El ‘private’ Oliver Stone

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Parto de una precisión importante: No he visto “Al sur de la frontera” y creo que tampoco tengo el deseo de verla. Y si anuncio esto es porque muchos han de aseverar que en este caso es fundamental hablar sobre el filme de Oliver Stone, en la que se refiere de manera muy concreta a la realidad latinoamericana actual. Yo creo que deberíamos ser más puntuales y precisar que “Al sur de la frontera” debería ser vista como la visión de Stone de lo que es Latinoamérica.

Y sí, debería ser vista… pero como últimamente me he sentido tan defraudado de su trabajo en cine, prefiero no irme por ese lado.

Yo no creo tener necesidad de ver el documental para referirme al Stone realizador. Porque desde hace muchos años sostengo que Stone, más que director, es un soldado: un ser cuadrado que recibe las órdenes irreflexivas que vienen de sus ideas, y se juega por ellas. Y en ese campo, un soldado siempre va estar adelante, cuando es el momento de luchar por algo en lo que cree… pero, con el paso del tiempo, el soldado envejece y no tiene ninguna otra oportunidad que vivir y permanecer en la retaguardia, sosteniendo a los que están adelante, como un acto de fe. Nada más, Oliver Stone dejó de estar en la vanguardia hace mucho tiempo y si bien es uno de los grandes, hoy sostiene y empuja para que los de adelante no flaqueen… sin conciencia de su propia función.

Lo único que podría decir de “Al sur de la frontera” es una frase que Miss K. (que lleva sobre sí una memoria impresionante y que sí vio el documental) me repitió del filme: “As a soldier I understand you”. Stone se la dice a Hugo Chávez, en algún momento. Para mí ahí se encuentra la mejor definición de su cine. El soldado es un personaje romántico por excelencia. Es el ser que se juega por una idea de mundo muy básica, muy de blanco y negro: ellos son los malos y nosotros los buenos. Y si analizamos sus películas desde esa perspectiva es muy fácil entrar en la dinámica de los juegos dogmáticos de Stone.

Está bien ser de izquierda, sobre todo si se mantiene una idea firme y si se consigue argumentar y reflexionar sobre ellas. Stone no es Noam Chomsky… y eso es algo que no se puede negar.

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El cine del ‘soldado’ Stone es un cine que no resiste mayores interpretaciones. Tres temas se vuelven fundamentales en su filmografía: las relaciones del poder imperial con el resto del mundo, el bien y el mal, y la imprecisa movilidad del artista (incluyendo su autodestrucción). Stone fabula (casi en todas sus películas) como el más sencillo de los Esopo y nos coloca en universos en los que hay moralejas claras y evidentes. Se supone que “Platoon” es la más cercana de las experiencias gringas en Vietnam (tomando en cuenta que Stone combatió en esa guerra), pero no deja de ser un filme en el que lo terrible se manifiesta como horroroso, con la obviedad más burda de todas (al contrario, el ‘hippie’ Ford Coppola prefirió tomar una novela sobre ese abismo y caos del ser humano, como “Heart of Darkness” para hablar de Vietnam, realmente con altura, al hacer “Apocalypse now”). En “JFK” , la tragedia es más griega que otra cosa, pero en lugar de colocarnos ante ese destino infeliz y desagradable del ser humano, sólo nos vemos enfrentados a la presencia de un poder que es capaz de torcer todo hasta romper y violentar la democracia (algo que siempre hemos sabido, desde luego). Este es el Stone de vanguardia, el que se juega por una idea paranoica y consigue hacer un filme preciso y consecuente. Sin embargo, esa misma idea paranoica no resiste mucho y con el tiempo se agota.

En “U-turn” (quizás lo mejor de Stone, si dejamos de lado “Natural Born Killers) vemos en realidad a un cineasta que quiere contar una historia y subordinar sus precisiones políticas a lo que los personajes prodigan. Pero “U-turn” es un caso aislado. En “The Doors”, Stone fantasea sobre la vida de un artista y lo convierte en un borracho, hijo de Dionisio, que en sus vicios encuentra la musa para su arte (Ray Manzarek y Robbie Krieger, tecladista y guitarrista de The Doors, respectivamente, han sido los primeros en cuestionar la visión de Stone sobre Jim Morrison, al considerar que lo presenta como un personaje unidimensional… y eso, sin duda, vuelve a “The Doors” uno de los peores trabajos del director). En “Any Given Sunday” el poder se manifiesta una vez más. El dinero es la manera y la forma, y de no ser por Cameron Diaz como la voz de mando, creo que no habría novedad para nada en esta película.

En “Nixon”, una vez más nos enfrentamos al poder político y a uno de los momentos más determinantes de Estados Unidos. Si bien Anthony Hopkins hace un buen trabajo, no hay una construcción completa de un personaje que es tan categórico en la historia contemporánea (al menos la del Imperio). Deberían pasar muchos años para que Frank Langella lo interpretara con toda la profundidad necesaria en el filme de Ron Howard, “Frost/Nixon” y así demostrarnos que los personajes históricos pueden ser impresionantes para una película.

“W” se vuelve una caricatura interesante y a la vez la apuesta más valiente de Stone en los últimos años. ¿Por qué? Porque armar todo el camino de George W. Bush como un ejercicio de comprensión de cómo se crea a un payaso nefasto es un acto de coraje y de responsabilidad, sobre todo con un electorado. Sin embargo, no es un trabajo que se cierra en su totalidad; justamente por eso mismo que intenta Stone: las fabulas siempre repiten su misma estructura y eso las vuelve débiles en muchas ocasiones.

Y termino esta revisión con “Alexander”, película en la que habla de Alejandro Magno (realizada en plena época en la que “El Señor de los Anillos” rompía todo) y con la que consigue algo característico: Una versión de salas de cine que es un absoluto desastre y una versión de director, que gracias a un nuevo montaje, se convierte en lo que debería ser un filme. “Alexander” es otra vez la fábula de la creación de un Imperio, la exaltación de una figura histórica y cómo a su final todo se divide y convierte en nada. Stone arma batallas importantes y algo que fotográficamente asombra… pero ese siguiente paso es dado con tibieza absoluta.

Los fracasos artísticos y estilísticos mayores de Stone están siempre ligados a personajes históricos. Esta afirmación es arriesgada, pero si contraponemos sus películas realmente de ficción, donde no hay atisbo de realidad (digamos “Natural Born Killers” frente a ese bodrio sentimental que es “Las torres gemelas”), es fácil reconocer de qué pata cojea. Es la mirada, la perspectiva, que no resiste de reflexión, cuando se trata de hablar de un momento histórico, y convertirse en autoridad. La visión del cineasta es siempre un acto totalitario; sin embargo, el verdadero cine no sólo mantiene esa mirada absolutista. El verdadero cine obliga a reflexionar más allá de lo que vemos.

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El soldado que en su momento logró obras parejas y firmes (“Wall Street” es para verla una y otra vez, como presagio de todo lo que sucedió después) ha visto cómo el mundo le ha dado la razón. El profeta deja de ser eso y se duerme en el laurel y ahora, con una perspectiva que mira atrás, con la autoridad de haber sido el que vio hacia delante, asume el camino que considera preciso. Prisionero de sus ideas políticas y románticas, Stone acierta y fracasa. Víctima de un sistema de entretenimiento en el que él trabaja y se mueve, en el que consigue cierta libertad, pero también al que se debe y baja la cabeza, Stone se ha convertido en referencia de gran cine, en muchos ámbitos, por el coraje de sus planteamientos y eso, a la larga, no permite ver la gratuidad en muchas cosas que ha hecho y hará.

Stone es de esos que le decía al rey que iba desnudo por la calle: ¿Quién se lo podrá decir a él? Para muchos es un gestor de identidad y hasta una pequeña voz de conciencia y memoria (a lo Pepe Grillo). Sí, esos pueden ser valores a resaltar en una obra; pero no creo, bajo ningún criterio, que eso sea suficiente para considerar un director grandioso.

3 comentarios en “El ‘private’ Oliver Stone

  1. Yo si tuve la oportunidad de ver al Sur de la Frontera… y no se porque me recordo escenas de Inglourious Basterds… no porque la trama tuviera algo que ver sino por la situacion que se creo en la Capital… te invito a leer mi post: christianubilla.wordpress.com

  2. Gran texto Varas.
    Para mí Stone tiene 3 momentos cumbres… U-Turn, JFK y Born the 4th of July, donde Tom Cruise hace probablemente una de las mejores actuaciones de su carrera.
    Stone fue mi introducción al “otro” cine, si bien siempre fue de Hollywood, a mis 15 años Natural Born Killers era algo que me daba ganas de saber qué más tenía el celuloide para brindar. La ví 10 años después y no resistió el paso del tiempo. Entendí, de alguna manera, por qué Tarantino lo mandó al diablo diciendo que había destruido su guión. Stone me impresionó la primera vez por su forma: eso de que una película tenga más de 4000 cortes, tomas subjetivas de una bala, alto contraste y blanco y negro, pantallas dentro de la pantalla, etc. Luego, cuando empecé a entender algo más de cine, Stone se me quedó corto. El rey de la forma había fracasado en el fondo, justamente por ese tono moralista.

    Cuando vi su documental sobre Fidel me sentí traicionado. Stone siempre fue un hombre de izquierda pero con eso comprobé que lo suyo es el anti-stablishment. O sea, al margen de su ideología, lo que importa es irse contra EEUU, aún si eso significa hacerle una oda a un dictador. Con South of the border ha hecho lo mismo. Parte de una premisa correcta: los medios gringos son una mierda y tergiversan la información. Y termina en una visión incorrecta: Chávez es casi un héroe. Para hablar de Chavez y latinoamerica, Stone va a entrevistarlo a él y a sus amigos, ignorando, intencionalmente por supuesto (porque Stone no es cojudo), que Huguito controla todos los poderes en su país y que no concibe siquiera la idea de ser relevado democráticamente.

    Acertaste. Stone es un soldado. Añado: un soldado que sabe filmar. En este caso, se puso el uniforme militar del chamo venezolano, como antes se puso el verde olivo de Fidel. Lo que pase en esos países y la democracia, le importa cuatro pepinos al soldado. Lo suyo es combatir, no pensar… mucho menos preguntar por qué se combate… mucho menos sentir.

  3. Tampoco he visto el documental, ojalá lo presenten pronto por alguno de los espacios alternativos o por lo menos en el 8 y medio…
    Despues de ver uno a uno con Stone en la neo-conservadora cadena CNN en español, y notar lo nervioso que estaba el entrevistador cuando Stone le daba duro a lo que ha sido la realidad de latinoamerica desde la época oscura de Reagan, Bush, Clinton y después en estos años, como si fuera un cuento de terror que nunca le contaron o como cuando se habla de un tema tabú con una persona demasiado religiosa, entendí que Stone no es un simple cuadrado que pone un guión de retórica…está diciendo lo que ha pasado y está pasando y es necesario cuestionarse un poco mas antes de creer lo que podemos leer en los medios, muchas veces manejados por gente muy cuestionable…

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