El llanto del alien

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Argumento claro, propio de la ciencia ficción, pero también de algo más: Una gran nave extraterrestre se estaciona en el cielo de Johannesburgo y luego de un tiempo sin dar señales de absolutamente nada, las autoridades ingresan en ella y descubren a una raza alienígena en pésimo estado, abandonada, a la deriva… la nave maltrecha no permite nada más.

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¿Dónde se centra el contacto cuando, a diferencia de lo que se pinta, la tecnología o la idea de una raza superior es distante a lo que Roland Emmerich nos vomitaba encima con su “Independence day”? Muy sencillo: en la consecuencia de toda relación basada en el miedo. Durante 20 años, los aliens (que le deben mucho a su físico a algún marisco), conocidos como “gambas”, han tenido que vivir como refugiados, en condiciones terribles, en un sector llamado “Distrito 9”, y como todo ser alejado de su lugar de origen, la supervivencia se vuelve complicada. La normativa de esa circunstancia tiene sus características propias. Es difícil, duro, todo pende de un hilo.

El valor de los géneros menores radica en que tienen la libertad absoluta para mostrar una lectura de la realidad, sin deberle reverencia a lo que se considera ‘real’. La idea es que no necesitan ningún tipo de fidelidad, cumplen a la perfección el convenio establecido entre un deseo o idea de expresión de un individuo en el marco de una contexto mucho más contundente. No en vano todo sucede en Johannesburgo; no en vano el título del filme hace referencia a la segregación racial y a ese espacio en el que los “otros” eran recluidos.

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No en vano esa aparición de vida de otro planeta en la tierra no es una prueba de conquista, sino de sometimiento.

En ese marco, el filme de Neil Blomkapm (que también es producido por Peter Jackson) despunta porque no trata de crear una fábula en su totalidad (si bien eso es algo de lo que no puede escapar y el desenlace de la película no puede sino ser estrictamente hollywoodense). Al dejar de lado la moraleja, e interesándose en contar una historia sobre la convivencia, Blomkapm redefine en algo el género y establece una relación muy cercana a “Enemy mine”, de Wolfgang Peterson: el alien y el humano buscan superar sus dificultades, a pesar de la desesperanza que reina.

La ciencia ficción, la verdadera ciencia ficción, nunca ha sido sólo espectáculo. La ciencia ficción debe ser un escupitajo a los ojos del espectador (en el caso de una película) y en el proceso de limpieza practicar el rol de oráculo. No es una revisión sobre lo que está por venir, sino de todo lo que fue, todo lo que es, en una época donde el tiempo se ha vuelto todos los tiempos del mundo.

La MNU (Multinationa United) es una empresa militar contratada para generar el paso del Distrito 9 al Distrito 10 de los casi 2 millones de extraterrestres en Johannesburgo. La idea es alejarlos de la ciudad para que la gente se sienta más segura, protegida, para que las dificultades de la convivencia desaparezcan. Wikus van de Merwe es el funcionario que comanda la actividad de desalojo, la que debe ser antecedida por un formalismo legal (lo que le da la categoría de refugiados a los aliens): la firma de un documento en el que acepten la relocalización. Y todo estalla desde ese momento…

La única tecnología posible, que parece ser la más lógica en esta dinámica, es la bélica. “District 9”, que mantiene de cierta forma la estructura de documental, yendo y viniendo de ella, habla de una tragedia, de las que se gestan por la persistencia de la ley del más fuerte. El progreso quizás como error… como evidencia de quien tiene el arma más grande y poderosa (la tecnología de los extraterrerstres funciona gracias a un seguro genético, sólo ellos pueden utilizarla, pero ante el desnivel numérico y a la vida encerrada, no queda más que la cabeza gacha). Nno hay respuesta, simplemente una aproximación a una experiencia común y al hecho de que en circunstancias de extremos, alguien puede y debe tomar decisiones complicadas, desesperadas y sacrificadas.

El filme de Blomkapm habla de ese ser expuesto a esas condiciones. Sharlto Copley es fabuloso como el funcionario de MNU y crea un personaje que de un momento a otro debe ser algo que nunca pensó ser. El ser del arranque no es el mismo que termina el filme y eso es un buen trabajo que vale la pena observar.

“Distrito 9” surge de la combinación entre director y productor que se frustró para llevar adelante “Halo”. Sin embargo, al ver si podían trabajar en algo más, Blomkapm le habló a Jackson de la idea que tenía: Hacer un largo con el argumento que desarrolló en un cortometraje llamado “Alive in Joburg”.

La ciencia ficción se enfrenta hoy (con los desniveles en el filme, sobre todo en los miles de desenlaces) a la historia de un pequeño universo explotando y hablando de algo mucho más grande… sin tener la necesidad de referirlo, sin tener otro deseo más que contar ese colapso minúsculo, como una pequeña revolución en medio de todo el sistema solar. Nada más.

Un comentario en “El llanto del alien

  1. Primer pelicula en mi vida que me tiene facinado,nunca me habia puesto tan triste con ninguna pelicula o programa de television o incluso con situaciones en mi vida cotidiana.Todo un hervidero de emociones.

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