Lectura presidencial

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De entrada no hay otra manera de leer el libro ‘Ecuador: de Banana Republic a la No República’. De entrada el título pudo ser mejor. Es claro en cierta medida, pero pierde contundencia por lo largo y lo impreciso. De entrada no es el libro de Rafael Correa, sino del Presidente Constitucional de la República del Ecuador (tal como firma en el prólogo). Entonces la lectura se pone camisa de fuerza: es un libro con carácter oficial y eso no puede negarse. El límite impuesto no te permite leerlo de otra forma.

Un escrito para economistas, eso es. En los primeros capítulos, la comprensión se pierde en algunos párrafos, negando la claridad como característica primordial de la comunicación. Podría decir, tranquilamente, que una cosa es el lenguaje académico y otra el deseo de lo pedagógico. Lo bueno de esto es que a partir del capítulo 8 la dinámica cambia y quizás entramos en las mejores y más interesantes propuestas de la publicación. Remarco la referencia a lo académico porque aparentemente es la más importante para el libro y porque en ocasiones hay que releer algunos párrafos para obtener su comprensión (lo ideal también es saltarse líneas que no producen comprensión… no se pierde mucho… eso sin contar el uso alevoso de adverbios).

Luego de la sistemática revisión de las causas del descalabro económico nacional en los ochenta y noventa, es en la precisión de lo que ha pasado en años recientes donde el libro encuentra su fuerza y a la vez la justificación de varias políticas llevadas adelante por el régimen de la revolución ciudadana: El seguir ‘recetas’ que organismos internacionales de crédito intentaron vender – que son presentados aquí como instituciones propias del imperialismo-, entre las que podemos incluir la autonomía del Banco Central y la estabilización inflacionaria como única política ecónómica que un país debería mantener (dejando de la lado cualquier tipo de proteccionismo) han servido para empobrecer más al país y no darle la posibilidad de mejorar o salir adelante. Correa utiliza no sólo datos que se vuelven conocidos entre muchos de nosotros (gracias a los medios hoy considerados corruptos), sino una inteligencia que trata de cruzar información para establecer una línea de pensamiento, así como algunas cosas que le tocó vivir, como cuando fue director administrativo-financiero de los proyectos MEC-BID y se negó a cancelar el pago a una consultora que no cumplía con las estipulaciones del servicio por el que había sido contratada. La funcionaria había sido ‘pedida’ por la gente del BID, lo que se había convertido en un imperativo para las autoridades nacionales. Correa fue echado de la peor manera y luego de un juicio que él ganó, la historia queda ya marcada (aunque hay un corolario que comentaré más adelante). La corrupción como sistema y, lamentablemente, como realidad de lo que llama en el libro como ‘la larga noche neoliberal’… Un error fundamental en este razonamiento es desconocer que la ccorrupción no es potestad de un sistema, sino de seres indeseables que incluso en el gobierno de hoy permanecen.

El libro se vuelve en este punto muy revelador. Aunque haya ciertas premisas ingenuas (como asumir que la refrendación democrática en el país, a nivel electoral, no es sólo votar por una persona sino por un sistema para manejar al Ecuador… cuando no hay manera de medir tal aparente certeza… o precisar que una integración regional entre países de iguales condiciones económicas es la respuesta para prepararnos ante los embates de la globalización, cuando asegura que eso no sólo traerá mejoras económicas sustanciales sino el nacimiento de una nueva realidad geopolítica… que talvez haya que analizar mucho mejor -no se trata de hacer un grupo chévere con vecinos per se, se trata de ver con quienes hacerlo también), lo real está en comprender que el gasto o inversión social no tiene por qué ser nefasto, que las políticas proteccionistas no tienen que ser necesariamente nagativas (en realidad no estamos preparados para competir en ningún mercado y un gobierno debería esforzarse no en proteger por proteger, sino en hacerlo para preparar el ingreso en este tipo de dinámica mundial -y el libro es claro en eso), que el Estado debería recuperar el control de algunas políticas económicas para generar un proceso aceptable de mejoría y de no preparar las cuentas para únicamente pagar las deudas que se tengan hacia afuera… aunque eso corra el riesgo de convertir al Estado en un ente ‘chupador’ de todo.

Pero en medio de dichas propuestas (que nadie podrá negar que son interesantes) tenemos los problemas más graves que se han vuelto carne en el país. En el ejemplo del problema de Correa con el BID la situación se aclara: Cuando se convirtió en Ministro de Economía, recibió las disculpas del vicepresidente del BID ante todo lo que había pasado y la oración es reveladora… sobre todo luego de un juicio que le dio la razón a Correa: ‘Lamentablemente, fueron disculpas muy tardías y después de demasiada impunidad’. El problema es él mismo dentro de esas ideas que no son tan descabelladas. El libro nos enfrenta a un tipo que como Presidente ha cometido muchas de las faltas que él ha concretado para la gente que ha ‘vendido al país’ o que se ha dejado llevar por el sistema nefasto del neoliberalismo. Correa condena la estigmatización en ciertos grupos de economistas (los amantes de la estabilidad y los populistas) cuando es algo que él se encarga de realizar a diario a los diferentes grupos que disienten con él. En el prólogo del libro habla de los ‘adversarios de la revolución ciudadana’, una definición que no tiene nada de inocente. También se distancia de las perspectivas técnicas (sobre todo de aquellas que se basan en falacias) y le da realce al sentido común y a los juicios de valor para tomar decisiones… lo que en este caso no puede verse como una ventaja pues es evidente que muchos de estos juicios se sustentan en la pasión y no le permiten ver más allá. El libro muestra la mirada precisa de lo que su administración hace: no hay cómo confiar en la justicia ni en ningún otro poder, porque todo debe estar filtrado por las malas y nefastas perspectivas de lo neoliberal… el camino es uno y hay que luchar por él, pues es la manera. Así se abraza al nacionalismo, se condena lo individual (contraponiéndolo a lo colectivo y al Estado cuando nunca ha sido ni será contrario) y se jacta de tener una respuesta que podría funcionar… pero con él en el poder. Todo eso está en el libro…

La publicación es un poco anacrónica. Probablemente, si hubiera sido un libro de campaña, Correa habría ganado igual y por ‘goleada’. Pero nos habría dado un instrumento de observación impresionante. No podríamos ser tan ingenuos y podríamos usar sus palabras para exigirle mayor prudencia… los grandes cambios que este país necesitan deben ser prudentes, por más que él asocie ‘prudencia’ con lo neoliberal. El libro importa mucho porque nos muestra el pensamiento no sólo económico del presidente. El libro nos permirtiría terminar con algunos de los temores que muchos tienen (basta de decir que vamos camino al comunismo… porque no es posible en este país)… y también convertiría a los acólitos de la revolución en seres más críticos. Un libro así es una ventaja y un desliz para este proceso que reconoce como finalidad acabar con los ‘culpables’ del descalabro… asumiendo para sí el objetivo de hacer pagar a los culpables, sin importar los derechos vulnerados: ‘Finalmente, se encuentra lo que los sicólogos llaman disonancia cognitiva, esto es, la incoherencia entre los valores expresados y los valores practicados, lo que genera que en lo abstracto se esté furiosamente contra ciertas conductas y situaciones, como por ejemplo la corrupción e impunidad, y en lo cotidiano se actúe en función de lo supuestamente rechazado’… nunca nadie se puso la soga al cuello con tanta facilidad…

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de flickr.com/photos/presidenciaecuador

Una democracia que ha sido mangoneada y debilitada por poderes de otros países no puede resisitir embates tan fuertes de gobiernos locales que buscan un fin… sin importar lo que destruyen en el camino…

5 comentarios en “Lectura presidencial

  1. Lo que el presidente dijo sobre su “despedida” es mentira. Al presidente simplemente le aplicaron una clausula en la que si el empleado tenia un mal desempeno, el BID tenia el derecho de no renovarle el contrato. De ahi el senor se sintio tan ofendido por lo sucedido que comenzo acciones legales contra empleados de la BID, con la excusa mencionada en tu post (excusa inventada para perjudicar a otra gente) Correa perdio en el juicio. El no gano, perdio todos los juicios.

    1. Cito lo que escribe en la página 168: ‘Después de una larga lucha de varios años, en que tuve incluso que enfrentar procesos judiciales en mi contra como retaliación a mis denuncias, la justicia me dio toda la razón y ordenó la terminación del ilegal contrato de la consultora general. Pese a que la justicia reconocía que había existido un peculado, no se sancionó absolutamente a nadie, bajo el argumento de que el principal implicado había sido especialista sectorial del BID, quien gozaba de inmunidad diplomática, y que los demás funcionarios, incluyendo al ministro de Educación, habrían tenido que ‘obedecer’ al funcionario del BID’.

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