Las bestias salvajes

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada wikimedia.org

Max es un desadaptado y se siente solo. ¿Cómo se puede conectar con otros cuando todas las sensaciones están a flor de piel? No se trata de contarlo como lo haría un niño. Se trata de narrarlo desde la imaginación para llegar a la comprensión de que lo inevitable nos estará rondando sin reparos. Max visita a los monstruos de su cabeza para sentirse libre… pero algo pasa porque no hay para él ese confort finalmente… pero sí una satisfacción.

En ‘Where the Wild things are’, la última película de Spike Jonze, la imaginación es lo que cuenta, pero no nos relativiza. En este mundo en el que el niño es el rey, la dirección del que sueña es momentánea. Los problemas no abandonan la imaginación y Max no tiene más remedio que reconocer que eso que le duele quizás sea parte de él y no debe ser un motivo de huida eterna. La dificultades van a estar ahí y uno las enfrenta a diario. Cine psicoanalítico.

El filme no es precisamente intransigente. En realidad abraza la idea de que la imaginación no es sólo evasiva y que puede ser una buena manera de entender lo que pasa. Aboga por la utilidad de la ficción de cada uno. El niño es el rey momentáneo de su reino hasta que empiezan a caerse las piezas, porque las respuestas no están sólo en los deseos. Max se siente solo y ve cómo su relación con su hermana mayor es distante. Reconoce la violencia de sus juegos y sabe que le puede doler todo, pero no se inmuta. Quisiera que su madre estuviera para él sin reparos… se porta mal y rechaza el castigo viajando a una isla habitada por grandes monstruos de peluche. Los conoce a todos: Carol, Ira & Judith, Alexander, Douglas, KW y El Toro (la voces de James Gandolfini, Forest Whitaker y Paul Dano son increíbles). Llega en el momento de conflicto: Carol está en medio de un arranque de ira y destruye las casas de las otras bestias sin que pueda ser detenido. La ira produce la unidad y el niño es aceptado en el grupo al asegurar que tiene poderes y que puede unir a todos. La imaginación en ocasiones no es como se la pinta. El problema de Max está en reconocer que mucho de lo que piensa o siente se ha vuelto realidad en ese mundo: las batallas y lo juegos causan heridas y la heridas tardan en curarse. Los monstruos son simples manifestaciones de su frustración y reciben las consecuencias de aquello. La mente del niño no lo evade. El niño reconoce dónde está ese lado salvaje y por qué.

La historia, escrita originalmente por Maurice Sendak, es un viaje por la culpa y es uno maravilloso. No sólo porque los monstruos están hechos a la perfección (con una mezcla de CGI-animatronics), sino porque todo el universo que se muestra en ese bosque como jardín interior se mueve y da la impresión de transformarse constantemente en un paraje virgen que no se daña por nada, incluso en las escenas de peligro. Jonze realiza un viaje por una persperctiva de la niñez que para muchos es terreno de Tim Burton (para mí es ya un espacio que Burton perdió hacer mucho tiempo) y aparece como un ser que no trata de mostrar lo onírico. La ira está siempre presente y eso le da un sabor que impresiona a la historia.

¿Dónde está eso salvaje? En cada uno y al menos nos queda comprender desde qué lugar nos viene todo eso y hacerlo parte de la vida. Una enseñanza que de infantil tiene muy poco… pero es sumamente vital.

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