El libro rojo de Fresán

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imagen tomada de viena.cervantes.es

‘Historia argentina’ se supone que es el libro de oro de Rodrigo Fresán, el que nos coloca al autor entre ceja y ceja, el que nos muestra todas las herramientas y recursos narrativos que seguirán en su carrera como escritor. ‘Historia argentina’ es un libro que ha tenido varias reencarnaciones y que me parece seguirá cambiando. Yo tengo la última y esa leí, la tercera edición, con un detalle que tiene que ver con el acto de disfrutar del álbum de algún grupo, el quinto, y regresar a su discografía para encontrar el camino que dicha banda ha llevado. ‘Historia argentina’ es más como el primer disco de The Ramones que el ‘Please, please me” de The Beatles… Es el primer libro de Fresán, que se publicó originalmente en 1993.

Con textos introductorias de Ray Loriga e Ignacio Echevarría, el libro rojo de Fresán (portada que roza la elegancia del rouge) es un compendio de relatos en los que la experiencia argentina de los últimos 30 años tiene mucho que ver, como si la ficción pudiera replantearse el dolor de lo que la vida en ese país ha tenido que soportar. La base de la creación no sería la realidad, sino más bien la sensación de buscarle algún sentido estético al sufrimiento. La obra de Fresán, pese a tener todos los ribetes posibles de la ciencia ficción y la fantasía más exquisita, es el trabajo de alguien que quiere dejar por sentado que el valor de la escritura está en generar algo más, no en explicar lo que pasó, sino en abrir paréntesis y descubrir en un llanto el acto más reinvindicador posible.

No lo hace con éxito, desde luego. ‘Historia argentina’ te muestra varios cuentos en los que no todo funciona, pese a cómo están dispuestas las circunstancias. “El aprendiz de brujo”, considerado por muchos como el mejor de los relatos de Fresán es un flojo intento de relectura de la guerra por las Malvinas (digamos que el gol con la mano de Maradona ya había hecho lo suyo en su momento). El problema central con el cuento está en que las circunstancias narradas pierden fuerza cuando se contraponen al lugar en el que aparecen. Quizás el mérito radica en sacar de contexto todo conflicto y transformar la guerra de todos en un acto del individuo (lo que se convierte en triunfo para Fresán en “La pasión de multitudes”) y eso es lo que se rescata de un relato que pierde fuerza y se vuelve en un corto universitario: la falta de recursos se evidencia en el resultado final.

Pero no pasa mucho y eso es lo que reconforta. Los relatos se mueven a un ritmo de intermitencia, yendo y viniendo, personajes que se cruzan, sentencias y lugares que van siendo importantes en la obra de Fresán (Canciones Tristes hace su aparición con firmeza; un pueblo surgido, quizás, de la mente de un Lou Reed convertido en Dios). Los cuentos que se nutren a sí mismos, como si fuesen capítulos de una novela que busca ser tabla de salvación de seres en medio de una tragedia nacional que se viste de ineficacia y en eso hasta los paréntesis se convierten en referencias directas. “La Roca Argentina (12 grandes éxitos)” es uno de esos tiempos muertos que se vuelven fundamentales en el conjunto: las ‘liner notes’ de un disco de grandes éxitos, que nos colocan en la vida y pasión de un músico de importancia radical. “Gente con walkman” es lo que viene después del dolor, el dolor después del dolor, la levedad y la simpleza, los errores y los cables telefónicos que se cruzan y nos ubican en la única sensación posible. La anestesia es lo que más nos hace perder. Pero es en “Pasión de multitudes” donde realmente todo explota.

Decir que “Pasión de multitudes” es un cuento sobre fútbol es como decir que “El perseguidor”, de Cortázar, es sobre Charlie Parker. No se puede reducir nada a su premisa (talvez sea una necesidad que tenemos y que no podemos evitar). El hombre cae en el juego y evidencia la estupidez detrás del juego y de las relaciones. El fútbol realmente como opio y la expresión de esa anestesia que tanto mata: ya sea para brutalizarte, para hacerte ver la realidad de otra forma, para hacerte soportar la miseria (anestesia como abulia), para transformarte en un zombie, listo para volar desde un avión y caer en el mar, para definirte de alguna manera. Lo que Fresán intenta es contar historia y responder con ficción toda la repulsión que tenía adentro. La identificación que desarrolla con su tierra natal es la de un tipo que prefiere recuperar algo traumático y manifestarlo de lleno, como ese resquicio de propiedad. ‘Historia argentina’ es un libro de un desencanto con la realidad y eso se vuelve base y certeza de una ficción que intentaba algo preciso y precioso… Años después vendría ‘Mantra’ y desde ahí sería absolutamente falso decir que Fresán no tiene idea de lo que hace… porque la tiene.

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