El Secreto de sus ojos o lección de cómo hacer una película sin otra pretensión que contar una historia

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Ayer hablaba de esto con una compañera del trabajo. Ayer hablamos sobre el cine que se hace en Ecuador y yo ayer despotricaba contra ese deseo de intelectualizar todo, de creerse el ‘trip en el bocho’ de que el arte es la intransigencia. Ayer me puse mal cuando me dijeron que por lo general reseño películas que son una mierda… lo que probablemente sea cierto. Pero es todavía más cierto que cinematográfiamente hay más vida en esas películas que no buscan más que entretener, que en esos esperpentos que se llevan laureles y páginas de críticas y reseñas (muchas escritas o llevadas adelante por la misma gente que ha participado en el circuito – y para esto recuerdo las elogiosas palabras que se escribieron sobre ‘Cuando me toque a mí’ de Víctor Arregui, la mayoría redactadas por la gente que participó en el filme o que trabajan en el ‘medio’). Hay películas y hay ejercicios fallidos del ego.

Con Campanella me pasa de otra forma. La historia importa y eso es lo que mata. No interesa sobresalir en nada más que no sea contar algo con un sentido y una cadencia propia. Con Campanella, Dr. House es una mejor serie, por ejemplo. Con Campanella he aprendido que una película realmente te puede cambiar, te puede hacer apreciar lo que está por ahí en un silencio de sepulcro y que no quieres soltar.

En ‘El secreto de sus ojos’ lo que importa es lo que hay detrás del policial que aparece por ahí. Aquí interesa reconocer que los pedidos de productores (al ser una coproducción española pues es obvio que haya un actor español ahí metido) no deberían ser vistos como un problema o al menos que encontraron la mejor manera de sortearlo. En esta película lo que hay es un hombre con una obsesión íntegra por más de cuarto de siglo. Benjamín Espósito se ha jubilado y decide escribir una novela. Y el tema lo encuentra en su propia vida y trabajo, como agente de la justicia federal: la violación y asesinato de una joven mujer, casada hace poco y todo el dolor que derivó de la causa. Espósito lo tiene todo guardado. Lo que hay es una historia que le permite hablar de él, del escribir como acto de descubrimiento. Por eso hay una tormenta en él, inmensa. ¿Cómo puede haber un amor tan grande como el de Ricardo Morales por su mujer Liliana, la muerta? Espósito se pregunta eso porque nunca pudo enfrentarse a lo que estaba sintiendo, no pudo arriesgarse por la mujer amada.

El policial no es más que un recorrido. Empezamos con el crimen y lo desmembramos con las pistas que van apareciendo. El policial es un viaje de revelación, en él lo que realmente estalla es el recuento de lo crudo, de lo que no se debería descubrir pero hay que hacerlo. ¿Por qué? Porque lo medular del ser humano está en el conocimiento. El policial es el recuerdo de que fuimos vomitados de un paraíso que creíamos nuestro. Benjamín Espósito se ve en el medio de una investigación que arroja sus resultados y lo echa a golpes de la calma. Tiempo después, una vez que se jubila, sabe que es el momento de entender eso que antes no quiso entender. La película (basada en la novela de Eduardo Sacheri) no es sólo la búsqueda del criminal, es también el enfrentamiento con la verdad para el hombre que vio su vida transformada por un hecho siniestro y terrible. El escritor es el que escribe para hacerse una idea de algo.

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Campanella se luce (la escena del partido en el estadio de Huracán es impresionante… un despliegue real de capacidad fílmica), no sólo en la dirección y en el guión, sino en el montaje con lo que consigue darle un ritmo que remite mucho a lo que uno puede encontrar en la lectura de una novela. Lo que hace Campanella es crear una película en la que hay oscuridad y mucha… pero siempre al servicio de una redención y una justicia que a muchos podría golpear, pero lo cierto es que no deja de ser real y adecuada a ese deseo de generar y recibir lo justo. El asesino no sólo debe estar tras las rejas: debe sufrir, proporcionalmente a lo que causó. El hombre debe mostrar una consecuencia con lo que siente y procesa y ese es el secreto de la felicidad. Un simple asunto de consecuencia.

El tiempo pasa pero las sensaciones no… jamás… no se mueren.

Y bueno… lo de Francella es cosa aparte y ojalá que, como promueve un grupo en Facebook, si ‘El secreto de sus ojos’ gana como mejor película en habla no inglesa en los premios Oscar, él suba al escenario y grite a los cuatro vientos: ‘¡A comerlaaaaaaa!’. Y eso es sólo un pequeño reconocimiento dentro de un gran filme…

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5 comentarios en “El Secreto de sus ojos o lección de cómo hacer una película sin otra pretensión que contar una historia

  1. No pienso que las pelis que reseñas sean una mierda. Para nada. La única que reseñaste, y por eso la ví, y que sí me pareció una auténtica mierda fue “Drag me to hell” (arrástrame al infierno). Quería matarte luego de verla. De acuerdo con tu criterio del cine ecuatoriano. Entre panas se halagan. Por eso a la mayoría de películas filmadas acá les va tan bien con la crítica en el país pero las destrozan afuera, casi no logran nada y son arrastradas por el piso, salvo dos o tres excepciones. Todavía sobrevive esa mediocridad… pero hay por ahí algunos que cambiarán eso en los años que se vienen, porque la nueva generación superó ya ese seudo intelectualismo y se está concentrando en contar historias y no en parecerse a Goddard. No he visto esta peli pero seguro será buena. Campanella es garantía de emociones. Y Darín es un gigante.

    Fuerte abrazo!

  2. yo creo que más que películas mierda es un enfoque de crítica erróneo. Creo que se tiende a juzgar a todas las películas desde un mismo enfoque, y a veces quien juzga es el intelectualizado. Es como ir al cine a ver Sherlock y esperar algo más que entretenerte.

    mi humilde opinión..

    Norka

  3. Hermano… jejejeje disculpa por Drag me… la verdad que ver el estilo de Raimi (similar al de Evil Dead) me pudo dejar ciego…

    Tienes que ver esta película loco… y préstale atención a la escena del estadio… eso es cine sin necesidad de pretender algo más…

    Y contamos con muchos como tú para que esto sea realmente cine y no pajazos mentales…o alabanzas al creador…

  4. Norka querida… Apuesto por los bastardos de Tarantino… por el alemán de esa película y por Meryl streep haciendo de Julia Child… el resto no me importa…

    jejejeje

    Un abrazo

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