Beyond thunderdome

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imagen tomada de eluniverso.com

Desde que vi la segunda parte de Mad Max he pensado la imposibilidad de que en un mundo acabado haya todavía necesidad de gasolina y que los carros estén dando vueltas. Por eso me quedo con esa segunda parte de esa saga: ahí me muestran el caos y el deseo de orden y de entropía, una vez que el mundo ha llegado a un punto del que no puede moverse. La misma sensación tengo cuando enciendo la tele y veo las imágenes de Chile. ¿Qué hay después del final? ¿Cómo sobrevivir?

Hoy acabo de ver cómo en una ciudad destrozada, con gente en las calles, desesperadas, con saqueos y corridas de un lado al otro, con un tanque del ejército entrando en las calles de Concepción, acompañado de soldados… y recordé a Mad Max, al Road Warrior, al tipo que lo pierde todo y al no tener nada ya no se puede perder más.

Me duele lo que veo. Toda herramienta de  ficción vuelta real es dolorosa. Es un precio. Y razones no faltan para lo que sucede, pero lo cierto es que la naturaleza no nos pasa realmente la factura de nada, somos nosotros los que nos enlodamos con lo que tenemos dentro. Sin algo que nos una o nos coercione, estamos a la deriva. Cuando llegamos al tope, ¿cómo nos reponemos? De la peor manera. ¿Hay algo que nos devuelva en parte eso que hemos dejado de lado? Max, el loco Max, decide ayudar a cargar toda la gasolina que han almacenado (o procesado) un grupo de sobrevivientes de la hecatombe y luego de sortear y derribar a los malos (en una de las mejores secuencias de persecusión automovilística que se haya filmado), Max descubre que lo que transportaba era arena, y que fue engañado. En Concepción veo a un tipo correr con una caja de lo que parece ser cerveza y me siento transportando arena en los ojos.

Después del final hay descontrol, y siempre el sacrificio del ingenuo es el que va a salvar al resto. La ciencia ficción se vuelve carne, y de la peor… Al menos hay gente que sobrevive y eso le da, al menos, un final abierto.

3 comentarios en “Beyond thunderdome

  1. Todas las generaciones, quierido Eduardo, la tuya y la mía y las de los que nos antecedieron, terminan por vivir la Ciencia Ficción que imaginaron y eso es, sin duda, aterrador…

  2. Santiago, eso es muy cierto… y la seguiremos viviendo. Hoy me parece que esa ciencia ficción (que tanto le gusta a Fresán y que plantea estar adelantado 15 minutos en el futuro) es la que realmente está adquieriendo cuerpo.

    Simplemente me han aterrado las imágenes y lo que sufren amigos, conocidos y familiares…

    Un abrazo

  3. Cuando supe de los saqueos, me vino a la mente Elogio a la Ceguera. Fue algo fugaz, pero fue lo primero en lo que pensé.

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