Mi perro

La sensación propiamente dicha es ver cómo el tiempo pasa de un momento a otro, de un encuentro al otro, de un parpadeo al otro. Cada vez que visito la casa donde me crié, donde están mis padres y mis hermanos, descubro que el tiempo explota en la cara de desesperanza que tiene el pequeño cocker spaniel que vive ahí desde hace 15 años.

Antes podía ladrar fuerte, hoy no escucha nada. Antes corría de un lado al otro de la casa cuando la situación lo requería, ahora le cuesta mantenerse de pie. Antes movía su cola como hélice desesperada y hoy no puede ni abrir la puerta desde afuera de un empujón.

Tiene el hocico blanco, la mirada perdida, está más delgado que Kate Moss.

Me acerco y no me oye, me ve y recuesta su cabeza en mi regazo. Lo acaricio, cierra sus ojos y le gusta. Hoy creo que la próxima vez que regrese a Guayaquil no lo veré. Sólo espero la llamada en que me den la noticia…

¿Por qué ese perro? Porque me hace pensar en todo lo que ha sido permanecer en Guayaquil parte de mi adolescencia. Porque el perro te remite a otro ambiente, porque era un cachorro que jugaba con todo y que no podía controlar sus deseos de destruir lo que estaba en buen estado o de marcar territorio con charcos de orina o pedazos de excremento (hoy es algo parecido, por incontinencia)… El camino exagerado, la reflexión de la mortalidad, el nunca será lo mismo…

Mi perro se va a morir en cualquier momento y eso me pone mal.

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2 comentarios en “Mi perro

  1. Primero, sorprendida por el tema del blogger. Nunca pensé que también podían cortar la libre expresión por esos lados, por lo menos en lo feos comentarios. Buena opción wordpress, y espero que no le pase nada a mi blog.

    Por otro lado, las historias perrunas y sus buenos dueños siempre dejan algo en los recuerdos y aventuras, pues son más que nuestros mejores amigos.

    Es triste, también, saber que la vida sigue su curso dejando huellas y dolor. Tenemos que vivir de los buenos recuerdos para no sufrir cuando llegue la hora.

  2. Solo los que hemos tenido mascotas, que son nuestros grandes amigos de la vida, caminantes aliados, hemos sentido el dolor de su partida, o a veces un dolor aun mas penetrante el de su dolor y afliccion hasta llegar a su punto culminante…el devaneo de tus 15 años de estar junto a el, todo lo que ha pasado en un abrir y cerrar de ojos, te hace comprender todo el inmenso cariño que te pudo haver dado esa gentil forma de vida que sin pedirte nada camabio te regaló lo mas preciado…su corazon…

    Comprendo lo que puedes sentir…yo acompañe a mi perrita de 14 años a su desenlace fatal por una enfermdad que ya no pudo superar…solo eso nos queda…saber que nos tienen hasta el final!!!

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