El karma de vivir al sur

Image and video hosting by TinyPic imágenes de Guido Piotrkowski. Tomadas de terra.com.ar

Según los medios que he leído, el show de Charly en Vélez fue una joya. Para mí no tanto y a la vez todo se vistió de genialidad. No sólo percibí unas grandes expectativas para un show que se truncó de cierta forma por la lluvia (tormenta, viento soplando y revoloteando en el interior de la cancha) y que dio en el clavo menos esperado. No sólo porque el Charly de esta parte de la historia no llenó el estadio, como yo hubiese querido, sino porque inicialmente lo noté prolijo, claro, preciso, como un instrumental quirúrgico… pero, ¿eso es Charly? Desde luego, lo prefiero mil veces en un perfecto estado de salud que en el limbo de los últimos años… pero la puesta en escena de todo lo que hubo detrás del show ejemplifica un hecho portentoso que no se puede negar: Charly ya pasó por lo peor y no tiene que probar nada a nadie, especialmente a esa gente que asume que se está juntando con personas nefastas (entre esas Palito Ortega y todo el managment que lo lleva ahora) y que se ha rendido a los juegos de algunos grupos.

Él está por encima del bien y del mal… aunque lo haga todo bien o lo haga mal.

Charly parece una bestia contenida, en un zoológico llamado ‘lo mediático’. Charly aceptó la ayuda del status quo y se dejó llevar en una broma propia de Peter Capusotto y sus videos: el rock es un grito contra el mundo y el poder de encarga de contenerlo, grabarlo, venderlo y dejar que grite según ciertos cánones. Eso yo vi el viernes en el estado de Vélez… pero no fue todo.

Ir a un concierto en Argentina tiene un valor de experiencia que no tiene posibilidad de comparación. Los riffs son coreados por todos… Oh oh oh oh oh oh oh ohhh ohhh… (la introducción de Cerca de la revolución va en coro absoluto despostillado entrelos presentes). Hay una idea eterna de celebración y revancha que tiene su punto culminante en el recital. Antes hay una locura que va creciendo. El recital es la punta del iceberg, el detalle del buen humor, de la esperanza que crece, se reproduce y se cercena al final. El recital es un gran paréntesis de revelaciones. Todo beat incontenido, esa actitud de salto e incontinencia motora. Hay que enfrentarse con cierta idea y desconcertarla: el recital como emulsión y reclamo directo a algo que no tiene cuerpo ni forma, pero que se vuelve peso. El aplauso en ese concierto fue sin duda una agradecimiento más allá de la simple experiencia de la música en vivo. Entre los asistentes al show había una sospechosa predisposición a abrazar eso que se había perdido y que ya se perdió.

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Charly no es el mismo que se detiene a conectarse con otros oídos siempre con el deseo de mostrar eso que para él está mal. Ya no es eso. Ahora es él. Lennon en Double Fantasy, el que habla de su vida y sus impresiciones. El show del viernes pasado, el día de su cumpleaños, fue el de un tipo que está saliendo de los infiernos (sigue medicado y su actuar se vuelve lento) y que permite que veamos algo de lo que fue, de ese brillo que si bien nunca se perdió, se embarró de mierda noventera y en parte del 2000. Es muy probable que ya no vaya a componer algo de valor… y bueno, ya lo hizo… No tiene que probarnos nada.

Así, el concierto fue la excusa de la fiesta. Charly de cumpleaños, interesado en el festejo. “No me dejan salir”, “Nos siguen pegando abajo”, “Me siento mucho más fuerte”, “Buscando un símbolo de paz”, “Yendo de la cama al living”… La tónica fue el beat siempre arriba, invitando al baile, al salir del puesto y precipitar la fuga. Introspección mínima. Charly habló de sí mismo en tres momentos poderosos: “Llorando en el espejo”, haciendo de este tema de Serú una especie de crónica del camino del exceso (incluso fue el tema que mejor cantó de todos. Su voz está mejor que antes, pero no mucho mejor, ni medianamente recuerda a ese animal que fue de joven). “Canción del 2 X 3”, con el mismo detalle y quizás el mejor momento de la noche: Luis Alberto Spinetta en un escenario junto a él, cantando el tema que juntos compusieron, “Rezo por vos”. Lo de Spinetta ya es de por sí un discurso. ambos separados por el carácter errático de García y la actitud ermitaña del Flaco, se vuelven a juntar porque hay una fortaleza aquí que puede resaltarse y abrir el espacio posible de que aquello que estaba trunco pudiera tener su vida nuevamente.

Spinetta estuvo ahí para marcar la línea sobre la tierra… y decir por dónde seguir.

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Charly apagado y encendido, en intermitencia. Tocando solamente piano o levantándose a cantar en el centro del escenario. Vestido con un poncho que me hizo pensar en Mercedes Sosa (no dijo nada de ella). El resto de la banda perfecta. En “No voy e tren” cantaba: “Yo soy de la cruz del sur / soy el que enciende y el que apaga la luz” y la luz se fue. Alguien o algo la apagó y pasaron pocos minutos hasta que el servicio volvió. Charly cantando todo, tratando de llegar al tono de los temas (con mucha facilidad en ciertos casos). Charly dejando de lado el comentario salvaje, en un país donde la política y la visión de la realidad que los medios generan, quizás necesitaban una frase de García. Hablo de esos mismos medios que alabaron el show como la octava maravilla, cuando estuvo bien, pero no para lo que los diarios informaron.

¿Se le puede pedir algo a Charly? ¿Hay algún tipo de exigencia? Quizás no, porque muy aparte de que esto se quiera ver como un retorno, lo que hay es toda una maquinaria que debe disfrazar todo; cuando lo que hay detrás es un tipo que la pasó muy mal, y que ahora está mejor. La mejoría debe seguir, desde luego. Y ese día que le quiten la medicación, probablemente haya algo que sí parezca una celebración absoluta. Mientras tanto la sensación es la de repaso, calma y sosiego. No hay nada más que decir, nada más que probar. Nada.

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2 comentarios en “El karma de vivir al sur

  1. hola!yo estuve en el recital! para mi fue una fiesta porque ahora que al fin charly pudo empezar con su camino de recuperacion cada avance por mas minimo que sea entre los que lo seguimos se vive como una fiesta!! y seguramente que no va a volver a ser ese charly de los tiempos de la maquina pero no me quedan dudas de que si se puede esperar musicalmente que vuelva a alcanzar aquella genialidad!!!FUERZA CHARLY!!!!!!

    1. Fernanda, gracias por tu comentario. Para mí y te soy sincero, si no sucede como dices, no importaría… Él no necesita ya eso. Nos dio lo mejor y tenemos los discos para confirmarlo. Por cierto, mañana se presenta en Quito y se está hospedando a una cuadra de mi casa, así que vamos a ver si me animo a buscarlo.

      Un abrazo y gracias por la visita

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