El libro, las prácticas políticas y las revoluciones

Uncategorized

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de revistaenie.clarin.com

En la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires habló Piglia. Y lo que me llega de Piglia y ese encuentro es de la Revista Ñ, del diario El Clarín. Con eso no trato de sortear más que una certeza de atomización, porque bueno, otra cosa hubiera sido estar ahí y escucharlo; pero no se dio, me debo contentar con la mirada de otro, que no siempre es una mirada precisa, pero eso es el mundo: un compendio de errores no forzados que crean el entendimiento de las cosas.

El asunto es que Piglia habló del declive de los libros, en el marco ya clásico y aburrido del final del objeto por la existencia de su versión tecnológica y digital. Neardenthal y Homo Sapiens conviviendo en el tiempo y el espacio. Textualmente habría dicho: “No soy futurólogo, pero quizás el declive del libro podría estar ligado a los declives de ciertas prácticas políticas”. Y en esa referencia a las crisis y declives políticos interviene la figura de las revoluciones, porque son parte de nuestro tiempo, al menos en esta zona del planeta, como hechos que surgen de cierta ilustración que consigue arrancarnos del sentido común. Piglia quizás comentó: “Todas las revoluciones las hicieron los hijos de los libros. Las hicieron lectores que intervinieron activamente en ciertas prácticas políticas”. Parecería tener toda la razón.

Entonces el silogismo de Ricardo Piglia terminaría de manera contundente con su síntesis: “Las revoluciones siempre fracasan”. Y además habría señalado que el resultado de la francesa fue Napoleón y que la revolución soviética nos dio a Stalin.

Las relaciones que se establecen a través de la literatura, del acto de leer, son quizás las más contundentes en la historia de la humanidad. La palabra es la condición necesaria de todo. Ninguna palabra puede salvar, probablemente lo contrario; el lenguaje nos condena. En esa medida encuentro que los procesos sociales que vivimos hoy no dejan de ser espacios de escasas lecturas o de mínimas reflexiones sobre esas lecturas. No sé hasta qué punto el supuesto fracaso del libro se condiciona por los declives políticos; lo que sucede realmente es que el libro deja de tener la utilidad que tuvo durante muchos años, en épocas en las que lo único que realmente interesa es una simple frase. Todavía estamos en pañales para comprender del todo los procesos actuales de comunicación. La literatura no los puede entender en su totalidad, porque siempre ha apostado por revelar eso que hace complejo al ser humano. La política sí, desnaturalizando toda posibilidad de discusión con esa comprensión inmediata y hasta burda de la realidad. Recuerdo que alguna vez Rafael Correa confesó que leía libros de Economía y pare de contar (me parece que lo hizo en uno de sus enlaces sabatinos). Eso se refleja en su manera de hacer política o de entender procesos políticos, aparentemente ligados a la izquierda.

Es una época de suposiciones.

Y desde hace mucho tiempo que no leemos bien nada, o que preferimos no leer. Así tenemos mucho que perder, sin duda. Estamos en el reino de la vaguedad, de los eslóganes políticos y estrategias vacuas. Karl Popper, en esa biblia negra (terror de muchos) llamada “La Sociedad abierta y sus enemigos” lo sintetizó bien a nivel político: “Pero creo también que una revolución tal debe tener por único objetivo el establecimiento de una democracia, y no entiendo por democracia algo tan vago como “el gobierno del pueblo” o “el gobierno de la mayoría” sino un conjunto de instituciones (entre ellas, especialmente, las elecciones generales, es decir, el derecho del pueblo de arrojar del poder a sus gobernantes) que permitan el control público de los magistrados y su remoción por parte del pueblo, y que le permitan a éste obtener las reformas deseadas sin empleo de la violencia, aun contra la voluntad de los gobernantes”. Lo que vemos es una ausencia total de definiciones… un verdadero ‘the end’.

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de elperiodicodenuevoleon.com

Hoy no estamos viviendo el fin del libro, sino el fin del sentido común.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s