La road movie del fin del mundo

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En “Carriers” (“Infectados”) lo único que importa es llegar al lugar de ensueño, al sitio en el que la inocencia se convertirá en cura, en fortaleza. Pero llegar a ese sitio que no deja de ser un espacio mítico significa dejar de lado algo y sentir dolor, quizás el más fuerte.

Escrita y dirigida por los hermanos Pastor (Alex y David), “Carriers” aparece de entrada como uno de los típicos filmes apocalípticos en el que un virus nefasto está acabando con la humanidad y en esas circunstancias no queda más que recoger ‘agua para cada molino’. Debe sobrevivir el más fuerte, la ley de la vida se vuelve en el acto desgarrado. Y eso es lo que hace de la película algo que sobrepasa la idea del horror detrás de su premisa.

Porque los hermanos Castor deciden contar la historia de dos hermanos y cómo muta esa relación en un mundo apocalíptico (el homenaje a “Mad Max”, de George Miller al inicio es preciso y delimita el carácter del universo que tienen que vivir sus personajes), esa cercanía que se ve interrumpida por el fin del mundo. ¿Importa la vacuna contra el virus? Lo importante es no contagiarse… Y eso puede desatar cualquier tipo de locura en un grupo, por más minúsculo que sea.

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Brian y Danny son los hermanos, quienes realizan un viaje con Bobby (novia de Brian) y Kate (amiga de Danny) hasta una playa en la que piensan esperar a que la pandemia desaparezca. Deben respetar unas leyes muy precisas que hablan de desinfectar todo con cloro, de protegerse con mascarillas y guantes y dejar a cualquier enfermo, pues el infectado ya se lo debe considera muerto. El camino, el trayecto, coloca a los cuatro en la posición de convertirse en verdaderas langostas que se alimentan de lo que encuentran a su paso y necesitan. ¿Qué otra cosa podrían hacer en esa situación? Ahí está el punto más poderoso de la película: los personajes son tan humanos y responden tan bien a la situación que deben vivir, que el horror se convierte en algo subjetivo, interno. Chris Pine hace de Brian (ya lo vimos en pantalla haciendo de el Capitán Kirk en el reboot de “Star Trek”) y lo interpreta a la perfección. Es el tipo que soluciona todo, el que se ensucia, el que tiene todo el derecho de destruir lo que él mismo construye.

“Carriers” no es una película de fin de mundo común. Es un viaje que debe terminar en algo, que le da la vuelta a los contactos, que nos dice que al final todos moriremos, así que no importa qué personaje vive y cuál muere, lo que interesa realmente está en comprender cómo ante el final, las relaciones se truncan, se transforman, se vuelven insoportables, cruces que cargar, alivios que resistir… en agonía. Si la encuentra por ahí, cómprenla.

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