Detrás de cada ficción…

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La idea me da vueltas por mi cabeza en estos días, sobre todo cuando descubro que ese carácter intransigente al que se accede de golpe en la ficción es lo que la vuelve un ente en sí misma. Y si a esto le uno mi perspectiva de que la ficción es un organismo útil para el individuo (no hablo de esa utilidad pensando en un colectivo o en otro tipo de concepto que desnaturalice la posibilidad de la creación como un acto de cada ser que se enfrenta a esa experiencia en particular) y su expresión, creo que el valor de la imaginación y de la precisión de universos puede ser un acto cruel cuando trasciende la página o el soporte regular o novedoso por el que podemos aceptar ese engaño, o ese autoritarismo del ser que crea, como algo realmente trascendente

¿Qué quiero decir con esto? Que la creación de una nueva realidad que niegue lo que conocemos es laboriosa en el mundo de la ficción… en el real es simplemente dolor.

Detrás de cada ficción se esconde un deseo de reformar todo, de establecer desde mi mirada lo que es mejor o lo que es peor, con la idea de conseguir algo. Quizás el creador literario (me estoy refiriendo a eso porque ese es mi oficio) sea un tipo con todas las condiciones para ser el ser más nefasto de todos los dictadores, pero al tener de su lado la opción humana de la expresión, de imaginar y recuperar en algo eso que perdimos en el camino, reconoce para sí un mayor regocijo y extiende su mano con lo que mejor le sale: imaginar. La obra de ficción es una respuesta inventiva ante el caos que nos rodea, ante lo que nos revienta, frente a lo que queremos escapar. En lugar de una intervención directa, el que escribe prefiere las soluciones producto de la inventiva del ser y al menos precisar sus ideas y ver cómo en el mundo de lo retórico, de lo que nos forma y establece, ese cambio se produce, sin necesidad de una participación sobre circunstancias que no son más que ejercicios de violentar libertad. Estés o no de acuerdo, lo haga o no lo haga bien…

Por eso la ficción es el camino más sencillo y pensar sobre ella es tan fácil, simple, que puedo entender cuál es su valor más allá de la utilidad pragmática que en varias instancias se le ha querido y se le quiere dar. Por eso apuesto por el creador, que ante un deseo totalitaro intrínseco, decide enfrentarse a un objeto y esperar que ese enfrentamiento establezca un diálogo entre varios sujetos y de esa conversación conciliar el deseo de totalidad con algo que no destruya ninguna existencia. Lo contrario son esa gente que asume su palabra por encima de la palabra de otro y restringe toda posibilidad de diálogo a criterios, conceptos y a la elaboración de leyes que conducen a crear una realidad cerrada… La misma que va a encontrar en la ficción uno de los escapes más seguros y firmes.

Fuera de la ficción… la realidad se vuelve una experiencia inservible.

3 comentarios en “Detrás de cada ficción…

  1. Estimado Eduardo, no se si te comprendí bien, ¿según lo que planteas, los creadores debemos contemporizar con las ideas de los demás y dialogar con ellos para finalmente producir una obra?

    S. Páez

    1. Estimado Santiago, gracias por el comentario. Probablemente el error sea mío al usar ‘diálogo’ y quizás el problema también esté en que lo que he intentado hacer es simplemente hablar de algo que raya en lo romántico. Es imposible conteporizar las ideas para establecer una obra… diría que hasta ridículo hacerlo. Para mí el proceso literario es un diálogo inevitable una vez que se establece la relación con lector a través de la lectura. Para mí el proceso es un diálogo, no sé hasta qué punto participativo, pero el lector es tan importante como el autor.

      La idea de la conversación tradicional no podría aplicarla. Pero yo, como lector, siempre he sentido que ante un libro que estoy leyendo, me encuentro inmerso en un diálogo y esa perspectiva me encanta. Es decir, caigo en el lugar común de que los libros hacen mejor al mundo… y me encanta eso.

      Un abrazo y gracias por la visita…

      1. Quizás el eje esté en que la literatura es un acto de un individuo que escribe algo que otro individuo leerá… y eso vuelve inevitable el diálogo…

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