Canciones imprescindibles: “Dinner at eight” – Rufus Wainwright

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Componer desde el Universo personal. Hablar desde la desazón y desde la tempestad ya vuelta calma. Cantar con alma, corazón y vida. “Dinner at eight” es una pieza que utiliza una referencia cinematográfica para arrancarte de tu posición de oyente y llevarte a un viaje en el que un momento en la vida del cantante canadiense-estadounidense se convierte en una batalla entre padre e hijo.

Dinner at eight
(Rufus Wainwright)

No matter how strong
I’m gonna take you down
With one little stone
I’m gonna break you down
And see what you’re worth
What you’re really worth to me

Dinner at eight was okay
Before the toast full of gleams
It was great until those old magazines
Got us started up again
Actually it was probably me again

Why is it so
That I’ve always been the one who must go
That I’ve always been the one told to flee
When it fact you were the one long ago
Actually in the drifting white snow
You left me

So put up your fists and I’ll put up mine
No running away from the scene of the crime
God’s chosen a place
Somewhere near the end of the world
Somewhere near the end of our lives

But ‘til then no, Daddy, don’t be surprised
If I wanna see the tears in your eyes
Then I know it had to be long ago
Actually in the drifting white snow
You loved me

No matter how strong
I’m gonna take you down
With one little stone
I’m gonna break you down
And see what you’re worth
What you’re really worth to me

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No importa lo fuerte que seas
te voy a derribar con una pequeña piedra
Te voy a destrozar
para ver lo que realmente vales
lo que realmente vales para mí

Dinner at eight estuvo bien
antes de las tostadas llenas de destellos
Estuvo bien hasta que esas viejas revistas
Nos hicieron empezar de nuevo
En realidad, creo que fui yo el que empezó todo

¿Por qué siempre he sido yo el que se debió ir?
Siempre me dijeron que debía huir
Cuando en realidad tú te fuiste, años atrás,
En realidad, en la blanca nieve a la deriva
tú me dejaste.

Así que levanta tus puños y yo levantaré los míos
No hay forma de huir de la escena del crimen
Dios ha escogido un lugar
En algún lugar cerca ddel fin del mundo
En alg´jun lugar cerca del fin de nuestras vidas.

Hasta entonces, papi no te sorprendas
SI quiero ver lágrimas en tus ojos
Entonces sabré que tuvo que ser hace mucho tiempo
cuando en la nieve blanca a la deriva
tú me amaste.

No importa lo fuerte que seas
te voy a derribar con una pequeña piedra
Te voy a destrozar
para ver lo que realmente vales
lo que realmente vales para mí.

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En una entrevista con el diario The guardina, Rufus explica la canción como un hecho del compositor: “We had just done a shoot for Rolling Stone together and I told him he must be really happy that I had got him back in that magazine after all these years. That sort of kicked things off. Later in the evening he threatened to kill me. So I went home and wrote ‘Dinner at Eight’ as a vindictive retort to his threat’. (‘Acabábamos de hacer una sesión para Rolling Stone juntos y yo le dije que debe ser realmente feliz de que yo lo había llevado de vuelta en la revista después de todos estos años. Eso dio pie al problema. Más tarde en la noche, amenazó con matarme. Así que me fui a casa y escribí “Dinner at Eight” como una réplica vengativa a su amenaza’.)

Piano, cuerdas y voz. Una canción que importa por la pequeña muerte que representa. “Dinner at eight” es una canción de dolor, del asesino disfrutando su acto criminal y al mismo tiempo tratando de elevar al dolor a un espectro de comprensión. La referencia a Dinner at eight puede ser tanto al filme de 1933 con Jean Harlow, o al acto de la cena. En ambas perspectivas lo que reina es la acción de compartir algo, ya sea una película o el alimento. Un acto sencillo y natural, llevado hasta el extremo, hasta algo que no se puede controlar. “Dinner at eight” mata porque nos dice que aquello que no solucionamos se va a manifestar en los más simple de nuestra existencia.

Y la melodía (ese tono lastimero y hasta de mantra de Rufus Wainwright) repite vrios motivos, alargando o demorando las palabras, como si jo quisiera decirlas, hasta llega al punto más alto que es cuando habla del abandono de niño (los padres de Wainwright, los músicos Loudon Wainwright y Kate McGarrigle, se separaron cuando él tenía 3 años y su hermana menor, la también cantante Martha, era una bebé) y también del amor. En el mismo plano armónico, poniendo un paralelismo que pone los pelos de punta. ¿Está diciendo que el abandono y el amor proceden o van al mismo lugar? Lo que Rufus Wainwright intenta es entender lo hermoso y lo terrible y ponerlo al mismo nivel. La vida es esa paradoja y herida absurda. Lo que nos queda es seguir y no dejarse vencer por el dolor, ni por el amor.

3 comentarios en “Canciones imprescindibles: “Dinner at eight” – Rufus Wainwright

  1. Muchas gracias Fernando.

    Justo hoy la volví a escuchar y me estremecí como la primera vez. Es sin duda un gran tema.

    Un abrazo

  2. Interesantes reflexiones.

    Aprovecho para corregir la traducción de uno de los versos de la canción.

    Creo que

    “antes de las tostadas llenas de destellos”
    debería ser
    “antes del brindis lleno de destellos”

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