un pasaje de avión… Porque en este caso, en la circunstancia del asalto a esa flotilla, que incluso la embajada esté auspiciando la bebida en el encuentro es motivo de reclamo.

      Ningún reclamo, en esta circunstancia, es insuficiente.

      Es muy sencillo caer en alguna postura torpe en este momento. El tiempo es el que se encarga de decantar todo, también.

      Un abrazo

  3. Estimado Eduardo:

    Te escribo, agradeciéndote en primer lugar por la generosa nota que publicaste sobre ruido blanco, para aclarar algunos puntos sobre un comentario que hice a propósito del boicot al Encuentro de poesía que organiza Xavier Oquendo (básicamente porque me supe citado en tu blog).

    En primer lugar, estoy de acuerdo contigo. Habría que separar el acto violento del estado de Israel (y sus implicaciones en términos políticos, sociales y culturales) de las diferencias personales y/o estéticas que se tengan respecto a sus organizadores. En realidad, me parece necesario señalar que son dos cosas distintas, pero que no necesariamente son excluyentes (mi comentario en facebook se situaba en ese punto de convergencia, aunque -aquí mi error- yo no señalaba que ambas cosas son distintas). En todo caso, que yo tenga diferencias con lo que hace Oquendo como creador o gestor cultural, no deslegitima -o no debería deslegitimar- mi posición crítica respecto a que alguien -quien sea- se “permita” un auspicio de un gobierno cuya belicosidad y puesta en riesgo de la integridad humana de otros pueblos está fuera de duda. Quizás, y esto es importante, protestar frente a la embajada situaría al asunto en un contexto obvio, y no nos permitiría ver la doble moral, el doble juego que podría estarse jugando en otros ámbitos.

    Claro, las miradas maniqueas son peligrosas porque nos hacen suponer que están “los buenos” y están “los malos”, que todo lo que hace Israel es necesariamente malo (Io que todos los movimientos propalestinos son democráticos -y eso de plano no es verdad). Sin embargo, lo que si es cierto es que el ejército israelí podría destruir de un plumazo a toda Palestina. Y quizás lo haría si Israel no tuviese una heterogénea presión internacional a su alrededor. Y si Grossman dice que hay que recordar que los países árabes atacaron a Israel en la guerra de los seis días, pues habría que recordar que un muy reciente ejército israelí destruyó a fines de los años cuarenta la aldea en que nació el poeta Mahmoud Darwish, poeta nacional de Palestina.

    A veces la poesía no está tan lejos de los hechos sociales como creemos.

    Saludos cordiales, Eduardo y gracias por permitirme comentar en tu espacio.

    1. Juan José, gracias por tu comentario. Tiens razón cuando hablas de que esas cosas no se excluyen. Mirándolo con más calma hasta podríamos decir que forman un solo discurso. Lo que realmente me aterra ahora es el juego de creación de verdades que estamos viviendo. Ese asunto inevitable de volver maniqueo todo. Hoy leo que la gente de la flotilla supuestamente ha gritado cosas a favor del Holocausto; o que lo que hizo Israel es parte de su derecho a la autodefensa (algo que nos pasó de cerca, en Angostura)… Leo muchas cosas y creo que ya estamos cayendo en un agujero que no permite un análisis más humano.

      Un abrazo

  4. Vuelvo a los años a ver este blog, y qué cosa, nunca dejo de irme con una úlcera. A ese tal Quark le faltan un par de tornillos parece: ¿los reclamos solo pueden ser ejercidos por los afectados? ¿no se puede protestar por un asesinato de civiles, para este personaje una simple noticia de los “mercaderes del caos? A ver, yo me pregunto, ¿en dónde vives, Quark? ¿Quién, quiero saber, te dijo todas esas cosas tan convincentemente que te las creíste? O sea, si a ti te importa un carajo lo que ocurra en el mundo, bacán, pero de ahí a andar prohibiendo al resto que proteste por lo que le parece una aberración (en este caso el asalto a un barco lleno de ayuda humanitaria que estaba en aguas internacionales, o una provocación, como pareces comprenderla tú) hay un largo trecho. Y ya de entrada decir que el ataque a la flotilla fue un hecho aislado creo que ya es de tontos. ¡¿Hecho aislado?! Qué, ¿no te enteraste de que el ataque se produjo porque la flotilla quería entregar ayuda humanitaria a los habitantes de Gaza por una vía “no autorizada” por los israelíes? ¿Y no sabías que si hay vías autorizadas y no autorizadas para entrar a Gaza es porque los israelíes tienen bloqueado el territorio? ¿Y no sabes que si tienen bloqueado el territorio es porque son el ejército más poderoso del mundo (sí, una aliado del Eje del Imperio, como si fuera poco para ti)? ¿Y que si pueden bloquear una zona como esa a vista y paciencia de todo el mundo, con toda la carga de miseria y barbarie que eso acarrea es porque son los hijos queridos de Estados Unidos, el mayor opresor económico, político, ambiental e ideológico del mundo? ¿Dónde está el hecho aislado? ¿No escuchaste hablar en todos estos años de los ataques hipertecnologizados, los allanamientos de hogares civiles, los asesinatos a sangre fría del ejército israelí, como para que vengas a decir que se está protestando por un hecho aislado? Qué, ¿te gusta llevar la contraria nomás, no importa por qué?
    Si hay problemas personales de por medio, qué más da, no hay culpables por asociación, la embajada israelí es el representante del gobierno israelí en el Ecuador, no hay relación más directa que esa, así que por favor, antes de andar por ahí dictando moralinas al resto, siéntate un ratito a pensar y luego consulta con la almohada y luego, solo luego, empieza a considerar intervenciones.

    1. Manuela:

      Yo no les puedo prohibir a los perseguidores de ambulancias que hagan el ridículo. Pero eso no significa que no los pueda criticar, en este caso, por politizar un evento que en rigor está aislado de aquel suceso (el que, para colmo, ha sido tergiversado en extremo).

      En cuanto a este asunto de la bendita “Flotilla Humanitaria”, de hecho la misión de la flotilla no era “entregar ayuda humanitaria a los habitantes de Gaza” ¡Por favor, no seamos ingenuos! Lo de la “ayuda humanitaria” es sin lugar a dudas una fachada. La verdadera causa de esas flotillas no son humanitarias, sino políticas. La misión de estas flotillas consiste realmente en romper el bloqueo de Israel. Las autoridades israelíes no podían dejar pasar entreguistamente a la flotilla, puesto que de hacerlo habrían aceptado la brecha, desvirtuando la justificación de un bloqueo en primer lugar; su única jugada disponible era interceptar la flotilla. Los “humanitarios” sabían que eso iba a pasar. La idea era provocar al Estado de Israel a que los ataque para luego victimizarse ante los medios y generar presión internacional para que se rompa el bloqueo.

      ¿Y no sabes que si tienen bloqueado el territorio es porque son el ejército más poderoso del mundo (sí, una aliado del Eje del Imperio, como si fuera poco para ti)?

      ¿O sea que tú crees que Israel bloquea Gaza simple y llanamente porque puede? ¿Tú en serio crees que los israelíes son estúpidos? Ellos bloquean Gaza porque quieren evitar el contrabando de armas pesadas a los grupos radicales. ¿Qué, crees que los judíos deberían pasivamente dejar que esos gamberros se armen y los ataquen? ¿Quieres que cometan suicidio?

      ¿Y que si pueden bloquear una zona como esa a vista y paciencia de todo el mundo, con toda la carga de miseria y barbarie que eso acarrea es porque son los hijos queridos de Estados Unidos, el mayor opresor económico, político, ambiental e ideológico del mundo?

      Eso no es cierto. El bloqueo está legitimado por acuerdos internacionales (de hecho, no es el primer bloqueo que se ha dado en la historia) y sin embargo el bias está en contra de Israel. Es más. En el flujograma que consta en el manual intitulado “Qué en caso de que un barco pretenda romper un bloqueo marítimo” la respuesta estándar es “Hundimos tu barco jodedor de madres. Punto”. Al menos así se lo ha hecho. Hay que admitir que Israel, dada la crítica internacional que pesa sobre ese Estado, optó por la vía más fresca posible (de hecho, en los videos se ve que fueron los “pacifistas” quienes atacaron a los comandos isrelíes) .

      Iba a ignorar esa paparruchada de de decir que los Estados Unidos son el “mayor opresor económico, político, ambiental e ideológico del mundo” porque no venía al caso, pero solamente voy a decir que asumir que porque fulano de tal es el menos poderoso es el ‘bueno de la película’, ergo a quien hay que apoyar, es síntoma de un simplismo moral espeluznante ( y de ahí a ser un ‘tonto útil’ hay un solo paso); sé perfectamente bien que apoyar al ‘underdog’ es una idea romántica pero hay instancias en las que no se aplica. Estados Unidos bien podría dejar de financiar a Israel de la noche a la mañana (eso es lo que los neoliberales más radicales dicen que hay que hacer), dejar a los israelíes que solitos se las arreglen con los palestinos, los Hamas, los Hezbollá y los queridos de Irán como mejor puedan, o sea dejar que se los aniquile de una buena puñetera vez; puede que sí, pero eso muy probablemente repercutiría en la destrucción de la única nación algo civilizada en el Medio Oriente. Sí, cómo no, que esos isrelíes dejen nomás que los chicos de Hamas (cuya causa primordial es casualmente la aniquilación de Israel) se armen todo lo que quieran (es más, ellos mismos deberían enregarlos las armas que quieran, por eso de la ‘igualdad de oportunidades’) para que puedan darse ‘de igual a igual’…

  5. Oye Quark, cuántas tonterías dices. Jamás dije que los de Hamas y demás fundamentalistas fueran unos “buenos muchachos”, pero lo asqueroso aquí es que tú justifiques con argumentos tan espantosos un bloqueo a un pueblo entero. Claro, “la única nación algo civilizada de Medio Oriente” tiene toda la razón para bloquear e invadir, ¡si son civilizados, por qué no! Cuántas patrañas. Qué chiste cómo defiendes el derecho “civilizatorio” de un estado que usurpó tierras, deshumanizó a sus habitantes y de paso los bloqueó. Bueno, qué más da, los malditos terroristas árabes, tan malos ellos, tan nucleares, merecen ser bloqueados, merecen ser controlados por los blanquitos de Israel. Es más, merecen ser desplazados de sus territorios y echados de sus casas, por terroristas, que un espacio ganado para la civilización siempre es un espacio para la tranquilidad y para el progreso (Dios, ¡cómo no se me ocurrió antes! Obvio que todas las matanzas de la historia hechas en nombre de la civilización no han traído más que sanidad y buenos modales, tonta yo).
    ¡Y por supuesto que las flotillas tienen una causa política! ¡Qué descubrimientos que haces! Su propósito es oponerse a un bloqueo arbitrario y bárbaro (qué raro que este país tan civilizado haga estas barbaridades, ¿no?), es no acatar un mandato que nadie tendría por qué acatar, si no fuera por el uso de la fuerza bruta del que el ejército israelí ha hecho gala. Si para ti los pobrecitos israelíes, que con tanto esfuerzo tratan de mantener un poco de civilidad en territorio hostil, no “tienen más opción” que bloquear, matar civiles, invadir barcos anclados en aguas internacionales, ocupar casas ajenas y todo el resto que todos sabemos, bueno, de qué vamos a hablar, si ni te importa cuestionar por un segundo esa palabrita que tan inocentemente usas, “civilización”, y si ni, por lo visto, leíste algo de historia para conocer el modo en que territorios habitados, trabajados, con culturas muy avanzadas (ya que te encanta la civilización lo digo) fueron arrasadas por un estado que poco a poco se ha convertido en un estado terrorista, libre para hacer actos de terrorismo que todo el mundo acepta y hasta celebra (para qué ir más lejos, ahí está tu caso para demostrarlo), solo porque los que lo hacen tienen una “democracia”, y no son esos locos árabes que se llenan de bombas y se explotan a sí mismos… ¡uf, qué bárbaros! Gran análisis, Quark!

    1. Esos árabes a quienes llaman ‘palestinos’ nunca han formado una sola civilización decente ni antes ni mucho menos ahora (porque la sola preocupación de la mayoría de palestinos es la destrucción de Israel, no la construcción de una sociedad). De la trilogía religiosa abrahámica de la tontopollez, el Islam es la más barbárica y despreciable de todas, y esos pueblos árabes desde hace mucho que están contaminados por la rama más radical, atrasista y fascista del Islam. Israel, por el contrario, es el único país en el Medio Oriente con la cultura más alejada de ese barbarismo. (Y basta recordar que hace décadas Líbano solía ser el país más occidentalizado, y ya sabemos lo que pasó cuando se dejaron avasallar por los palestinos y musulmanes radicales.) Los israelíes pudieran aflojar el bloqueo, beneficienado a Gaza, pero eso sería una apuesta de peligro cuando sus vecinos están empeñados en destruirlos; es comprensible, pues, que su Estado haga lo posible por defender a su gente de esos palestinillos y su bendito Allah.

      Vaya con estos humanitarios y su desubicada selectividad. ¿Por qué no enviar mejor una flotilla humanitaria a Corea del Norte o a La Habana, como para variar? ¿O por qué no protestar contra el tirano asesino de Zimbabwe? ¿Por qué? Pues porque ese odio pendejo a USA es su único movil jipiprogre, que los prejuicia a escupir en el cielo y a reivindicar a lo peor de lo peor. Ingenuos.

      Ah, y mil veces mejor es esta mujer: http://www.youtube.com/watch?v=-8fa9yKQeTY&feature=related

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