El viaje y la nada

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imagen tomada de kilometrocero.cl

Padre e hijo en un carro. El padre viaja con su mujer y su otro hijo. El hijo menor le dice ‘hermano’ al mayor, que es su medio hermano. El hijo mayor vive con su mamá en Santiago y está por perder los dientes. El padre se lo lleva de viaje, con destino a Tacna, en Perú. Ahí someterá a su hijo a un tratamiento para recuperar las piezas dentales. Ahí buscará algo de paz imprescindible, con una parada en Iquique y todo lo que el pasado ha derramado en una familia que quizás sea la sumatoria de derrotas.

‘Camanchaca’ es la primera novela de Diego Zúñiga, el cerebro maestro detrás de la revista 60watts. Y esta primera novela, más que retratar con desesperación algo en particular, nos muestra la herida, señalándonos la inflamación y eso que está a punto de explotar. “Camanchaca” es el caos contenido, en potencia, que se filtra. Una parte por el todo, porque todo siempre está ahí, firme y fuerte.

Camanchaca es un terreno de complejidades, atrocidades y dolores. En él importa esa impavidez en la que se mueve siempre. Por eso es que su estructura es precisa, el tono doblega  y los tiempos verbales los necesarios (pasado y presente amalgamados).  Las relaciones pueden engañar, ser oscuras y ocultas. Hay algo más allá del simple hecho de redactar frases o de estructurar todos los “capítulos” como párrafos. La fragmentación no es más que otra manera de entender que las imprecisiones en esas historias de familia no son más que pequeños rezagos de sentido. No podría insinuar nada más de esta novela.

Un tío muerto, una abuela fallecida, una búsqueda de sentido, de comprensión… una madre que araña hasta el infinito y el hijo que ya está grande y que requiere de algo que nadie está dispuesto a dar. La novela de Diego hace algo fabuloso:  ensaya una literatura firme y no se permite concesiones. Literatura como un acto conciencia, la conciencia de un personaje que trata de quitarse molestias de encima, de sentir algo más que ese hundimiento y para esto recurre a estructuras muy cortas y a describir acciones de la manera más dura y mecánica (el movimiento no tiene valor cuando hay algo que carcome), porque revalidar la vida tiene un impulso que le duele al que experimenta la desazón.

imagen tomada de paniko.cl

Por eso esta novela la paso de mano en mano (¿alguien quiere anotarse?) y espero que cause el mismo embrujo que ha causado en mí leerla, en más de una ocasión. La niebla espesa y baja, esa que en Chile, Perú y Bolivia es parte de muchas zonas, es una versión de la vida, siempre oculta y siempre totalizadora.

Un comentario en “El viaje y la nada

  1. Espero que algún día no muy lejano cuando vengas a Guayaquil me la prestes. El programa de radio y la revista de Diego Zuñiga me gustan mucho, ahi tiene un estilo provocador que se bambolea entre lo pop y lo profundo. Actualmente aprecio mucho eso.

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