El cuerpo de la mujer

Uncategorized

Image and video hosting by TinyPic imagen tomada de blogcinefilos.com

Diablo Cody tiene una obsesión con lo que las mujeres deben pasar, con los extremos. Algo que quizás es más evidente con la serie de televisión que creó: “United States of Tara” (cuyo título no deja de hacer referencia a su país, lo que se vuelve una crítica velada a la locura de Estados Unidos, si tomamos en cuenta la premisa del programa). Pero en “Jennifer’s Body” esa necesidad de referirse a lo femenino es más fuerte y a la vez transforma un filme de horror, con un marketing que lo hace firme contendor de lo que sería una película de exploitation, en una pieza que huye de los requisitos necesarios del terror y va más allá. Los estereotipos en la obra de Cody se diluyen… y ahí está el gran mérito.

Ni siquiera que Megan Fox inunde las pantallas se convierte en el eje o el punto de atracción (bueno, no es tanto así). La figura del deseo se transforma en la de perdición, en el eje de la destrucción, producto de algo que nos regresa a lo oculto, a los demonios, a (lo mejor de todo) al rock and roll. Sí, se trata de retornar a la leyenda alrededor de la música del diablo y al mismo tiempo recuperar algo de la inocencia (incluso en el terror) que se ha perdido. No en vano Diablo Cody (que también hace de productora ejecutiva) sitúa todo en un pueblito como Devil’s Kettle, en el que nada pasa. “Jennifer’s Body” es una película de sacrificios, de muchos.

Jennifer y Needy son amigas de siempre, son antítesis, pero son amigas y se necesitan. Lo saben. De un momento a otro Jennifer se convierte en un monstruo sediento, un súcubo, que necesita de sangre para sentirse hermosa y es Needy quien debe detenerla. Premisa sencilla y hasta torpe. Sin embargo, el guión salta, se sostiene de la idea principal y se lanza en pos de varios elementos que vuelven a la película (dirigido por Karyn Kusama, quien hace una lectura del horror atrapando para sí elementos del cine de Wes Craven y John Carpenter) en un espacio para decir muchas cosas. El terror en la época de las verdades falsas se vuelve en algo personal (“Yo estuve ahí, no pasó eso”, le reclama Needy a una compañera de clase. “Claro que pasó, está en Wikipedia”, le responde). Y esa idea de lo personal es la que le da un toque mucho más poderoso. La mayor parte del dolor se concentra en el colegio. La tragedia los vuelve seres más dolidos y poco a poco (quizás muy rápido) van recuperándose, a tal punto que conforme los asesinatos avanzan, nadie se siente ya responsable o afectado. El dolor en los sitios que crea Diablo Cody es un asunto de impacto inicial, quien llega primero lo hace dos veces.

Por eso es que el horror se tiene que convertir en algo de dos o tres personas. No existe más posibilidad.

Needy (Amanda Seyfried) es la que nos cuenta la historia. Es la que vive las consecuencias y la que desata un gran final, que realmente sí sorprende (hay un punto en que toda la historia, bien sostenida, se cae en pedazos… Pero al menos es un asunto de tres segundos y volvemos al mismo ritmo y aire antiromántico). En fin, ésta es una película que trata de replantearse los elementos de este tipo de historias, traerlos a este momento y decir que se puede hacer algo con esa tónica, tomando en cuenta que hoy todo se mueve en varias direcciones y nada más importa. El horror en los tiempos de lo efímero se condensa en historias mínimas. Es la única manera.

2 comentarios en “El cuerpo de la mujer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s