El (des)encanto de la crítica

Las opiniones duelen. Conversation kills. Nadie está libre de esas sensaciones, porque somos humanos y no dancer (como dice esa torpe línea de The Killers) y las palabras suelen doler. A veces de manera innecesaria. Mi boca (o mis dedos) no queda en paz y comento las cosas y las consecuencias estallan. Es lo de siempre.

Lo firme de esto es sostener lo dicho o escrito y aceptar en ciertos casos las fallas o errores. Sin embago, ¿dónde está el ataque y dónde la reflexión?

Las críticas, todas (sin excepción), hablan más de la persona que las enuncia (el sujeto) que de lo que se habla (el objeto). Quien critica u opina lanza una firme sentencia de su “yo”, adornada con argumentos (necesarios), que nos ayudan a introducirnos a la conciencia de quien habla. ¿El resto importa? Claro, pero todo tiene su medida.

Uno debe saber de quién escucha las cosas, somos miles de millones de subjetividades como para prestarle atención a todas las opiniones. En ese detalle, en el de saber leer a los que leen, radica la fuerza y experiencia del contacto real con lo que otros perciben. Sobre todo de lo que hacemos. La vida y el desarrollo del arte parten de esa dinámica.

A veces lo que escribo puede doler o molestar. A veces lo que escriben de mí puede doler y molestar. Pero me encanta que sucedan ambas, porque comprendo así que la vida se convierte en un instante de varios polos y me obliga a escuchar mejor y a reconocerme mejor.

Lo firme, lo duro, lo impresionante está en reconocerse antes y después del contacto con otro y así obtener lo valioso de ese intercambio: la corrección o reafirmación de lo que hago. That’s life!

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Un comentario en “El (des)encanto de la crítica

  1. Lo interesante radica justamente en eso, en esas millones de esferas; partículas, “mónadas” que somos. Y como sus interacciones afectan al yo, al mi, al animal que se desgasta, que se carcome de a poco. En como culpamos al todo, al el, al otro de nuestra desintegración, quizás para poner más enfasis en nuestra mortalidad, nuestro propósito. Quizás nuestro fin.

    Muchas gracias por el add en sus enlaces y en el de mi blog.
    Un gusto en verdad .

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